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Observaciones e hipótesis sobre la re-actualización de tatuajes y "piercings"

La piel encubre, la singularidad de cada persona. Por lo cual desde tiempos lejanos, y más allá de contingencias meteorológicas, es el lugar en que vestidos, maquillajes, tatuajes, joyas, peinados, calzados; recubriéndola, dan a ver algo que representa a la vez singularidad, y pertenencia étnica o simplemente a comunidades que no llegan a constituir etnias..

También es el asiento básico de caricias, maltratos y otras acciones que expresan ternuras, goces y hasta torturas. A veces sádicamente ejercidas, otras, exigidas desde algún goce masoquista.
La piel y sus agujeros son sensores-pantallas, que paradojalmente muestran con lo que se la y los cubre, pasiones íntimas y blasones subjetivos.

La explosión demográfica del siglo XX y lo que va del XXI, especialmente concentrada en grandes urbes sembradas de torres de departamentos tipo palomares y vehículos, sumada a la planetarización de la televisión, Internet y las comunicaciones en general, tras la apariencia de ampliar vínculos sociales; borra las imágenes y los nombres de cada uno. El vecino ya no atrae nuestra mirada, menos nuestra acción, fuera de reacciones violentas por diferencias que irritan por suponer que él goza a costa de quien se siente perjudicado. Dicho vecino recibe también, el desplazamiento de otras irritaciones producidas por insatisfacciones diversas que el trajinar cotidiano acarrea.

Hace un tiempo que tatuajes y piercings han ido retomando un lugar que parcialmente habían perdido con el desarrollo de la civilización. Digo parcialmente, porque no debemos olvidar que por lo menos aros, maquillajes, y modas de vestuario, nunca dejaron de estar. ¿Las de ahora, muestran algo sobre el momento actual de la Cultura y cómo él incide en la subjetividad?
En primer lugar, indican ansiedad por hacerse ver y gozar, atrayendo miradas y dolores sobre los lugares más erogeneizados, la piel y sus agujeros.

En Clarín del día de reyes del recién iniciado 2007 (6 de enero) salió una crónica a la que le pusieron por título: Más de mil chicos se hacen piercings o tatuajes en Mar del Plata. El cronista Fernando Soriano, fue desgranando en ella, una serie de observaciones que indicaré entrecomillándolas, muy interesantes para analizar. El tatuador… “le explica a Matías, de Junín, que el líquido rojizo que saldrá de entre sus poros teñidos de negro es completamente normal. ‘No te vas a morir’, delante de un calco que advierte ‘no llorar’. Matías, 23 años, no lo hace pero está nervioso. Mira al revés el ‘Mar’ en su pecho irritado y lampiño. ‘Va a decir Mariela, por mi hija recién nacida’, cuenta.” Matías no aparece como un solo nombre propio, excluido el apellido, aparece Junín su pueblo de origen insertándolo en una cadena comunal y generacional. Ya no es cualquier Matías. Además es, el que recientemente ha sido padre. ¿Cuanto de amor por la criatura y de amor propio reforzado por ese nacimiento, que da prueba ante los demás y sí mismo de que verdaderamente funciona como hombre con genitales capaces de procrear en el cuerpo de su mujer, quedará estampado en su pecho que ha ido a gozar a ese Mar que le da sus primeras letras al nombre de su primogénita? ¿Y cuanto se representa en los dolores que atraviesa su piel inflamada, de los que está dispuesto a atravesar para que esa niña lo ame y lo desee como padre? Será capaz, por lo menos en su fantasía, hasta de enfrentar peligros de muerte como los que les sugiere la broma del tatuador subrayada por el cartel que incita a no llorar. A no ser maricón, diría la jerga callejera. En ese tatuaje se están concentrando los ideales fálicos de Matías. Toda su disposición a dar pruebas de ellos. Y para ser el dueño sufriente de esa escena y de ese producto, le paga 40 $ al empleado que le hace el tatuaje. Por un rato el masoquista, será dueño del sádico que deberá trabajar para él. Todo sea, por el amor y el deseo de la hija, y por mostrarle al mundo que él es macho y se la banca.

“Casi vine a Mar del Plata a tatuarme’ dice sin temor a los prejuicios Analía, 15 años de General Alvear, Buenos Aires. Ella pidió imprimir en su espalda cerca de la cola un dibujo tribal con su inicial y la de su novio.” “El deseo de tatuarse era tan fuerte que fue casi la única causa de su viaje a Mar del Plata” ¿Pero era esencialmente ése, el deseo que la llevó a la “ciudad feliz”? O fue un deseo de detener el tiempo en ese momento que le entregó su cola a su novio. No podemos saber si fue el primero, pero sí seguramente que se contó entre los primeros. Y en ese instante, para su deseo, seguramente el único. La vida con sus meandros probablemente desmentirá dicha objetualidad del deseo, pero algo de él quedará grabado en su cola. Cualquier otro hombre que goce de ella y la haga gozar, sabrá que no fue el primero. Que ella es una mujer de experiencia y que ninguno podrá suponer haber sido el único. Es un tatuaje que también proclama su libertad ante los ojos de todos aquellos que en los tiempos venideros sepan de sus encantos. Así somos de paradojales mujeres y hombres, a la vez que deseamos ser únicos, deseamos ser “gente de experiencia”. A la vez que deseamos detener el tiempo en un instante, ya nos estamos preparando para muchos más por venir.

Este tipo de operaciones sobre el cuerpo no tiene ninguna relación con razones de la conciencia. Sólo sabe de razones inconscientes. Eso facilita entender que: “La fiebre es tal que aun cuando los mismos tatuadores recomiendan no hacérselos en verano los negocios se llenan” Lo que no pueden advertir los que comentan eso, es que aumentan en verano, porque es la estación en que más se muestran las pieles propias y como consecuencia, los mensajes que desde sus coberturas se quieren emitir hacia otros, que atraigan la mirada del tatuado.

Referido a los piercings observa: “Los lugares más comunes son las cejas, los labios y la lengua /…/ o el que se hizo Luciana, en el ombligo. ‘No duele tanto y es lindo’ dice de su segunda perforación: la otra está en el labio” El periodista no lo dice, pero sabemos que otros lugares para colgar piercings suelen ser los labios mayores del genital femenino y las cercanías del ano. Son marcas en zonas erógenas, pero además factores de dificultad y dolor al momento de los juegos sexuales. Vuelve a hacerse presente el dolor como una condición de posibilidad del goce y de mostración a otros de la disposición al riesgo y al sacrificio, en pro de la ejecución de deseos y de sostenimiento de amores.

Finalmente, no deja de tener interés saber cuales son los tatuajes más solicitados.
1) Los nombres. Como decía antes, si son los propios, le dicen a las miradas de los demás lo único que cada quien tiene seguro. Si son el del amor del momento, proclaman su enamoramiento. Si son el de algún ídolo, su deseo de identificarse a la vez que apoyar al mismo.
2) Escorpiones e iguanas. Enuncian su deseo de ser tan temido y admirado como esos bichos antidiluvianos. Inconscientemente trasmiten que está en su naturaleza no poder resistirse a la tentación de transitar el mal aunque eso le traiga el mal a sí mismo. Más ambigua y descreídamente lo proclaman quienes se hacen tatuar plantas de marihuana. Enuncian que nada hay más deseado por ellos que gozar, al precio que sea, aún el de la propia vida. De manera parecida lo exhibe esa “mujer que pidió le tatúen el miembro sexual masculino en su espalda”. Parece estar diciendo: -me gusta tanto, que me resigné a cargarlo toda mi vida sobre mis espaldas.

Distinto es el valor de tatuajes de “retratos de padres, madres, hijos o abuelos vivos o ya fallecidos”. Cuando representan a vivos, hacen presente el cariño del tatuado por esos seres queridos y su gusto por tenerlos presente a su mirada y a la de los demás, en cada instante en que lo deseen. Cuando representan a muertos, hacen presente la capacidad del significante, en estas ocasiones inscripto como imágenes, de hacer presente, la “cosa” perdida. Evidencian una de las formas del trabajo de duelo, por la pérdida de un ser amado.

Historial mediático del psicoanálisis y algunos psicoanalistas

Hace 150 años, cuando Freud daba sus primeros berridos, los medios masivos de comunicación eran sólo diarios gráficos, y en otra proporción, libros y revistas, –especializadas o no-. La imprenta y luego la telegrafía, habían revolucionado la transmisión del saber, pero lo espectacular estaba por venir. La radio a galena se puso en funcionamiento público recién en 1920. Las primeras emisiones públicas de televisión las efectuó la BBC en Inglaterra en 1927 y la CBS y NBC en Estados Unidos en 1930. En ambos casos se utilizaron sistemas mecánicos y los programas no se emitían con un horario regular. Las emisiones con programación se iniciaron en Inglaterra en 1936, y en Estados Unidos el día 30 de abril de 1939. Las emisiones programadas se interrumpieron durante la II Guerra Mundial, reanudándose cuando terminó.

Además de su prolífica labor editorial, supervive una emisión radiofónica de Freud que se guarda y vende en los museos destinados a conservar su memoria. También una película editada bajo las directivas de su hija y psicoanalista Ana Freud. En la emisión radiofónica, Freud denuncia las resistencias al psicoanálisis y rebate sus dichos. Ana, con un estilo periodístico historiográfico similar al que tomaría después Elizabeth Roudinesco pero sin sus rispideces, relata escenas de los últimos años de Freud preparadas para la película. Con medios nuevos, radiofonía y cine, ambos emiten sus mensajes según recursos previos. Freud propalando un discurso dogmático. No estoy criticando vulgarmente a Freud, estoy usando la palabra dogma, estrictamente con los significados que el diccionario de la Real Academia Española le atribuye en lo relacionado con las ciencias: dogma. Del lat. dogma, y este del gr. dÕgma. 1. m. Proposición que se asienta por firme y cierta y como principio innegable de una ciencia. 3. Fundamento o puntos capitales de todo sistema, ciencia, doctrina o religión. Considero que tanto don Sigmund como su hija, utilizaron la oportunidad que dichos medios recién aparecidos les brindaron según principios de lógicas discursivas precedentes a los nuevos medios, y a la invención del psicoanálisis por Freud.

Estos dos acontecimientos me resultan muy útiles para brindarle a nuestro querido, admirado y estudiado maestro mi homenaje. En primer lugar, admiro su valentía que a muchos aún les cuesta tener. Viejo ya, se animó a utilizar un medio de comunicación que era absolutamente novedoso, sin quedarse en el temor a equivocarse. En segundo lugar, hacerlo como mejor le pareció. El mismo homenaje merece su hija al tomar la decisión de no retroceder ante la cinematografía. Sé por experiencia propia lo que cuesta animarse a intervenir en los mass media, cuando uno imagina el coro de críticas maliciosas que correrán entre psicoanalistas que no se animan a poner la cara ni la voz, para tratar de difundir el psicoanálisis.

[1]Los psicoanalistas debemos esforzarnos por trasmitir de la mejor manera posible a quienes no lo son, conceptos que han sido elaborados con nuestra jerga o dicho en lacanés, con nuestra "lalengua"[2]. Lo que nos exige una labor de traducción muy compleja, difícil, pero que vale la pena y que por supuesto no escapará a la ley de "traduttore traditore". Insalvable, ya que el lenguaje por estructura, hace de todo lector u oyente un traductor traicionero a menos que se compartan delirios como los de los fundamentalistas dentro del Islam que suponen que hay textos como el Corán, que son no interpretables, que dicen unívocamente (¿?) lo que dicen.

Además, cada uno de nosotros se dirige a los otros desde su estilo, su neurosis, sus propios rasgos narcisistas. Sólo habrá lazo social si somos capaces de soportar las dificultades del lenguaje y las diferencias entre narcisismos, en los dos sentidos fuertes de aquella palabra. ¿Pero, es que no hay límites? Creo que sí. Pero una cosa son las discusiones en las que cada uno discute desde su propia "lalengua" que puede incluir ironías, chascarrillos, formaciones reactivas y hasta aserciones subidas de tono. Es cierto que soportarnos a veces exige pagar precios altos. Pero si se tiene pasión por lo que se investiga, dichos precios suelen valer la pena. Investigaciones bien resueltas, harán que nuestra herramienta alcance a mayor cantidad de humanos y de una manera más eficaz.

La lectura a la letra, más allá y más acá de presencias y/o prestancias imaginarias[3], y la interpretación como problemática, generativa y confiada al acervo inconsciente que leer las enunciaciones del discurso del Otro –del Inconsciente- produce, permiten participar en los medios, sin caer en capturas imaginarias y relanzando la circulación discursiva. Instrumentos útiles, tanto en el trabajo con el analizante como en su extensión a otros campos de los lazos sociales siempre que se respeten las formas adecuadas, ya que operan sobre las fragilidades de los registros y de los calces que anudan al hablante. En este sentido, me sumo a analistas como Freud, Winnicott, Francoise Doltó, Serge Leclaire, que utilizamos nuestra imagen y voz en los medios electrónicos para intervenir desde el psicoanálisis. Intervenir psicoanalítica y no dogmáticamente, contribuye a acercar lo más posible los goces de los seres parlantes a sus deseos dentro de los límites que imponen, soportar y soportarse en la Cultura. Están destinadas a que los tres registros de la experiencia no se desanuden o se re-anuden de tal forma que los síntomas reduzcan lo menos posible las operatorias significantes sobre lo real. A producir artificios más adecuados, sinthomes, cuarto elemento destinado a re-anudar el nudo Borromeo a través de un significante nominador que represente un sujeto para otro significante, re-anudando la estructura de lenguaje que estructura al Inconsciente con capacidad de representar a dicho sujeto. ¿Qué se puede esperar de las mismas? Algún efecto en algunos particulares y un efecto más general de difusión sobre cómo intervienen los psicoanalistas y por lo tanto sobre la utilidad de nuestra práctica.



[1] Párrafos retrabajados de un artículo presentado en Un psicoanalista y los medios masivos de comunicación: http://www.elsigma.com.ar/ del 19 de enero del 2006 y http://www.psyche-navegante.com/ No 71
[2] Lo que en las lenguas va sedimentando, de formaciones del inconsciente singulares que goces colectivos socializan. Esta es mi lectura singular de lo que Lacan definió como lalangue en la 3ª de Roma
[3] Leer el último seminario de Lacan, dictado en Caracas – Venezuela en 1980.

Nos presentamos

Octubre de 2002

Quién nos esté leyendo, se encuentra ante Televerdades –Los inconscientes hablan-, una página web auspiciada por http://www.psyche-navegante.com/. Está producida por psicoanalistas, lingüistas, artistas, periodistas y analistas de sistemas. ¿Qué nos proponemos?

Inicialmente, transcribir “furcios”[1][1] cometidos en los medios y comentarlos, observar escenas y glosarlas, transcribir chistes que circulan en nuestra sociedad sobre la actualidad de la Cultura. Relatar detalles que den cuenta de como afectan a los sujetos hechos ocurridos en la cotidianeidad y que no trasmite la trama que los medios emiten sobre ellos. Iniciamos un experimento en el espacio virtual En la medida que vaya rindiendo experiencia, decidiremos que agregar. Convocamos a los lectores a que nos acompañen no sólo leyendo, sino haciéndonos conocer sus sugerencias.

¿Para qué? Para que quienes se hallen interesados en dilucidar las dificultades del malestar en la Cultura con el objetivo de imaginar mejores alternativas que las vigentes, encuentren otro lugar en el cual investigar. En nuestras páginas podrán hallar “otro ángulo de la información”, el relacionado con lo inconsciente que circula entre sus dirigentes, actores, y ciudadanos. No escribiremos contra nadie ni a favor de ninguno. Lo único que haremos, será alojar en el cyber espacio aquellas producciones inconscientes que logremos “pescar”. Quien busque en dicho alojamiento, podrá encontrar material valioso no sólo sobre que hacen “los de arriba”, sino también los “de abajo”. Sabemos que lo que es una sociedad resulta efecto de cómo se vinculan en discursos: deseos, identificaciones y posiciones inconscientes de goce de sus integrantes. El lector sacará sus conclusiones sobre la responsabilidad que le cabe a cada uno en cada momento y a los diversos actores de la sociedad en su conjunto.

A veces, alguno de nosotros no resistirá a la tentación de escribir sus propias conclusiones en artículos de opinión firmados, que irán en una sección que llamaremos Reflexiones, para distinguirla claramente del resto de nuestro trabajo en la página.

La difusión de la televisión y otros medios masivos, -radio, comunicación por Internet, prensa gráfica, telefonía- ha generado la sensación de que el planeta está más comunicado que nunca. En cualquier rincón del mismo, independientemente de las distancias, se puede conocer en tiempo casi real (pocos segundos de diferencia) lo que cámaras, micrófonos, celulares, computadoras, registren sobre lo que ocurre en otro. Eso, más el uso y abuso de la palabra democracia, hace que algunos comunicadores sociales, sociólogos, politólogos y hasta filósofos, crean que hay la “transparencia” de la vida pública de la que alardean algunos políticos.

En verdad ocurre algo diferente y paradojal. Mientras más extienden su presencia los mass media, más se opaca y trasviste la supuesta transparencia. El descubrimiento por Freud del Inconsciente y la formalización que de dicho descubrimiento hizo Lacan, dejaron a la vista algo que toda persona experimentaba a diario. Que es muy difícil comunicarse con quien se tiene al lado y que es muy fácil ilusionarse con que no sería difícil comunicarse con quien está lejos. La “comunicación” a distancia acentúa este problema en tanto genera la alucinación de qué, como suelen decir los noticieros, en ellos se muestra al instante todo lo que ocurre en el mundo. Por supuesto las empresas eligen donde y como recogen la noticia, además de que la editan a posteriori. Por lo tanto lo que trasmiten es lo que les interesa que se trasmita a los capitales corporativos que las manejan y según los pre-juicios de sus comunicadores sociales que deciden selecciones para editar. En conclusión, lejos de transparentar, los medios masivos pueden deformar, esmerilar, hacer olvidar, y lograr que su consumidor mire y oiga para otro lado de donde está la noticia principal.

No obstante lo cual no logran impedir absolutamente, que en sus micrófonos y pantallas hable lo que circula en el Inconsciente de sus protagonistas. Televerdades se propone detectar eso y darlo a conocer a sus lectores. Lo haremos regularmente, además de dejarlo instalado como testimonio organizado en una hemeroteca virtual.

Televerdades tendrá como estructura de producción la que Freud y luego Lacan dilucidaron de los chistes, concebidos como “flashes” de ingenio y como retruécanos. En consecuencia lo que presentaremos, trabajará sobre una materia que comparte la sociedad en su conjunto y que a través de los “furcios” iluminará de por sí cuestiones más cercanas a lo cernible de las verdades, que laten y suelen quedar escondidas tras los enunciados de quienes los dicen. Por lo tanto, tendemos a producir un efecto subjetivante en quien resulte avisado por aquello inconsciente encontrado por nosotros en lo que se dice en los medios y que suele quedar velado. Totalmente diferente al uso de los “bloopers” que hacen programas cómicos tipo Tinelli, Televisión Registrada, PNP y aún CQC, que al centrar en el efecto cómico y hasta obsceno de la imagen, acentúan su función encubridora de las puntas de verdad que en los “furcios” emergen. Eso le dará a nuestra página una pertinencia principalmente argentina. Con el tiempo, trataremos de seguir emisiones de otros países y hacer sobre ellas un trabajos similar.

Invitamos a quienes se quieran incorporar a colaborar con nuestro trabajo (argentinos o de otros países) a que nos lo hagan saber por e mail. Y a quienes ocasionalmente “pesquen” un furcio y nos lo quieran hacer llegar, a que lo hagan. Lo usaremos.

Agradecemos la colaboración de la Sra. Berta Borensztein y de Sebastián y Alejandro Borensztein, viuda e hijos de Tato Bores por habernos permitido generosamente utilizar la foto de nuestro querido Tato- ; a Hermenegildo Sabat por su bella caricatura de Freud que va en nuestra tapa extraída del logotipo de http://www.psyche-navegante.com/. También a Miguel Rodríguez Arias por permitirnos tomar fragmentos de su valioso material de videos para nutrir nuestra sección de “ Fallidos Históricos” y a Julieta Martínez por su dibujo de presentación.

Diciembre de 2004Acerca de Televerdades II

En Televerdades –Los inconscientes hablan-, una página web auspiciada por http://www.psyche-navegante.com/ inicialmente y que se la encuentra en la red como http://www.televerdades.com/, nos propusimos, transcribir “furcios” cometidos en los medios y comentarlos, observar escenas, transcribir chistes que circulan en nuestra sociedad sobre la Cultura. Iniciamos así un experimento en el espacio virtual En la medida que transitamos la experiencia, hemos modificado nuestra modalidad de trabajo. En un primer momento se trató de trabajar sobre los medios en general. Hoy, debido a dificultades de recursos, -disponibilidad de tiempo, cantidad de gente implicada en el proyecto, variedad y duplicidad de programas televisivos, etc.- nos vimos obligados a tomar casi exclusivamente como material de trabajo lo que llamamos material gráfico y acotadamente.Allí la presencia del inconsciente toma otra forma, es en la construcción del discurso, en su modalidad de articulación y en la elección de una palabra en lugar de otra , donde podemos leer en lo que se dice, más allá de lo que se creyó decir. También nos descubrimos trabajando sobre hechos o fenómenos producidos por y en la Cultura. Mas allá de los discursos en particular, también en algún hecho social, natural o hasta azaroso que permita una lectura de su plurisemia “significante”, no arbitraria sino en función del contexto en que se produjo, fue enunciado o elidido, de los tiempos que nos toca vivir. Dijimos en nuestra primera presentación que Televerdades tendrá como estructura de producción la que Freud y luego Lacan dilucidaron de los chistes, concebidos como “flashes” de ingenio y como retruécanos.
Hoy podemos agregar que trabajamos teniendo en cuenta la estructura de nudo de tres siendo uno, que nos habita como seres parlantes que somos. Donde el cuerpo (representado imaginariamente), la palabra (en función de sus significaciones inconscientes) y lo inesperado pero que nos afecta de la vida (su real), están presentes en la relación de cada ser hablante con sus deseos y modalidades de goce. Así tomamos a todo el discurso en sus fallas lógicas y no sólo sus fallas más evidentes, como material de trabajo, lectura y re escritura. Entendemos como discurso a todo enunciado que se produzca en lazo social y que como tal es represivo- en tanto en él circulan significaciones inconscientes, a la vez que en alguno de sus momentos gira de tal modo que a través de como se enuncia da pistas para leer las mismas-. Lazo social donde no se trata necesariamente, de un lugar encarnado por un semejante. Los fenómenos de globalización multimedia encarnan un lugar desde el cual se emite un mensaje a la humanidad. Poder hacer un atravesamiento allí, es un intento por romper con generalizaciones banales. Como psicoanalistas disponemos de una herramienta que nos coloca en un lugar diferente para dicha tarea respecto de otras ciencias y otras artes. Trabajamos con el inconsciente y somos trabajados por él en nuestra práctica cotidiana.
El análisis de nuestras propias producciones inconscientes: lapsus, actos fallidos, sueños no es igual al análisis de estas producciones en nuestros analizantes, sin embargo con Televerdades se trata de una torsión más. Allí somos sujeto y objeto a la vez, el trabajo es hacer abstención de nuestras propias ideologías y anhelos personales para que no hagan de obstáculo a nuestra función. Igual que en el consultorio, pero con la diferencia de que el material que trabajamos nos implica, nos involucra, lo cual muchas veces, hace más difícil nuestra intervención.Sergio Rodríguez, Silvia Sisto.

De un texto publicado en el diario Clarín el 8 de Enero de 2003.
El artículo se titula: Vituperio (y algún elogio) de la errata. Por José Esteban.

"Aquella mañana doña Manuela se levantó con el coño fruncido", cuando en realidad era el ceño lo que tenía arrugado doña Manuela. Los ratones habían hecho su trabajo, que así era como Neruda llamaba a las erratas.

"Mariuca se duerme y me voy de puntillas", pero salió "me voy de putillas".
Un crítico literario dedicó un libro a una condesa "cuyo busto conocemos muy bien todos sus amigos". Obviamente se referían al "gusto de la condesa".
El autor sostiene que escribió el libro "para molestar, con animo gamberro (patotero)”.

Y vaya si molestan las erratas-lapsus-fallidos, producciones del inconciente para los psicoanalistas, errores de imprenta o gramaticales para los escritores. Fe de erratas que podría deslizarse a fe en el inconciente, y en cómo da muestras de su existencia, como enseñó Freud.

Allí donde la errata nos dice del sujeto que no puede sostenerse en su decir, y peca por decir de más.
Gómez de La Serna dice que "son un microbio de origen desconocido y picadura irreparable".
El psicoanálisis ha demostrado con creces la procedencia de estos bichitos entrometidos en la economía del decir de un sujeto. En lo que sí acuerdo con de La Serna es que sus efectos son irreparables.

Comentado y editado por Marta Fortunato.

Una clase peligrosa de artículo filosófico

En la sección Tribuna en Opinión del diario Clarín del 20 de enero, fue publicado un artículo del filósofo italiano Giorgio Agamben con el título La humanidad, clase peligrosa. Como este filósofo parece haberse puesto de moda en algunos sectores del lacanismo leí con curiosidad sus afirmaciones. Me sorprendí al encontrarme con una serie de lugares comunes dichos con la altisonancia propia de algunos filósofos. Nada grave, sino fuera por los efectos represivos y renegatorios que esos dichos tienden a producir. Así llegué a la conclusión de que puede valer la pena producir una lectura a la letra que desnude las enunciaciones que transitan tras esos enunciados. Tomaré, aprovechando las facilidades del Word, la metodología de interlinear antes de producir algunas conclusiones.

Los diarios no dejan lugar a duda: quien de ahora en más vaya a Estados Unidos con una visa será fichado y deberá dejar sus huellas digitales al entrar al país. (No todos, los ciudadanos de 27 países la mayoría europeos entre ellos Italia, no deberán realizar ese trámite. Primera segregación en la propia medida) Personalmente, no tengo ninguna intención de someterme a tales procedimientos, (que por ser europeo no sufriría) y es por eso que anulé de inmediato, el curso que debía iniciar en marzo en la universidad de Nueva York (evidentemente lo anuló por otra causa).

Me gustaría explicar aquí la razón de esta decisión, es decir, por qué a pesar del cariño que me une desde hace muchos años a mis colegas norteamericanos como a sus alumnos, considero que esta decisión es necesaria y a la vez inapelable y me gustaría que fuera compartida por otros intelectuales y profesores europeos (que tampoco entrarían dentro de las generales de esa ley yanqui).

No se trata sólo de una reacción epidérmica frente a un procedimiento que fue impuesto durante mucho tiempo a criminales y acusados políticos. Si se tratara de sólo eso, es obvio que podríamos aceptar moralmente compartir, por solidaridad (¿solidaridad con -"los criminales"-?), las condiciones humillantes a las que son sometidos hoy tantos seres humanos (¿Qué concepto de la solidaridad lo obligaría a compartir humillaciones?).

Pero eso no es lo esencial. El problema excede los límites de la sensibilidad personal y tiene que ver, simplemente con la condición jurídico-político (tal vez sería más sencillo decir bio-políticas) de los ciudadanos en los Estados supuestamente democráticos en los que vivimos.

Desde hace algunos, años intentan convencernos de que debemos aceptar, como dimensiones humanas y normales de nuestra existencia prácticas de control que siempre habían sido consideradas excepcionales y verdaderamente inhumanas(¿qué animal por fuera de los humanos ejercen o son capaces de ejercer dichas prácticas?).

Nadie ignora, entonces, que el control ejercido por el Estado sobre los individuos a través del uso de dispositivos electrónicos, como las tarjetas de crédito o los teléfonos electrónicos han alcanzado límites hasta no hace mucho insospechados.

Sin embargo, es imposible traspasar ciertos umbrales en el control y manipulación del cuerpo sin penetrar en una nueva era biopolítica, sin franquear un paso más hacia lo que Michel Foucault llamaba una animalización (o ¿humanización? No soy etólogo pero sé que no hay animal capaz de inventar, usar y controlar, "dispositivos electrónicos, tarjetas de crédito o teléfonos móviles" fuera del animal humano) progresiva del hombre implementada a través de las técnicas más sofisticadas.

El fichaje electrónico de las huellas digitales y de la retina, el tatuaje subcutáneo así como otras prácticas de la misma índole son elementos que contribuyen a definir este umbral. Las razones de seguridad que se invocan para justificarlas no deben impresionarnos. La historia nos enseña que las prácticas que en un principio estaban reservadas a los extranjeros luego se aplican al conjunto de los ciudadanos.Lo que está en juego aquí no es nada menos que la nueva relación biopolítica "normal" entre los ciudadanos y el Estado. Esta relación ya no tiene más que ver con la participación libre y activa en la esfera pública, sino que concierne a la inscripción y al fichaje del elemento más privado y más incomunicable de la subjetividad: me refiero a la vida biológica del cuerpo. (Generaliza a partir de una concepción tan moralista como la que cree combatir. En los países que hemos sufrido el terrorismo de estado con su consiguiente política de desaparición de personas, ha resultado de valioso uso la investigación comparativa de ADN a través de exámenes compulsivos de sangre para recuperar chicos nacidos en cautiverio y entregados a apropiadores. Práctica muy útil también en la investigación de crímenes y violaciones. Actualmente en nuestro país se está jugando el futuro de la investigación sobre el crimen de Marta García Belsunce alrededor de si la Corte autoriza o no, la extracción compulsiva de sangre a presuntos asesinos de la misma y que en nombre de su derecho a la privacidad se oponen a dicha medida)

A los dispositivos mediáticos que controlan y manipulan la palabra pública (es una definición pobre de un fenómeno mucho más complejo, en el cual la propia "opinión pública" tiene su importante cuota de participación) se suman así los dispositivos tecnológicos que inscriben e identifican la vida desnuda: entre estos dos extremos de una palabra sin cuerpo y de un cuerpo sin palabra, (definición tan poética como boba, el cuerpo toma existencia humana por la presencia de la palabra y la palabra no existiría sin cuerpos que las emiten) , el espacio de lo que antes llamábamos política es cada vez más reducido. (Este golpe de melancolía le impide captar, que lo que hay es una política imperial que adquiere una dimensión cada vez mayor, no obstante lo cual otras políticas diferentes -Sudamérica por ejemplo, también algunos países europeos- han comenzado a disputarle palmo a palmo la escena).

De esta manera, al aplicar al ciudadano, o más bien al ser humano, las técnicas y los dispositivos que habían inventado para las clases peligrosas, los Estados, que deberían representar el lugar mismo de la vida política, lo convirtieron en el sospechoso por excelencia, al punto que es la humanidad misma la que se transformó en la clase peligrosa. (Su filosofía le obnubila la razón. Este señor no ha leído El malestar en la cultura de Sigmund Freud, o Ciencia y verdad de Jacques Lacan, sino sabría que el ser humano tanto en su versión amo como en su versión esclavo, es una especie peligrosa. Testimonio de lo cual es el horror que está desequilibrando peligrosamente el ecosistema).

Hace algunos años, había escrito que el paradigma político de Occidente ya no era la ciudad, sino el campo de concentración, y que habíamos pasado de Atenas a Auschwitz. (Seguir hablando sólamente de Auschwitz, cuando por lo menos desde La “guerra de los seis días” existe la política concentracionaria y segregatoria del estado de Israel con el condimento de que su Corte Suprema de Justicia haya legalizado la tortura y existen los fundamentalistas del Islam promoviendo un terrorismo suicida, no sólo a escala individual sino también social y nacional, sólo sirve para reprimir o por lo menos renegar, la actualidad política totalitaria en medio oriente. Y también que la de EE.UU. aparece no cuando querrían controlar a un intelectual italiano al cual no pretenden controlar, sino que viene de mucho antes y tiene una larga tradición. Sin ir más lejos, desde bastante antes del 11 de septiembre del 2001, el muro para impedir el ingreso de latinos por la frontera sur o la segregación a Cuba desde hace 40 años). Se trataba de una tesis filosófica y no de un relato histórico, ya que no hay que confundir fenómenos. Me gustaría sugerir que el tatuaje había surgido en Auschiwtz (apareció mucho antes en la época de la esclavitud y con medios mucho más cruentos) como la manera más normal y más económica de reglamentar el registro de los deportados en los campos de concentración.

El tatuaje biopolítico que hoy nos impone Estados Unidos para ingresar en su territorio bien podría ser el signo precursor de lo que nos pedirán aceptar más adelante como la inscripción normal de la identidad del buen ciudadano en los mecanismos y los engranajes del Estado. Es por eso que hay que oponerse.¿Se opone a la inscripción del ciudadano en los mecanismos y engranajes del estado? ¿Se opone a la existencia del estado? ¿Reivindica la posición del anarquismo decimonónico, tantas veces, de tantas formas y a costa de tanta sangre demostrada como profundamente errónea? Este hombre no entiende que sin posición agente y posición otro, no hay vínculo social. Ilusión típica de ciertas izquierdas que luego, si logran tomar el poder, se transforman rápidamente en tiranos carniceros en nombre del “bien de los demás”.

Por supuesto todas mis observaciones apuntan a promover una oposición mucho más de raíz, que pone en la picota no sólo al gobierno conservador de Bush, sino a la especie humana como tal y también a aquellos elementos de la especie que con frases altisonantes, simplifican la complejidad de los fenómenos humanos, como le ocurre al señor Agamben. En ese sentido, coincido con la posición enunciada desde su inconsciente en el título La humanidad, clase peligrosa, por quien editó el artículo en el diario Clarín.

Algunas tesis para el psicoanálisis en extensión

§ Los psicoanalistas podemos contribuir a analizar lo que acontece en los lazos sociales utilizando la interpretación psicoanalítica y teniendo en cuenta unos pocos axiomas encontrados en el análisis de lo que dicen quienes se analizan.

Estos son:
a) las relaciones de soporte y exclusión, entre deseo y goce (articulados como causa y límite)
b) de causa y represión entre lo no reconocido o desconocido pero deseado de saber- y lo supuestamente sabido
c) el recorrido paradojal, moebiano[1] del narcisismo, que lo lleva a resultar a veces favorable al “sí mismo” y otras perjudiciales.

Analizamos las letras que con diferentes vestiduras aparecen en actos y enunciaciones en los actores sociales, solos o en corporación. El método para interpretar, del psicoanálisis en extensión, debe ser abstinente y estrictamente formal. Debe dejar a la persona del analista y sus pre-juicios lo más en suspenso de que sea capaz, conducido sólo por el Deseo del analista. El que apunta a producir la máxima diferencia entre ideal y objeto.

§ Descubrimientos como -Inconsciente y castración del lenguaje por lo real- plantean que no hay teoría psicoanalítica, económica, o social que logre dar cuenta de los fenómenos culturales y sociales en toda su extensión. Por eso el psicoanálisis debe ofertarse para cooperar con otras disciplinas, en la tramitación del desencuentro entre teorías. La interpretación psicoanalítica puede relanzar lo simbólico, a partir de las letras que con diversas vestiduras quedan boyantes en sus bordes agujereados.

El sujeto concibe la realidad desde lo que su narcisismo le propicia y lo entrampa. Funciona a partir de identificaciones homeomórficas que constituyen su Imaginario, proyectándolas sobre su construcción de la realidad. Así como presionado por deseos inconscientes causados por lo realmente ausente de los objetos y atraído por sombras fantasmáticas realizadoras en parte y en otra tergiversadoras de sus deseos. Deseos resistidos y realizados por la presión pulsional, real. Por eso se “goza”[2] transaccional y equívocamente.

Parafraseando a Carlos Marx, pero no para quedarnos en lo que de él se reveló desacertado, en vez de decir que el ser social condiciona la conciencia social, podemos afirmar: el afincamiento de goce condiciona el accionar del ser parlante. Sus deseos: la puesta en cuestión de lo instituido. Esto nos lleva también a captar que la lógica social debe ser analizada según las circunstancias, en los tres registros. A la vez advertimos que dicha lógica es moebiana. Diversos sectores sociales pueden ocupar una cara de la banda e inadvertidamente pasar a la otra. La experiencia muestra que el afincamiento de goce no depende solamente de la voluntad de cada ser parlante, sino también de cómo se halle “plantado” socialmente (intereses y pertenencia a corporaciones).

Los psicoanalistas cuando participamos como actores en movimientos sociales, sufrimos los mismos condicionamientos que cualquiera.
El psicoanalista como resultado de su función tiende a no conformar a nadie, sí a advertir sobre la incidencia de los tres registros y de los soportes entre sintomáticos y “sinthômaticos”[3] de la sociedad, analizada como objeto (a en la “lalengua” de Lacan) en cada circunstancia. Análisis útil para los actores sociales mejor causados y menos inhibidos.

No hay que olvidar la aguda observación de Machiavelo en “El Príncipe”. A la política se dedican hombres buenos que buscan fines buenos y por eso utilizan medios buenos y hombres malos que buscan fines malos y por eso utilizan medios malos, por lo que finalmente ganan los malos. Las experiencias revolucionarias transcurridas a partir de entonces (burguesa, comunista, fascista, thatcheriana, etc...) dejaron una experiencia ética de la cual no se debe renegar: los fines son marcados por los medios.

El método del psicoanálisis no sirve para dirigir nada, pues su efecto de develar el deseo inconsciente de los sujetos propulsa la caída o por lo menos el aflojamiento de las identificaciones, que son la vía principal y casi exclusiva de la consistencia de las masas, amasables pulsionalmente a través de sus componentes yoicos[4]. En consecuencia: atendiendo sus demandas que reprimen a sus propios deseos, soportan fascinaciones o agresividades según el momento y tensiones potenciadas por la presión de dichas pulsiones. Quienes cuestionan al psicoanálisis en extensión por poco incidente olvidan que lo mismo ocurre con el psicoanálisis en intensión. Pero parafraseando a Mimí Langer en una anécdota que me relató Horacio Etchegoyen podemos decir: el psicoanálisis en extensión hace muy poco por la gente, pero ese poco ¡cuánto que es!. Basta registrar sus efectos a veces positivos otras negativos, en el discurso en los medios y en la calle.

Parte importante del análisis psicoanalítico de los hechos sociales resulta acaparado por el de las transferencias en juego. Lacan, en su “Proposición del 9 de octubre de 1967” sugirió trabajar la relación entre amar y Sujeto supuesto Saber, para continuar la investigación de Freud en su “Psicología de las masas y análisis del yo”. Se ama a quien se le supone saber resolver las falencias que afectan al amante.

Como sabe cualquier político experto, la política tiene como punto de Arquímedes el Poder efectivizar. A las medio-verdades del Poder las define una estructura compleja de consenso (relaciones de fuerza) que atraviesa coyunturas diferentes. Como lo definió Freud en el libro antes aludido las organizaciones artificiales de masa funcionan por identificación entre los yo de los que las integran a partir de la identificación al liderazgo tomado como objeto e ideal.

De ahí que Lacan no conciba que ningún discurso sostén de lazos sociales, funcione sin el lugar de agente con apariencia dominante. Apariencia, en tanto teniendo mucho peso la función del agente, éste no la puede llevar adelante por fuera de los condicionamientos que la estructura del discurso que agencia le impone, por las correlaciones entre lo que ocupe sus cuatro lugares (agente/verdad ----- otro/producción). Lacan, que habitualmente prefirió dejar de lado la pregunta por los orígenes, no dudó en suponer al del amo antiguo (S1/$ --- S2/a) como el primer discurso que hizo su aparición en la historia humana. Dicha historia ha demostrado sobradamente y al costo de muchos millones de muertos violentamente, que no hay sociedad que funcione sin un agente que aparente dirigir. Lo que quede en ese lugar puede producir efectos diversos. No son los mismos los del amo antiguo, que los del universitario, del capitalista de inversiones golondrinas, o de las demandas de la histeria. En dicho contexto de experiencia histórica de las ideas y de acción práctica en política, la humanidad ha sostenido básicamente dos formas de gobierno: dictadura o democracia.

Cada vez que alguna se instaló y logró sostenerse, fue porque contó con alguna expectativa ilusionada (consenso) de mayorías. La democracia se distingue, porque facilita gestionar los inevitables conflictos sociales más civilizadamente y con menos violencia, para lo cual requiere una fuerte transferencia de las mayorías hacia dicha forma de gobierno y de los que la sostengan. La dictadura se presenta como tope a situaciones que prefiguran desembocar en anomias y anarquías. En esos estados, la masa ante la angustia causada por el vacío en el lugar del agente o porque éste ocupado por la posición histérica de demanda permanente, suele comenzar a desear un “Mesías con mano dura”.

En ambas, sólo mediado por rasgos personales y contextos sociales de cada agente, más tarde o más temprano el poder decidir tiende a corromper, a “acomodar”, a quienes lo detentan. Lo que ocurre en cualquier espacio –estatal, partidario, sindical, empresarial, etc... Uno de los determinantes es el hecho de que mientras la diferencia de valor que produce el trabajador con sus horas de trabajo en relación a lo que recibe como pago es calculable, no lo es la función del agente en tanto su valor está determinado no por sus horas de trabajo, sino por su disposición al riesgo y su habilidad para ordenar. Esto pone en cuestión el modo de calcular el valor y la plusvalía por Marx, en tanto se remitía sólo a las horas de trabajo del trabajador.

El lazo social necesario para producir supone dos posiciones de goce diferente: la del que arriesga dirigir y la del que no quiere más que ser dirigido. El primero se enfrenta a todos los albures que la suya significa. El dirigido cree que los elude. Mientras el primero ordena, en todos los sentidos de este significante, el segundo busca cobijarse y desde ahí demandar. Al ser imposible la producción sin la participación de ambas posiciones, las tensiones por la distribución del producto en plus se da entre ambas. Ambas tienden a acomodarse y a sacarle ventajas a la otra. El sadismo anal y oral son los componentes libidinales pulsionales predominantes en quienes quedan como amos, la oralidad succionante en los que buscan resguardo en estos.

Dictadura y democracia no son más que ficciones, apariencias de modalidades de gobierno. Ninguna escapa a la imposibilidad de Gobernar, al “eterno retorno” del síntoma: fracaso en el gobierno. La razón fundamental, aunque no la única, reside en la existencia del Inconsciente. Torna imposible la representación representativa. Nadie puede representarse plenamente sus deseos y a sí mismo y mucho menos a los otros y los de ellos. Los deseos, por responder a las carencias de cada uno son singulares y en parte, a veces totalmente ajenos, a las conveniencias de los otros. De ahí que todo acto de gobierno resulte sintomático. Llevado a cabo desde la posición del agente, metaforiza una transacción entre demandas y goces en conflicto, indicadores y represores de deseos sugeridos en la escena. “Gobernar es imposible” y necesario.
Imposible porque no hay bien supremo común y por lo imposible de la representatividad. Necesario, porque no dejan de escribirse modelos que lo intentan. De donde los gobiernos resultan síntoma de cada sociedad y a veces, transitorios “sinthôme”.

Los medios masivos de comunicación tomaron peso fundamental con la radio portadora del objeto voz y la televisión que al sumar las imágenes genera atmósferas de sueños. No exigen saber leer, se arraigan masivamente, trasmiten a todas las latitudes en tiempo real y pueden ser portátiles. Estas condiciones los colocaron en el corazón del Poder. En él funcionan según una lógica soportada por dos variables.
1) Su negocio depende de las mediciones de “rating”, audiencia, ventas, por lo que no se pueden apartar del imaginario masivo, de alguno de los estados medio de la opinión pública. O sea, no sólo influencian a su público, también son influenciados por él. El “zapping” acentuó esta característica.
2) Buscan influir en la opinión pública en función de los intereses de los dueños de cada medio. Pero, a partir de los condicionamientos antedichos.



[1] Recorriendo la banda de Moebius imperceptiblemente se pasa de una cara a la opuesta en un lugar distinto al punto de partida.
[2] En el sentido que Lacan le agregó al término. El goce como lo que hace sentir el cuerpo, tanto en el disfrute como en el sufrimiento, pudiendo generar hábitos difíciles de resignar. Y que como señala en “La Tercera de Roma” es la residencia del “ser”.
[3] En el sentido que Lacan nomina a un síntoma productivo, anudador y estabilizador de la estructura R.S.I Nudo que re-anuda estabilizando, si se presenta falla en el anudamiento entre los tres registros –Real, Simbólico e Imaginario- El síntoma intenta fallidamente, esta misma función. (Ver el seminario XXIII: El sinthome)
[4] Sigmund freud: Psicología de las masas y análisis del yo, ver el capítulo Enamoramiento e hipnosis.

Actualizaciones del Malestar en la Cultura

En dos textos fundamentales para analizar las dificultades que sufre el género humano, -“El malestar en la Cultura” y “Psicología de las masas y análisis del yo”-, Freud plantea dos paradojas que los seres parlantes deberíamos cuidar que no nos saquen del purgatorio para llevarnos al infierno.

Ellas son: 1) que para vivir en sociedad se torna imprescindible reprimir deseos y rechazar o al menos limitar goces antisociales. Consiguientemente inhibir, o en el mejor de los casos sublimar, las pulsiones que los alimentan 2) que no hay institución artificial de masas que no se estructure por identificación a sus liderazgos e ideales. Los que pasan a funcionar como inductores de identificaciones entre los individuos de esa masa organizada. Masas no organizadas artificialmente, resultan sólo de situaciones de caos y estampidas extra-institucionales[1].

Utilicé ex profeso la palabra individuos, pues es observable que la organización de los seres parlantes a través de identificaciones, se soporta en una ficción que reniega la división de los sujetos. División inherente a la tensión entre el significante que representa a cada uno y el que desde otro lugar le da significación, así como entre su ser objeto de deseo y goce y su contingencia de ser sujeto, pero como puro efecto localizable sólo puntual y temporalmente después que lo fue. Razones por las que Freud no se ilusionó con el comunismo que creyó que subvirtiendo las relaciones de mando y la estructura económico-social de la sociedad se iba a arribar a una sociedad de “productores libres”.

Un equívoco sostenido durante por lo menos un año, por Jorge Gestoso y Patricia Janiot, co-conductores en esa época del noticioso televisivo de CNN, calificaba de "catástrofes humanitarias" a genocidios ocurridos en algunas de las últimas guerras de los Balcanes y en lugares de África como Ruanda Burundi. Dichos equívocos trasmitieron anhelos pre conscientes y deseos inconscientes del liderazgo fundamentalista neoliberal y de las grandes corporaciones financieras y “golondrinas” a las que sirven[2]. Algo parecido ocurrió con el título del libro de Francis Fukuyama: El fin de la historia. Para el mundo que imaginan sus “futurólogos”, sobran 4.000 millones de personas. El capitalismo puede transformarse en el sepulturero de la historia de la especie humana, si su forma actual hegemonizada por grandes corporaciones financieras y capitales “golondrinas”, sigue comandando la “aldea global”.

La Argentina, medio oriente, el noroeste de América del Sur, son algunos ejemplos de vanguardia funeraria. Esto resulta efecto de que al entrelazarse los cambios cualitativos en informática, electrónica y telecomunicaciones con la imposición del discurso del capitalista,

$ S2
S1 a

en báscula con la del universitario

S2 a
S1 $

particularmente el de Harvard, se están rechazando represiones de deseos e inhibiciones de pulsiones predominantemente oral canibalísticas y anal sádicas, hasta un punto en que una catástrofe puede hacer desaparecer a una gran parte de la humanidad. Lo que traería resultados "humanitarios" para los que queden vivos y se aprovechen del desastre, según creen estúpidamente, las lumbreras del llamado “pensamiento único”[3].

Momentáneamente devinimos uno de los eslabones más débiles de la cadena de países que habitan la aldea global. Los llamados mercados (grandes bancos y fondos de inversión) huyen a la vez que presionan. Los gobiernos buscaron la obtención de créditos nuevos sin cuidarnos de las tasas a que nos fueron prestados. Ampliaron así la deuda hasta llevarnos a la imposibilidad de pagarla. Estos fueron los resultados de la entrada salvaje del discurso capitalista matematizado por Lacan en 1972 y citado por primera vez en la Argentina y tal vez en el mundo por Psyche Nº 22 de julio de 1988. Discurso que desliga a los amos de la relación directa con sus trabajadores. Ya estuvo el "Tequila", la crisis asiática, el "Vodka", el "Caipiriña", “nuestro” default. Hay serie. No son simples contingencias, "crisis cíclicas del capitalismo". Son como las erupciones volcánicas o los cambios climáticos del "efecto invernadero", remezones de una Civilización que ha encontrado su límite. Él radica en la estructura misma de la aldea global. Un síntoma, renovado tras el atentado genocida en Atocha (España): la perplejidad abarca a todos.

Hay dos fenómenos que arribaron para instalarse después de culminar en la década de 1990. Uno, consiste en el salto cualitativo que tras un proceso previo de acumulación se produjo en el campo científico con sus consecuencias tecnológicas. Salto que ha tomado progresión geométrica. Paralelamente culminó una tendencia según la cual el dinero, que en su surgimiento facilitó el comercio y atenuó los niveles de agresividad que el trueque conllevaba, se ha consolidado como "el significante que mata todas las significaciones"[4].
Consolidación favorecida por las desregulaciones que debilitaron los estados y sus posibilidades de control. La evidencian presiones descaradas de EE.UU y el FMI para que se deroguen leyes que le ponen tope a la delincuencia financiera y la subversión económica. Estas, aprovechan la posibilidad de girar grandes capitales en tiempo real, por vía informática.

También pesaron en este contexto las posibilidades de acelerar el transporte de mercancías por vía marítima y aeronáutica, al facilitar la transferencia de industrias y empresas enteras de un país a otro. Lo que está ya afectando a la propia Norteamérica. La tradicional Levy’s inventora del jean[5], levantó sus fábricas fundadas en 1870 y las trasladó a países con mano de obra más barata dejando a 7.000 trabajadores en la calle. En estas novedades está la esencia de la globalización bajo dominio del capitalismo salvaje, marginado de la Cultura. El problema no reside en la ciencia, la tecnología ni la globalización, sino en el modo de apropiación y piloteo de las mismas.

Estas novedades prestan los instrumentos que facilitan desligan a las corporaciones capitalistas de cualquier sujeción a los estados naciones y sus fuerzas armadas. Un click de computadora bancaria y/o fondo de inversión transfieren los capitales y resulta mucho más eficaz que cualquier unidad militar. Lo ocurrido con el dinero es lo más peligroso. Tomó decisivamente el centro de la escena matando toda significación, destruyendo cualquier imaginario que no lo tenga por eje. Naciones, oficios, solidaridades de cualquier tipo, límites morales, pasan al desván de las antigüedades. Se acentúa la ilusión de que el dinero tiene función productora.

El fetichismo de la mercancía elucidado por Carlos Marx, consiste en que la mercadería a través de su valor de uso, encubre su único valor, la fuerza humana de trabajo. Pero sus ideales igualitarios lo llevaron: 1) A desestimar la función imprescindible de los agentes en cualquier discurso que vincule socialmente para producir mercancías. 2) Que estos en función amo reconocen como causa última "sólo la lucha a muerte por puro prestigio"[6]. 3) A subestimar la adhesividad a su goce “de seguridad”de los esclavos[7], 4) A sobre-estimar la capacidad de altruismo y solidaridad de las masas. La inexistencia en esa época del psicoanálisis, contribuyó a dichos errores. Éste a través de conceptualizar lo devenido de su práctica, pudo discernir los condicionantes simbólicos, imaginarios y reales de la "naturaleza" humana y sus consecuencias. El pasaje por los siglos XIX y XX dejó pruebas suficientes de que sin agente no hay discurso, vínculo social y producción. Y que la producción de mercancías exige, "para que las cosas funcionen", que en el lugar del agente se halle alguno de los significantes amo.

El ser social (su posición de goce) condiciona las modalidades de subjetivación. La mayoría de los que se hacen cargo de la función agente, desean cobrar lo que suponen que vale su riesgo y su intervención, imposibles de mensurar. Como consecuencia de esta imposibilidad de mensura, riesgo e intervención se tornan no evaluables.

El amo antiguo conocía personalmente a sus esclavos, casi convivía con ellos. Como lo representa Lacan con la falta de flecha horizontal superior en el discurso del capitalismo, la tecnología fracturó ese vínculo, facilitando la abolición de los sentimientos.

Las experiencias de estos siglos, dieron pruebas también, de que las masas prefieren la tranquilidad a la subversión; el sentirse "amparadas" en algún amo que las explote, que jugarse la vida por la libertad. Cuando minorías fuertes se jugaron (en las revoluciones francesa, americana, rusa, china, vietnamita, cubana) resultó qué, pasado el furor de los primeros tiempos, las mismas masas que los acompañaron volvieran a acomodarse bajo nuevos amos.

Sobre este telón de fondo los cambios tecnológicos han generado para los amos, la posibilidad de utilizar mano y cerebro de obra en mínimas y concentradas cantidades. Lo que les favorece condiciones, para rebajar los salarios y expulsar de la producción a quienes “sobren” o se resistan.

La resistencia de los trabajadores encontraba un sentido cuando existía un imaginario revolucionario y/o reformista que le daba perspectiva. Podían resistir, sin apostar todo al resultado inmediato. Una conquista parcial justificaba su rumbo no sólo por las migajas que arrimaba, sino por consolidar la organización de resistencia con aquellas perspectivas. El dinero y la fijación del trabajador a su goce, pudrió las prometedoras organizaciones gremiales del siglo XIX y buena parte del XX. Lo que dejó a la gente sin compañeros en los que confiar y a los cuales confiar el lugar agente. Se deterioraron los vínculos de solidaridad[8]. Sumémosle que la desocupación ha transformado al cuidado del puesto de trabajo casi en "el bien supremo". De ahí que las resistencias más decididas provengan de los desocupados organizados como "piqueteros". Lo que más conspira contra el discurso capitalista está en su propia lógica interna.

Pues ocurre que funciona para una sociedad de clientes y de deudores, o sea de gente que compre sus productos y saque créditos para eso. Pero la drástica reducción de mano y seso de obra llevada adelante por las grandes corporaciones aprovechando las condiciones del "progreso" tecnológico, "contagia" necesariamente a todas las empresas. La que no "copia", queda fuera de competencia. Se genera así un abaratamiento inaudito de costos y mejores precios para estimular el consumo. Pero también se reduce la existencia de clientes y deudores, por desocupación y/o depreciación de los salarios. El mismo destino sufre el pago de impuestos de parte del "pobrerío"[9]. Además, los grandes evaden sin vergüenza. Hace unos 10 años los futurólogos "Golden boys" de Miami, encontraron solución de la paradoja: construir un planeta para 1500 millones de clientes. Pero los otros 4000 millones se empeñan en no morirse y por el contrario son los que sostienen la tasa de nacimientos.

En los países "su-mergentes" los amos respondieron, con refuerzo de las policías, proliferación de countries, y barrios cerrados. Mientras que en los países "emergidos" lo hacen restringiendo las inmigraciones. Excepto para la mano de obra dispuesta a hacer lo que sus nacionales no, desde limpiar letrinas hasta formar parte de sus ejércitos. Éste es el sustento lógico de que las guerras y los incidentes interétnicos y/o raciales tomen dimensiones cada vez mayores.

Siniestramente la autofagia, goce heterofágico sin límite simbólico, se está transformando en la actividad principal de lo oral canibalístico de esta Cultura. Después de devorar a los objetos externos, mastica sus propios bordes completando su circuito.



[1] También las hay institucionales
[2] Llamo así a ese nuevo tipo de gran capital migrante que aprovechando el debilitamiento de la función reguladora de los estados y las facilidades de comunicaciones e informática, invierte y retira inversiones rápidamente y con el único objetivo de que suba el precio de sus acciones en las bolsas de valores en que cotizan.
[3] También es bueno advertir que fuertes capitalistas como George Soros, Hill Gates en EE.UU. y varios otros en Europa han advertido el peligro. Así lo enunció en un artículo interesante George Soros en un artículo publicado en el diario mejicano La Jornada, en el año 2002. En él reivindica la regulación estatal para defender a la especie de la estructural amoralidad de los mercados.
[4] Lacan: Seminario de la carta robada
[5] Suplemento económico de Clarín del domingo 28 de abril del 2002.
[6] Según lo advirtió Federico Hegel
[7] Lo que advirtieron aquellos observadores que cómo Diógenes de Laercio o Jacques Lacan, soportaron no hacerse ilusiones falsas.
[8] Palabra que "se las trae" según hemos analizado en un artículo inédito: Solidaridad -hija inhibida de la deuda recíproca-. Por ahora digamos sólo, que etimológicamente proviene de la palabra sueldo que designaba a la moneda con la que se pagaba a los llamados por eso: soldados.
[9] Término acuñado por don Atahualpa Yupanqui

De torturas y confesiones o cuando saber fragmente

Publicado en Revista Argentina de Psicología: Derechos Humanos.
Año 1987


CUANDO LA TRANSFERENCIA TORTURA

Lo que voy a presentar no alcanzará a ser un escrito, será a lo sumo algunas propuestas de investigación. No es un tema fácil.

Decidido a escribir, traté de buscar un material clínico y me encontré con que alguien a quien analicé y había sido terriblemente torturado, casi no habló de ello. Cuando lo hacía, lo hacía humorísticamente. En cambio otra persona que me consultó por alcoholismo, encubría con él una personalidad paranoide y un delirio encapsulado. Tenía la certeza de que su hijo mayor había sido concebido durante la tortura en que fue violada. El detalle estaba en que su hijo había nacido 12 meses después del episodio de la violación. El delirio: ¿metáfora de un horroroso goce inconsciente, imposible de decir? El hijo de 4 años en ese entonces, llevaba en el cuerpo eso que no se podía decir, una espantosa psoriasis y presentaba síntomas de un probable autismo infantil. No lo salvó de ello que los padres le hubieran puesto el nombre de quien había sido su líder, caído, salvajemente asesinado por las Tres A.

Pensándolo mejor, tal vez en esa paradoja, de haberle puesto el nombre de su líder asesinado, a quien la madre consideraba hijo de su torturador y de su goce horroroso, estaba el origen de la psoriasis y el autismo del chico.
Decidí buscar material clínico en los servicios hospitalarios. Supe de dos en los que ex-torturadores habían consultado. En ambos había ocurrido algo parecido. Ante la aparición de esos sujetos se había producido un gran rechazo de la mayoría de los profesionales a atenderlo. No obstante algunos aceptaron. Los jefes me autorizaron a entrevistarme con estos profesionales. Les dejé mi teléfono para que me llamaran. Después de largos cabildeos, llamaron dos colegas, que habían realizado una sola entrevista. De los dos, finalmente vino uno a la reunión. Casi no había tomado notas y tenía olvidada la mayor parte de la entrevista. De lo que recordaba, traía algún dato confirmatorio de que el torturador también era hijo del discurso -en ese caso del padre- y de que en él se había desplazado el síntoma que lo hacía torturador.

Cuando pasó a ser "mano de obra desocupada" se dedicó a vender aparatos eléctricos en desuso. Pero, ¿por qué consultaba? Porque desde que no trabajaba en su antiguo oficio, cada vez se descontrolaba más en la casa y le pegaba feroces palizas al hijo de la esposa, enojado porque ésta lo trataba como a un bebé. El síntoma se había desplazado. El hijo de la esposa era el nuevo objeto metonímico de una antigua pasión.

Recorriendo esta experiencia me adviene al recuerdo de que en 1977 rechacé la derivación de un militar que había hecho un brote sicótico después de cumplir la orden de fusilar a una niña de 15 años en un operativo. Pensé bastante en aquel momento. No quise proceder bajo el impacto de la aversión que me producía el relato que acompañaba a la derivación. Lo cierto es que me despertaba una gran curiosidad el caso. También temor. Podía echarme encima a los servicios de inteligencia de la fuerza a la que pertenecía el sujeto. Esto incidió, pero no fue determinante. Había aceptado, e incluso tenía en análisis casos en los que corría riesgo. Lo determinante fue pensar que la aversión que me producía la historia, me iba a impedir posicionarme, ser sujeto del deseo del analista. ¿Es una defensa contra lo Unmheimlich -lo familiar- siniestro, lo que origina el rechazo en el analista? Otra vez la oscura frontera entre el síntoma y la sublimación, y si no, pensemos en la voraz curiosidad que me empujaba a tomarlo como paciente.

Pero no termina ahí la historia de este trabajo que en su recorrido ya va dando algunas pistas. Hace poco más de un año, apareció en un periódico un artículo de una colega que en ese momento tenía actividad destacada en una institución defensora de los derechos humanos. Trataba en él de dar cuenta de su experiencia como analista de víctimas de la represión terrorista de Estado. En él decía cosas que, además de horrorizarme, me volvían a plantear la cuestión de la posición del analista. Guardé el recorte, pues pensé que alguna vez iba a escribir un trabajo e iba a usar ese material. LLevé más de un año el recorte en mi portafolios. El día que me siento a escribir, lo busco y no lo encuentro. Dos horas estuve buscándolo. Finalmente lo encontré. Lo había dejado sobre una biblioteca adentro de un libro. Este detalle no deja de ser interesante, pues el libro era "La confesión" de Arthur London, ex viceministro de Relaciones Exteriores de Checoeslovaquia, víctima de las purgas del stalinismo, uno de los dos sobrevivientes de un grupo de 13, donde los otros fueron fusilados, tras ser condenados por falsas acusaciones y falsas confesiones arrancadas bajo tortura. Con esta colega habíamos sido compañeros en organizaciones políticas que se subsumían en ideologías que sirvieron de sostén a esas aberraciones. Ese libro hace casi 20 años me había producido una marca que relanzó mi pensamiento. Cuesta hablar, cuando hablar, significa romper con viejos amores.

De eso algo saben los analistas, que todos los días deben dejarse caer, para que por su boca hablen los significantes del Otro, a pesar del amor de transferencia.
Pero, ¿qué me horrorizó tanto? Cuenta la colega en su artículo una sesión: "Paciente: Habían vuelto a esposar a mi hermana conmigo...por la capucha yo no la veía, pero ahí estaba, sin moverse...La oí gritar..."
Terapeuta: "¿Alguna vez la habías oído gritar?"
P:"Así no".
T:"¿Eran alaridos?"
P:"Sí, eran alaridos".
"En la respuesta se le arquearon los huesoso del rostro como si yo estuviera torturándola, seis años después del tiempo removido, obligándola a que se colocara en aquel instante del suplicio".
P:"Yo hablo desde afuera, no puedo volver a ponerme en ese lugar".
T:"Pero vos sabías qué le habían hecho".
P:"Me lo imaginaba".
T:"Mucho más, hay olores fétidos, jadeos de dolor, inmovilidades agónicas, la piel reseca o sudorosa...eso lo percibías de fulana esposada a vos, no lo estabas imaginando".
No abundo, el resto continúa en el mismo sentido. Y más adelante fundamenta su actividad intervencionista. "Yo psicoanalista que trabajo con afectados por las violaciones de los derechos humanos desde 1976, en el exilio, y desde 1980 en la Argentina, soy un interrogador policial frente a los relatos desafectivizados que cada paciente hace de sus experiencias traumáticas de estos últimos diez años en nuestro país".

No abundo ni entro en discusiones teóricas sobre el encuadre más conveniente para atender a las víctimas del terrorismo de estado. Traigo este material a colación sólo para señalar, sin necesidad de agregar ni de quitar nada a las palabras de la colega, el efecto que ha causado en ella lo acontecido en el país y el relato, que de ello hacen los pacientes que atravesaron la experiencia de la tortura. Seguramente no son ajenos a ese efecto la estructura subjetiva de la colega y las ideologías psicoanalíticas en que se sostiene. Pero en todo caso mi intención es señalar lo borroso de una frontera.

Muchos piensan que es demasiado pronto para hablar, que todo es demasiado real aún. Si hay algo demasiado real es la tortura. Pero como toda actividad humana, no sólo.
Dije humana y no por equivocación, es sabido que los animales no torturan. Por otra parte no es patrimonio exclusivo de los regímenes totalitarios. Antes aludí al que nos asoló con los "reorganizadores nacionales" y al stalinismo. Pero no olvidemos que los que torturaron en los campos de concentración, fueron discípulos de quienes se formaron en las escuelas de contrainsurgencia de la democracia norteamericana, o de la democracia francesa, forjadas sus experiencias en Indochina y en Argel. Pero, si con diferencias importantes, es una lacra ubicable en diversos regímenes, también lo es a través de la historia.

Si la ética del psicoanálisis, a través del deseo del analista, enfrenta al sujeto con lo real, esa ética es puesta a prueba hasta el límite, en el intento del psicoanalista de dar cuenta del fenómeno de la tortura. Por eso para empezar no pude hacer otra cosa que hablar de la implicación del psicoanalista. Desde ahí, sólo puedo proponer, como dije al comienzo, algunos problemas a investigar y algunas pistas a seguir.


POR LA ZONAS EROGENAS HACIA LA FRAGMENTACION.

1) La tortura opera sobre las zonas erógenas, fuentes de la pulsión, llevando su tensión al extremo de lo insoportable. Desde su parcialidad tensionada al máximo, excluyendo la mirada y haciendo de la palabra, sólo amenaza, que remite a la fragmentación significada retroactivamente desde el estadio del espejo.

El tabicamiento no perseguía principalmente que los torturadores no fueran reconocidos, ni que no reconocieran a sus compañeros. Buscaba que la mirada de las víctimas no mirara a los torturadores. Buscaba que en la víctima, al no poder ver, lo que no era dolor, fuera pura imaginación. Imaginación que no podía sostenerse en la presencia de la imagen del otro. Sobre esa base, la picana en sus diversas sofistificaciones, casquete, agujas clavadas en los músculos, electrodos hechos tragar o introducidos por ano o vagina o simplemente recorriendo pezones, labios y genitales envía al sujeto a las más horrorosas sensaciones de evisceración y fragmentación espasmódica, sobre una musculatura previamente ablandada por los golpes. De más está decir, que muchos fueron efectivamente eviscerados con una especie de tirabuzón que metían por ano o vagina, a partir de lo cual se transformaba en amenaza para el resto. Jerónimo del Bosco fue transformado así, en un pintor naif. Las sesiones de tortura remitían al horroroso real de la prehistoria del estadio del espejo. Con el agravante de que en las zonas erógenas el exceso era llevado al extremo del puro dolor.

La barrera de defensa contra las excitaciones (Freud), la red significante (Lacan), era absolutamente desbordada.
La sesión de tortura se instalaba como verdadero trauma y no cesaba de volver desde lo real, sobre un yo desintegrado por no dormir,por el hambre, y la sed.
Norberto Liwsky relata: "Cuando no estaba en sesión de tortura alucinaba con ella. A veces despierto y otras en sueños".1.

2) Freud descubrió que en el inconsciente no hay representación de la propia muerte. No hay un significante que la represente. Con eso tiene que ver que, en las sesiones de tortura, la propia muerte se hacía deseable pues se representaba como la paz, el cese de todos los sufrimientos. En realidad no hay otra forma de representarse la propia muerte que no sea delirantemente. Entre sesiones era temida. La técnica represiva proponía una siniestra representación anticipatoria. El tabicamiento, anulación de la visión y el aislamiento total , no sólo de familiares y amigos, sino también de los propios compañeros de infortunio."La sensación era que giraba hacia el vacío en un gran cilindro viscoso por el cual me deslizaba sin poder aferrarme a nada".2.

Dice él mismo, más adelante: "De todo ese tiempo el recuerdo más vívido, más aterrorizante, era ese de estar conviviendo con la muerte. Sentía que no podía pensar. Buscaba, desesperadamente, un pensamiento para poder darme cuenta de que estaba vivo. De que no estaba loco. Y al mismo tiempo deseaba con todas mis fuerzas que me mataran cuanto antes".3.

En esta situación, la "filtración" del verdadero fin de los "traslados", de las muertes en tortura y de las evisceraciones, daban la información necesaria, para que el secuestrado, estuviera en la condición que estuviera, aún los "recuperados", no pudieran esperar otra cosa que esa muerte horriblemente anticipada.

3) La omnipotencia del Otro, que aparecía imposible de ser barrado, y la reducción del "chupado" a un número, prohibido el uso del nombre propio, que no ve y que sólo siente el dolor de las torturas, reducía al secuestrado a ser un objeto al servicio del goce del Otro. Pero ahí,en la tortura, la cosa se complicaba.
El torturador torturaba con fines distintos. A veces sabía, y lo único que buscaba era reducir al torturado a un resto, según la verdad que ordenaba el estado "apocalíptico-mesiánico-dictatorial".

S2 a. ¿Discurso universitario hasta la extrema aberración?
S1 S
Otras, no sabía, y necesitaba saber del torturado, esclavo de su saber.
S1 S2. ¿Discurso del amo hasta la extrema aberración?
S a


EL ENAMORAMIENTO DESPUES DE LA MUERTE

En este apartado no me voy a referir a las relaciones sexuales que aunque todas tienen ciertos puntos que las articulan entre sí, pienso se ofrecen a la investigación en por lo menos dos categorías, las producidas con violencia física en el propio acto de tortura, y las logradas bajo chantaje, como intercambio de dones, por ejemplo la vida propia o de familiares a cambio del coito.

No obstante, analizando al torturador, el segundo caso es eslabón hacia el que resulta más siniestro, y no utilizo el término descuidadamente, el enamoramiento entre el torturador y la torturada.
No es un fenómeno común, y menos común es que se hable de él. Sin embargo es más común y amenazante para el posicionamiento en enemigos, de la pareja torturador-torturada, de lo que se cree.

En la reconstrucción histórica que del infierno de la ESMA hace Bonasso en su novela "Recuerdo de la muerte", además de presentar uno de los casos más impactantes, porque fue un enamoramiento a pleno, da testimonios de momentos puntuales en que el torturador o en el torturado se despliegan, aunque sea fugazmente, sentimientos tiernos hacia el partenaire.

Cito sólo dos. Uno de cada representante del par, pero hay varios más en el libro. En uno, el capitán Acosta, apodado el "Tigre" enamorado de una cautiva logra que le cambie la vida de los padres y de un hermano por su entrega sexual. Bonasso imagina que en referencia al "Nariz", un secuestrado que logró escapar de la ESMA, el Tigre tuvo una secuencia de pensamientos entre los que estaba que..." le caía bien, para colmo. Siempre se había sentido inclinado a protegerlo. Vaya uno a saber por qué. Y justo éste me la tenía que dar".4.

Quica Osatinsky contó que el Tigre dio orden de no torturarla.
"Vos sufriste demasiado en tu vida", admitió con acento paternal y se fue a darle máquina a otro".5.
El asistente conscripto de este "personaje", Sergio Tarnopolsky, desapareció, como se sabe, con toda su familia, excepto un hermano que no corrió la misma suerte sólo por azar.

En la página 58 de ese libro, leemos sobre un secuestrado refiriéndose a un guardia: "El pelado reparó en que lo había tratado bien, sin tutearlo ni vejarlo y se sorprendió reprimiendo una idea de gratitud hacia el muchacho reconcentrado y sombrío que lo hacía jugar a la gallina ciega en la casa del terror". (Observemos, de paso, que la evocación es de un juego infantil).
Plantados desde saber que el fenómeno existe, corresponde preguntarnos, ¿por qué un torturador se puede enamorar de su torturada? ¿Cómo puede ser que la torturada se enamore de quien la torturó?

Para la primer pregunta seguiremos lo que Bonasso nos cuenta del Tigre Acosta y algo del capitán Pernía. Para la segunda lo que nos cuenta de Lucy.
Del primero nos dice: "Iba sumido en esa dulce certeza, en esa blanda sensualidad que lo arropaba y lo acunaba: El Almirante lo había llamado". "Lo había llamado a él sólo".

Fíjense,la sensualidad que se despierta en él, remite a los cuidados maternos. ¿Hacia quién se despierta esa sensualidad? Continúa el relato..."El Almirante lo había llamado a él. El Almirante era joven (más joven que sus colegas del Ejército y la Aeronáutica). El Almirante era pintón.El Almirante conseguía muchos recursos. El Almirante sabía hablar con la gente. Las minas se derretían por el Almirante.¿No decían que hasta la Chabela había quedado embelesada con su pinta? Es que... ¿quién podía llegar a comparar al Brujo con el Almirante? ¡Vamos! ¡Ni punto de comparación!
"Además el Almirante tenía bolas".
Ante el jefe, discurso de la histérica

S S1.
a S2

"...Había cosas, secretos que no podría compartir con su mujer, que lo miraba con cara de imbécil y no entendía nada".
...Ante su mujer, como su verdad era el Almirante era puro discurso universitario y ella desperdicio.

S2 a
S1 S

Entonces una pesadilla de repetición de la cual despertó así: "Pese a haber dormido casi desnudo estaba empapado de sudor malsano cuando despertó. La acidez subía y bajaba como una columna de mercurio por su esófago. El caminaba de noche por un muelle que se hacía cada vez más estrecho. Olía la fetidez del agua cercana. Cuando sintió los pasos detrás. Se volvió y la reconoció: era la viejecita esa de todos los sueños. Lo peor no era su cara, un rostro desvaído, redondo como una galleta. Lo verdaderamente peligroso era esa tonadilla asquerosa que canturreaba casi sin mover los labios. Sin mirarlo. Como si estuviera en lo suyo. Pero él sabía perfectamente que la inmunda cancioncita estaba destinada a desequilibrarlo. Se avergonzó al admitirse a sí mismo que tenía ganas de correr. Entonces sacó el revólver y no pudo tirar. En lugar de la cola del disparador había una sustancia repulsiva. Como un moco. Que no ofrecía resistencia, pero tampoco accionaba el mecanismo del martillo. Simplemente un moco infecto que se pegaba a su dedo birlándole toda respuesta.
Y la vieja seguía caminando hacia él, tarareando entre dientes su canción incomprensible. Hasta que despertó".

Analizar un sueño "post scriptum" reconoce sus límites. Principalmente porque no hay posibilidad de respuesta del analizado a las puntualizaciones que propone el analista. No obstante pienso que podemos encontrar, en este sueño, algunas pistas.
"Caminaba por un muelle que se hacía cada vez más estrecho".
Este párrafo se articula con el despertar, del cual dice: "La mañana empezó mal. Se había despertado angustiado antes del amanecer. Apenas una débil claridad verdosa se filtraba por las pesadas cortinas del cuarto que, aún en tierra insistían en llamar camarote".
"Tardó en reconocer la silueta de los objetos conocidos. Los banderines de los barcos donde había estado, la placa conmemorativa de la Campaña Antártica, el obsequio de un San Martín de bronce que le dieran en la visita a un regimiento del Ejército. Las pocas cosas personales que tenía en ese cuarto de paso, en esos eternos camarotes en los que vivía más horas que en su casa..."

O sea el muelle, el atracadero, la tierra firme, el camino fuera del barco de la soledad, se le hacía cada vez más estrecho. Cada vez menos posible caminar por fuera de esos repetidos camarotes donde hay otra ley que la del gallinero. En la misma serie de asociaciones anterior decía: "Esas puertas descoloridas que un superior podía abrir de improviso, pero a las que los subalternos llamaban con tímidos golpes". "Olía la fetidez del agua cercana cuando sintió los pasos detrás". ¿La fetidez que olía diariamente cuando entraba a los calabozos y a los cuartos de tortura? Desde ese olor, su propio olor, podemos suponer, lo perseguía detrás, la conocida viejecita que canturreaba, pero no para él, ya que no lo miraba, estaba en lo suyo, lo que lo desequilibraba. ¿Huir o tirar? No puede disparar su pistola sobre esa mujer que le es esquiva. Impotencia. Pero además porque la cola del disparador -el disparador es él, es un moco repulsivo- es caca (el olor fétido), es un cagón (recordemos tributario de la ley del gallinero). Lo que le canta la vieja, es incomprensible.

Este sueño, como veremos, pone en acto a la repetición, en la vida de Acosta, por la vía de Tyché y Automaton. Y es anticipatorio del destino de su enamoramiento de la torturada, de su fracaso.
Más adelante empieza a tomar conciencia de su enamoramiento. Sucede en un carrito de la costanera a la vuelta de una importante entrevista con Massera de la que sin embargo "El Tigre" salió dividido por sentimientos opuestos. Por un lado había aumentado su fidelidad al jefe; por otro lo alarmaban ciertas ambigüedades que nacían en el Massera político. Hubiera preferido las órdenes secas y precisas del militar".

O sea, empezar a tomar conciencia de su enamoramiento, cuando vacila su sostenerse en el discurso de la histérica ya que en el otro, como agente en vez del S1, aparece el S2. El S1 lo preferían los periodistas y asesores del Almirante.
Como la estructura lo mantiene como el otro del agente no puede ser otra cosa que "a".

S2 a
S1 S

Pero al virar el agente, ante Pelusa se posiciona como deseante S. Pero deseante de una amada que como la vieja del sueño, no lo mira histérico ante una "Pelusa" que sabría sobre su deseo. El amo revela su verdad de sujeto deseante cediendo el falo a quien cree que lo es. Gira así de S1 a S yendo S1 al lugar otro: Pelusa.

S S1
a S2

Dice la novela. "El Tigre había perdido los efluvios del poder y caía en un nuevo cono de sombra."
"Un sentimiento insidioso comenzaba a enseñorearse de su alma oscura. Un sentimiento que rechazaba como una debilidad, que lo iba corroyendo como si tuviera una planta carnívora en las entrañas".
"Algo volvía a traerlo a la memoria. Tal vez el vuelo de una falda bajo el sol. O el encendido tono de una blusa frente al ancho, inacabable Río, tal vez venía en la brisa costanera, como un perfume venenoso".

Atendamos a las diversas metáforas que aluden a una oralidad ambivalente."No tenía nada que ver con él y por eso mismo lo desarmaba. No era una de esas clásicas pasiones sucias y mezquinas que lo habían acompañado tantos años. Era una suerte de imposible retorno a los quince. A los días anteriores a su ingreso a la Escuela. A los poemas cursis de entonces. Los poemas que copiaba de los libros baratos y le enviaba a la amada que no se casó con él, que no quiso siquiera ser su novia" (Reaparece el tema del rechazo femenino). "Ahora resurgía en el humo azulado de las parrillas, veinte años después". Recordemos que parrilla le decían a la mesa de picana. Por lo tanto es lícito interpretar: "-a su lado en la parrilla".
Y ahí aparece una clave: "Porque aunque el Tigre no quería reconocerlo, estaba enamorado de una de esas mujeres a las que podía matar o salvar con la misma facilidad con que acababa de pedir comida.

Se articula él, identificado a la omnipotencia del Otro, señor de la vida y la muerte en el registro de la pulsión oral. Él, sin embargo, es carente, ama. Hay un canturreo, seguramente escuchado en la primera infancia, que no era para él. Pero no sólo eso. Eso marcado por el objeto rival, tornado signficante, el falo. "El Tigre la vio de lejos y el corazón se le aceleró como cuando estaba por interrogar a un tipo importante. Se avergonzó de la debilidad de sus rodillas. Y para darse ánimos la recordó desnuda, a su total merced en la parrilla, el día que la trajeron. No sabía qué le impidió violarla. Tal vez el fijarse en ese lugar que parecía resumir todo el desamparo. Tal vez algo en su mirada que era, en medio del terror, tan remota y lejana. Que quizá pertenecía al flaco boludo y suicida que había perdido meses atrás, cuando se cagó a tiros en un control".6.

Verla a ella, le hace presente al "tipo importante". ¿Por qué no la violó? Porque la sinécdoque de un lunar, metonimizaba su propio desamparo, patente en el sueño. O sea, ese lunar, era semblant de él como objeto "a",que caía prematuramente, porque la mirada de ella, miraba a un "flaco boludo y suicida que murió cagándose a tiros en un control". O sea, a alguien al que la pistola no le falló, aunque también se cagara.

La novela cuenta más adelante. "Recordó por fragmentos: los muslos soberbios que se retorcían en la parrilla, el venenoso imán del pubis o la aureola rosada, levemente violácea de los pezones. Trató de imaginarla de pie, avanzando hacia él en la penumbra, pero no le salía: la imagen se desvanecía en hilachas demasiado vagas o en pensamientos demasiados duros y concretos que no lograban recrear la esencia carnal de la diosa. Pese a no poder reconstruirla, se le secaba el paladar y palpitaba en un deseo doloroso, insoportable. A medida que el deseo crecía avanzaban otras fantasías se juntaría con ella como el Trueno con la Lucy y mandaría a la mierda a su mujer, que le parecía cada vez más sosa y empequeñecida".7.

Por fragmentos, de nuevo, la oralidad envenenante: "muslos en la parrilla -pubis venenoso-pezones".Aquí adquiere importancia saber, que Pelusa al caer tomó la pastilla de cianuro y lograron resucitarla.
Señalo también que dentro de la Marina, Acosta pertenecía, igual que Massera, a la logia de los luteranos, aderadores de la diosa de cuatro brazos Khali. Y llegamos al final de esta historia que cumple la profecía del sueño, que no puede evitar el destino del histérico.

"El Tigre se puso de espaldas hacia la puerta del baño. Pero en la penumbra, a través del gigantesco espejo, vio consumarse su sueño de meses: la diosa avanzaba casi desnuda, con una bombacha que dejaba traslucir la sombra del pubis. El pelo salvaje cayendo sobre el tallo increíble de la espalda; los pechos opulentos con los pezones rosados; los muslos soberbios que había contemplado en la parrilla. Un pavor incontenible se apoderó de los músculos tensos y llegó a pensar que no podría hacerle nada"./.../"Pancho reapareció, brutal entre las sombras, cuando era demasiado tarde. Desaforado, torpe, el Tigre la estaba penetrando. Al unísono, como una cuchillada llegó a fondo el recuerdo de la última noche de amor con Pancho, la víspera de su muerte". (En los pensamientos de ese momento de Pelusa).

"El Tigre había sentido los primeros espasmos al llegar a las puertas de la diosa. Buscó mil recetas mentales para contenerlo, pero supo que estaba derrotado desde el vamos y se dejó ir en un orgasmo estúpido y amargo".8.
Al cagó, le fracasó la pistola ante la diosa, que miraba para otro lado.
Si no fuera la E.S.M.A., donde era jefe de la patota, y lo que en su infierno se cocinaba, las torturas, los miles de asesinados, la piratería corsaria, sería sólo la historia de una histeria vulgar.
Recordemos: 2º pregunta: ¿Y el enamoramiento de la torturada?

Lucy. "Se bancó los golpes y la picana. No soltó un dato. Y luego..."Rechazó un intento erótico del Tigre. Se mantuvo altiva y ajena a toda intención de ablandarla por parte de los secuestradores hasta que un día le trajeron al compañero agonizante y a la hija viva, para obtenerlas el "Trueno", también conocido como "Rata", Pernía, había arriesgado su vida.
Transcribo parte del relato."La dejan acompañar al Monra en su agonía. El pelo de Lucy le roza la cara. Las lágrimas de su mujer le mojan el hombro aterido. Allí está el Rata Pernía /.../ 'Lucita' quería tener su hija -explica. El moribundo abre los ojos y los clava en la cabeza que se sacude sobre su hombro. -¿Y desde cuándo te llama a vos Lucita este hijo de puta?".
Es lo último que dirá. Minutos después Mengele certificará la defunción con gestos profesionales./.../ Nadie lo quería creer, hasta que tuvieron que convencerse. Ella misma se lo contó una vez que lo visitó en Capucha para darle esperanzas y confidenciarle sus planes salvavidas.9.

"¿Vos sabés lo mío y lo de Antonio verdad?10. Y le rehuyó la mirada. Con la vista en el suelo, vomitó todo: Lo quiero. Es horrible, pero lo quiero. El a veces me mira y me dice: ¿Cómo me podés querer si soy una mierda? Si soy una bestia y un asesino. Una vez, estábamos acostados fumando y me gritó: Levantate de mi cama, puta. Levantate que yo lo maté a tu marido.
No lloraba. Pero lo quiero, ¿sabés? Aunque me diga esas cosas lo quiero. No sé por qué. Tal vez porque me devolvió a mi hija.

Luego, fue de las principales conferencistas en el Centro Piloto de París. Se sabe que se le produjo un delirio místico. Atravesó Europa recorriendo Iglesias y confesionarios. Una carta decía: "El Trueno la trata mal. Le hincha las bolas esta locura mística. Empieza a hartarse de esta monja que lo sigue como un perro faldero. Claro, su ideal para la cama era la montonera dura y altiva, y no esta chupacirios que soporta todos sus desprecios como un acto de contricción".
No es mucho lo que tenemos. Tampoco es nada. Trabajemos con ello.

Había sido Oficial Mayor en Montoneros, una jefa. Esposa del Jefe de una columna. Eficaz operativamente. De ella dice la novela: "Compañera del Monra, pero valiosa en sí misma. Discutidora. Lectora. Conocedora al pelo de la historia de la Orga. De todas las orgas. Lucy carnaza del '68, de nuestra generación. Atiborrada de Althusser y Marighela".11.
Claramente identificada a sus ideales revolucionarios no cede bajo ningún tipo de tormento. ¿El enamoramiento y el cambio de bando tiene que ver como ella dice con que Pernía le devolvió la hija? ¿Es por agradecimiento? ¿Es eso solo? O podemos pensar que el enamoramiento como signo, se articula con su febril actividad salvavidas en la E.S.M.A., su locura mística y su actividad propagandística a favor de la dictadura y antimontonera en el Centro Piloto de París.

Esa actividad: ¿No es la respuesta a las terribles últimas palabras de su marido? Ella asume su horrible verdad de objeto que al precio de su escisión como agente salva al amo, todos esos hombres que arma en mano jugaban su vida, aunque en esa posición sólo ganara el desprecio de todos ellos. (Pernía montoneros).
Pernía, ¿agalma de la hostia salvadora?

Devolverle la hija fue, perdonarle -salvarle, la vida a la niña. Ese enamoramiento, horrible locura que ella misma advierte. Pero eso no es nuevo. Recordemos que Freud caracterizó al amor como una psicosis. Pernía, ¿inadecuado a lo que ella deseaba? Recordemos lo que Lacan nos decía en el Seminario de la Transferencia: "La dialéctica del amor de Sócrates nos lleva más allá de una encrucijada /.../ a saber captar el momento de balanceo, el momento de cambio total de una situación o de la conjunción del deseo con su objeto en tanto que inadecuado, debe surgir esta significación que se llama amor".

¿Es la muerte del compañero la que paradójicamente hace que se enamore de quien lo mató, en tanto éste queda con la llave salvacionista? ¿Más aún, mientras más la desprecia, ya que la desprecia en nombre de ideales antimuerte? Para pensar como lo planteo, es fundamental partir de que la relación del sujeto al Otro, mediada por el significante, es esencialmente singular.
O sea, en este caso la histérica se enamora del amo en tanto supone que él produce un saber sobre la vida. Desde la posición del analista: ¿podríamos decir, de los casos analizados, que no nos hallamos más que ante dos histerias más o menos graves, a las cuales algo llevó a que protagonizaran el amor, el sufrimiento y la muerte en el campo de lo siniestro?
Si es así, ¿qué es ese algo?

Cualquiera que haya ido a la cancha, y no sólo en estos últimos años, ha visto a grandes masas, lanzarse a cualquier tropelía a la sola convocatoria del nombre de su club. Los cánticos que se gritan, rápidamente se deslizan a la degradación del otro. Y lo que son cánticos, si una fuerza mayor y organizada no lo impide, rápidamente se transforman en agresiones físicas de todo calibre. Si algún rival queda aislado en el campo contrario corre serio riesgo de linchamiento y en todo caso, es absolutamente común ver una patota, moler a golpes a alguien. 12.

¿Cómo puede ser? Los gritos, los cánticos, el mensaje en que se sostienen, tienen un solo y unívoco sentido, excluyente del que le viene del otro. La palabra pierde así la capacidad de, desde su falla, hacer lazo social, sólo hace efecto de grupo. Por eso, ese tipo de enunciación que define al ideal por la exclusión del otro, produce, por identificación a ese ideal, creerse en masa, ser uno. Y para "ser" uno, es decir sostenerse en el amor, hay que destrozar al otro. El otro así queda del mal lado del espejo. Ahora bien, si en vez de ser el ideal un lugar absolutamente simbólico, (sólo los colores de una camiseta, aunque generalmente articulada a la del padre),está ocupado por un mensaje apocalíptico, salvacionista, totalizador, lo que en la cancha son incidentes, en las mazmorras son tortura sistemática, ya que en pro, del supremo bien, necesariamente se recurre, a los medios necesarios.


REGRESION A LA ESTRUCTURA MÁS PRIMITIVA.

¿Qué estructura reproduce el campo de concentración con la pareja torturador-torturado? Hay un punto de partida clave. Los torturadores son representantes del poder que decide sobre la vida o la muerte de los torturados. A veces, son ese poder mismo. A ese contexto se suma el aislamiento, el dolor erógeno (antes analizado), la administración de las necesidades fisiológicas por parte de los guardianes.

Esa estructura reproduce los términos básicos de la relación madre-niño, recién nacido. No va esto en desmedro de las madres. Independientemente de como ellas actúen, necesariamente la estructura es esa.
Si la actividad sádica de los torturadores reproduce constantemente las imagos más terroríficas de la fantasmagoría esquizoparanoide descubierta por Melanie Klein, el mínimo gesto no cruel, despierta sentimientos tiernos hacia (ya que estamos en la posición esquizoparanoide kleiniana) quien así se constituye en objeto bueno. Tácticamente los represores suelen hacer jugar esos roles diferenciados a los ejecutores.

Pero también es cierto que, la estructura del "chupadero" y de la tortura, moviliza esas imagos también en los torturadores. De ahí, esos inexplicables "aflojes", fuera de toda táctica.
Claro indicio de que la estructura de la represión clandestina corre por los andariveles más primarios es que opera negando la visión, privando de la mirada, remitiendo a la fragmentación imaginaria a través de lo real del dolor, tensionando al máximo los orificios erógenos y centrando la jerga, en significantes orales: "chupados", "parrilla".

Hemos llegado al fondo del infierno y en él encontramos la "cosa", la imago terrorífica de la madre omnipotente de los primeros diez días. Ella "sabe", desde su deseo, sobre ese pobre cuerpo que sólo atina a retorcerse por las líneas de fragmentación, de los dolores, y de la insuficiencia de la mielinización, que, a posteriori, una imagen especular anticipada, resignificará como mapa imaginario. De ella dependerán absolutamente, las experiencias de placer y de dolor. La electricidad, hace ahora innecesaria, la utilización de los caballos que reenviaron realmente a Tupac Amarú a la vivencia preespecular.

El saber que no sabe el torturado, o lo que sabe que no tiene que decir, lo condenan a ser objeto de ese saber que fragmenta del torturador, condenado por un sabor apocalíptico, mesiánico, que le ordena trabajar en la tortura como instrumento del Goce del Otro, en estos casos el Poder Absoluto.




1. Testimonio ante CONADEP, pág.32.
2. Liwsky, idem.
3. Idem, pág.30.
4. Pág. 264.
5. Pág. 304.
6. Bonasso,pág. 109.
7. Bonasso,pág. 264.
8. Bonasso,pág. 314-318.
9. Subrayado mío, SR.
10. Pernía.
11. Bonasso,pág. 242-243.