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Madrugada de hermanos

Psyche Navegante Nº 62
Sección: Acrílicos Urbanos
Tema: Un domingo de madrugada una serie de desencuentros entre hermanos, llevan al único encuentro que cuando tiene cita no falta.


Pocas cosas debe haber más lindas que un amanecer de invierno. Claro, cuando es seco, límpido y con sol. Si corre brisa, mejor. Un fresco suave y ligero recorre la cara recién despierta. Ligero, porque el sol si ya deslumbra, entibia la ráfaga.

Así era ese domingo. Lito, se había levantado temprano un poco malhumorado. No le gustaba levantarse los domingos a esa hora, pero había que laburar. Los tres pibes y la señora (que también trabajaba) se lo merecían. Era eso de las 7 y ya estaba en el auto. Un Corsa nuevo, recién comprado, el sueño de su vida. Trabajador “independiente”, había logrado al fin cambiar el viejo cascajo que se venía abajo en cualquier bache, por ese lindo “fierro”. Bueno, tampoco para exagerar. No podía negar que cuando veía pasar un BM... un respingo de envidia lo fastidiaba brevemente. Pero para la edad que tenía y el oficio, se la había rebuscado bien. Más, teniendo en cuenta que nunca aceptó un peso del padre. Estuvo preso por defraudar aceptando coimas, a la empresa del estado en la que era gerente de compras y el Lito, hombre de ley, nunca se perdonó. Claro que para el Corsa, la casa y el estudio de los pibes, él y la flaca habían tenido que deslomarse. No era la primera vez que se levantaba temprano y se iba a trabajar “un rato”, hasta las “pastas” del domingo.

Así iba, perdido en sus pensamientos, cuando lo agarró el semáforo de la villa que siempre lo agarraba. Paró a esperar la verde. Él no era de esos pequeño burgueses pelotudos que creen que porque ahí vive gente pobre era más peligroso que en otros lados, él respetaba las normas de tránsito y creía en la honestidad de los pobres. Por eso militó de joven en Clase Proletaria, el partido de vanguardia al que los obreros nunca alcanzaban.
En eso, por la ventana del conductor, por la misma que entraba la brisa, asomó un revólver y una cara odiante que le decía: corréte. Del otro lado, alguien abría la puerta y se sentaba apuntándolo con una pistola. En un santiamén quedó encerrado entre dos pibes, excitados. Nerviosos, temblorosos, lo puteaban y amenazaban mientras le daban unos culatazos en la cabeza y las costillas mientras le decían: ¡agacháte, tiráte al suelo boludo!. Lito no entendía nada. Eran pibes mal vestidos, con los jean y las zapatillas ajadas, los pulóveres desteñidos, igual que los pasamontañas que les semicubrían los rostros.

Asustado se tiró al suelo, sin atinar a decir nada. Sólo se le cruzaban los rostros de sus pibes y de la mujer. Quedó en el piso hecho un ovillo. Mientras, interminablemente el auto daba vueltas y vueltas. Los rebotes le informaban que eran calles llenas de agujeros y el “rascado” de las cubiertas, que se habían metido en tierra y barro. A partir de ahí la velocidad era escasa y el recorrido muy “enroscado”. Pararon, quiso levantar la cabeza para mirar y un culatazo del tercero que iba atrás, se la bajó sin apelaciones. Pero notó una diferencia, éste le gritó: “¡Bajá la cabeza imbécil!”. Éste hablaba distinto, usaba palabras como las que el mismo Lito solía usar. Además no se las tragaba, se las podía entender mejor. Eso sí, estaba tan acelerado como los otros dos. Seguramente estaban merqueados.

De pronto un grito del acompañante cambió todo. ¡Pará bolú que están los verdes!. El coche frenó de golpe, giró en seco y se metió de nuevo en el laberinto. Después, el mismo griterío, otra frenada y una chorrera de puteadas y palabras ininteligibles mientras el acompañante reventaba a culatazos a Lito que literalmente se estaba cagando y meando. Frenaron nuevamente, pero esta vez abrieron las puertas y con un arma entre las costillas lo bajaron al tiempo que ellos hacían lo mismo. Lito alcanzó a ver gente en las puertas de las casillas. Algunos miraban con rostros preocupados, otros risueños, la mayoría se metió adentro corriendo. Mientras, Lito escuchaba un griterío entre sus captores.

Trató de calmarlos. Tranquilos muchachos... ¿Qué quieren ...? Abrió la billetera y sacó los pesos que llevaba, también los dólares que había enrollado en la media izquierda. El “Nariz” se los agarró, mientras le gritaba al “Panza” que le apoyaba el arma en las costillas: ¡boleteálo, boleteálo...! Lito sentía como le temblaba la mano al “Panza” mientras decía: -¡No loco, no...! ¿Para qué?... Se metió Roby: hacélo, hacélo... ¿No ves que ya nos vió las caras?. Aterrado Lito atinó a decir: Herma..no, lleváte el auto, pero a mí no me hagas nada, no los voy a denunciar... no soy buchón... Tengo pibes ... Fue peor. ¿Ahh..., así que no sos buchón, nos querés tomar de giles? Dijo el Nariz... Ahora porque estás cagado, después rajás a batirnos... Sacudíle bolú, le insistió al Panza. Mientras Roby apuraba, ¡metéle el cohetazo y rajemos que se nos van a venir los gendarmes! Lito quiso salir corriendo y escuchó un estruendo como si el cielo se viniera abajo... sintió un dolor muy fuerte en la espalda... dio vuelta la cabeza y volvió a decir, ¡no hermano, no ...! Comenzó a caer... sentía todo en cámara lenta. Toda su vida pasaba por su vista como una película... La cara de la vieja dejándolo en el jardín de infantes, el nacimiento del hermano, las visitas a Devoto para ver al padre, el frío del patio de la cárcel y el viejo sin afeitarse tratando de darle explicaciones a la madre que no paraba de llorar. El primer baile... ¡le llamaban asalto!. El primer levante, la flaca... cuando conoció a la flaca... las primeras relaciones sexuales... el casamiento, el nacimiento de Cachito... y la nena... la nena... y Pichin... tan chiquito... Y cuando bailaba rock todos lo miraban, igual que hoy. Y ahora que le había tomado el gusto a una cumbia de vez en cuando. ¡Cómo lo divertía el desparpajo de Los Pibes Chorros!. ¡Qué frío, como pesan las piernas ...! Que sueño... los ojos se cierran... Se quedó dormido para siempre.

Mientras, los chorros, o secuestradores fracasados... vaya a saber qué, rajaron cada uno para un lado diferente. Eso sí, el Nariz primero le dio la guita al Roby. No quería “rollos” con el jefe.
Cuando salió de la villa, con el gesto de siempre, Roby se arregló la ropa, se pasó el peine, se limpió las zapatillas contra el Pierre Cardin que llevaba como jean, paró un taxi y se volvió a la casa en las Lomas de San Isidro. Era como las 9. Entró por la puerta de servicio y trató de subir sin hacer ruido. El padre, que como todos los domingos ya estaba en el comedor de la cocina desayunando y leyendo Ámbito Financiero, pegó un grito: -¡Vos no vas a cambiar nunca!. Roby hizo como que no lo había escuchado y siguió su ruta al dormitorio. Se tiró a la cama, se mandó el Dormicum de 15 y se durmió. Se despertó a las 5 de la tarde. Se bañó y se fue a darle el parte y la parte al jefe. El comisario estaba con cara de culo. Lo barajó con un -¡Pero ustedes son boludos o se hacen!. Suerte que lo limpiamos al negro de mierda ese, que si lo agarran los gendarmes y nos canta, vos y yo perdíamos. Roby no podía entender. –Jefe: ¿De quien habla?. -¿Cómo de quien, te hacés el pelotudo vos? Del Nariz. ¿De quien va a ser? Lo enganchamos cuando ya tenía a los gendarmes encima. Suerte que le dimos, sino nos bate a todos. Roby no lo podía creer. –No jefe, no, el Nariz era de una, jamás hubiera abierto la boca. –Ah... así que sos tierno vos, me parece que te va a hacer falta la medicina que la que le hicimos tragar al Nariz... –¡No jefe no, sabe que soy suyo hasta la tumba... mire, aquí está la guita, no tocamos un peso. Como siempre usted nos da lo que nuestro y yo le llevo su parte a los pi... digo, al Panza. –Bue... dáme y andáte. -¿Cómo andáte? ¿Y nuestra parte? -¿De qué me hablás? -¿Con dos fiambres en el medio, te traés unas monedas y encima me hablás de parte? ¡Olivá rápido o sos boleta vos también!

Roby se fue pateando piedras. ¿Qué carajo le decía al Nariz? Seguro que se perseguía paranoiqueando una mejicaneada. Los vió de lejos, estaba con su barra. El Negro, el Polaquito, el Barba, el Ojo. Estaban chupándose unas birras. ¿Iba? Por ahí lo querían fajar. Se tocó la máquina. Cualquier cosa pelaba. Contó. El Nariz ni pensó, de un solo botellazo lo durmió. Después habló: -¡Hijo de puta... currar al Nariz! Ayúdenme que lo tiramo’en la tosquera. Se lo llevaron arrastrándolo como si fuera un borracho. Don Julio los vio pasar y pensó estos pibes cada vez peor, el borracho parece un muerto. Ya en la tosquera le ataron un eje del ferrocarril abandonado al cuerpo y lo tiraron.

Después, desde el celular del Roby le hablaron al padre y le exigieron unos miles de dólares por el rescate. El viejo no les creyó, pensó que era otra avivada del hijo y los mandó a la puta que los parió. No quisieron insistir, estaba pesada la calle, no se habían preparado para la ocasión y los podían cazar.
¿La inseguridad urbana, vio?

Funes, el desprovisto de la capacidad de olvidar

Psyche Navegante 63 www.psyche-navegante.com
Sección: Humor-adas
Tema: El “éxito”, la rentabilidad, y el psicoanálisis



Tarde cenaba en Filo con un psicólogo español que tiene varias obras escritas. No me pregunten como se llama porque no me acuerdo. Alguien me llamó para que le haga pata con este tío y lo pasé muy cojonudo, como dicen ellos.

Me acordaba de un amigo, y hoy se lo voy a comentar a mi analista, como para meterle un poco el dedo en el culo. Este fulano me comentaba sobre el tema de la salud mental lo siguiente:
- He pasado aquí una semana y me ha llamado la atención la vocación de los argentinos por el psicoanálisis. Joder, si eso ya es algo superado hasta en la misma Francia. En España, que ha avanzado en términos relativos más que cualquier otro país de Europa, la obra social contempla la salud mental, siempre y cuando no sea el psicoanálisis
- ¿Por qué?, le respondí asombrado
- Pues coño, joder con ustedes. Es que en España al Estado no le agrada tirar sus pelas alegremente. El Estado cubre solo aquellos tratamientos que comprueben su éxito y no es el caso del psicoanálisis ni de ninguno de sus desprendimientos. Es que esas son puras puñetas que se pasan la vida intentando ver quienes son y mientras tanto se pierden de vista lo que pasa todos los días y ni que hablar de mirar palante. Que va, si estos tíos no conocen lo que es el mañana con sus puñeteras teorías del Complejo de Edipo y del subconsciente (sic)
- Dime Fernando, le pregunté con inquietud. Antes que nada, dime (suelo mimetizarme con el que está del otro lado, intentado hablar su mismo idioma. Taras que acarreo de mi madre), dime, ¿por que llaman al inconsciente, subconciente?
- Pero joder con ustedes chaval, es que lo de inconsciente lo dejamos para ustedes, los nabos que caen en las trampas del revisionismo intentando hacer una arqueología personal.
- Bueno, ahora dime pendejo (haciendo gala de mi sentido bolivariano de la historia y de las raíces culturales), ¿que carajo es lo que ustedes consideran "éxito"?
- Pero claro hombre, si a tus 52 años no sabes lo que es el éxito, de que pistolas estamos hablando. Para nosotros los españoles, machos como toritos y chulos como Sabina, un tratamiento exitoso es hacer que un tío pueda incorporarse en la sociedad de consumo sin andar boleando cachirlas ni papando moscas como debes andar tu, semejante mozalbete. Para que no se quede instalado en la rebeldía inconducente, atrincherado en su cueva, tirando cascotes a las cabezas de unos padres a los que no puede dejar descansar en paz. Dime, pendejo, hasta cuando irás con esa farragosa historia que no te sienta. Recuerda a John Lenon, icono de nuestras épocas de púberes: "La vida es eso que pasa frente a ti mientras tu te haces puñetas con tus puñeteros problemas existenciales".
- Vaya doblaje se han mandado ustedes de Lenon, chaval
- Que doblaje ni ocho cuartos, dime de una: ¿Cuántos años pueden ser necesarios para aprender a caminar?, pues bueno, deja ya la cháchara y ponte los leones, como decían ustedes. Joder con los argentinos y con sus puñetas mentales.

Es por eso que están como están, todavía viendo y discutiendo si corresponde pagar la deuda o le hacen castañuelas al "imperialismo". Pero si serán gilipollas. Si pareciera que el muro de Berlín se les cayó sobre vuestras azoteas y los dejó hablando pavadas. Cambia el cristal por donde miras. Hazme caso, guarda esas pelas que malgastas y coje un avión y vete a recorrer el mundo, y cuando pases por Madrid ven a visitarme que iremos juntos de pinchos y de putas con unas chavalas de puta madre. A propósito, ¿te gustan las chavalas? ¿no es cierto?, porque vi como te la pasaste toda mi plática mirando sus culos y sus tetas.

Esto es verídico, textual. Con las cosas que me interesan soy como Funes, ese personaje de Borges que estaba desprovisto de la capacidad de olvidar.
Le voy a mandar una copia de este opus a mi analista para ver si encuentra algún vestigio de mi delirio y puedo contribuir con él en mi proceso de cura.
Ah...! lectores: un abrazo y platiquemos un poco más (como diría este gallego bruto que los 7 libros que escribió deben ser más pesados que sus huevos).
Saludos ¡qué me voy de tapas!

Karl Gatto
24.09.03

El síndrome de la cáscara vacía

Psyche Navegante Nº 61 – www.psyche-navegante.com
Area: Actualidad
Sección: Última Hora


Tema: Un real, con palabras que predican la actualidad Argentina como inconsistente, vertiginosa, impredecible, indica que estamos ante una situación “que no tiene nombre”.

En lo que va de marzo, después de muchos tironeos con el FMI y de llegar al borde de no lograrlo, se acordó lo correspondiente a esta primera parte del año para no entrar en cesación de pagos. Inmediatamente se realizó el acto de Parque Norte en el cual el Presidente de la Nación hizo explícita su propuesta de transversalidad social y política que venía llevando a cabo en una serie de nombramientos previos para cargos de importancia en el aparato del estado. El atentado de Atocha y el inmediato cambio electoral en España, subrayaron una tendencia mundial a quitarle plafón a los sectores más fundamentalistas del campo cristiano judeo neoliberal. Esta tendencia provoca re alineamientos en el mapa de la aldea global que inciden fuertemente a la hora de mover piezas en el ajedrez nacional. Lo impactante del atentado, y las reservas de los grandes medios a la política del Presidente le quitaron a la propuesta de transversalidad de Néstor Kirchner, la primera plana. Ésta busca, en síntesis, una alianza entre los sectores que dentro y fuera del justicialismo defienden la afirmación de los derechos ciudadanos. Un pago de la deuda que no provoque más pobreza y que permita una cierta recuperación de niveles históricos de distribución de la renta nacional sobre la base de expandir la producción bajo regulación del estado. Para lo cual rechaza la política menemista y delarruista de “relaciones carnales” (poner el culo) con los grandes centros internacionales de poder. A esta propuesta concurre gente que siempre estuvo contra Cavallo y gente que se encandiló con su discurso universitario de Harvard.

Algunos reniegan de él porque advierten sus efectos destructivos sobre la economía nacional, otros para adecuarse a los nuevos vientos. También en los que siempre se opusieron, están los que lo hacían por advertir desde temprano cuales iban a ser las consecuencias, y otros porque nunca lograron revisar críticamente la experiencia de los 60/70 y siguen pegados a la utopía de una restauración melancólica de aquel drama, para encontrarle un final feliz en el que ganen ellos. La política y la constitución de sus vectores de fuerza resulta, como siempre, impura y compleja. En estos aires no ha tenido un valor menor el acuerdo con Brasil para coordinar estrategias para el pago de la deuda externa, reconociendo las diferencias de situación de cada país en lo referente al tema. En medio de esta aceleración de tiempos y de complejidad de situaciones se desembocó en la conmemoración del 28 aniversario del golpe criminal del auto llamado “proceso de reorganización nacional”. Criminal por los miles de argentinos que asesinó y por haber asesinado el estilo nacional de una economía con expansiones razonablemente re distributivas, por lo menos a partir del primer gobierno de Perón. De este asesinato, el país, aún no se recuperó. Para conmemorarlo merecedoramente, Kirchner impulsó la autocrítica de la Armada Nacional a través de su jefe el Almirante Godoy que cumplió la orden con dignidad. El Presidente también tomó la decisión de transformar a la ESMA en el Museo de la memoria.

Fueron resoluciones que tiñeron de fuerte contenido emocional dichos pasos. En esas circunstancias, Hebe de Bonafini reconocida batalladora por la recuperación de los desaparecidos y por el juicio y castigo a los culpables pero de escasa habilidad política, puso al Presidente en el brete de elegir entre su participación en el acto y la de los gobernadores. El silencio presidencial marcó su opción, lo que recibió una respuesta inmediata con la solicitada “Nunca Más” aparecida en los diarios del 23 de marzo y firmada por varios gobernadores de las provincias más populosas. El hiper izquierdismo egocéntrico jugó una vez más a favor de aislar un acto de las dimensiones del llevado a cabo por el Presidente de la Nación. En ese clima emocional cometió el siguiente “furcio”: "Las cosas hay que llamarlas por su nombre (...) Vengo a pedir perdón de parte del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades".[1] Como es sabido, el estado no calló: juicio a las juntas, investigación y libro “Nunca más”. ¿Kirchner calló?. No queda claro. De la falta de claridad se aprovechó Alfonsín, autor de las leyes de Punto final y Obediencia debida, para tratar de recuperar “rating”.

Con ese mar de fondo y muchas escaramuzas previas, elecciones sucedidas con apoyos a candidatos diferentes por parte de Kirchner y Duhalde, se desembocó en el congreso del partido Justicialista. Se llegó a él con la evidencia de que ex menemistas, menemistas y duhaldistas, habían atado un acuerdo por el que el Presidente encontraría una reedición “duhaldizada” del partido que le había hecho el caldo gordo al discurso único neoliberal con su “teoría” del derrame y del sometimiento a los grandes centros de poder económico mundial o sea a las grandes corporaciones, especialmente las del capital financiero. El grito de guerra fue el maltrato a Cristina Fernández de Kirchner, esposa del Presidente. Rápido de reflejos éste, fue logrando la renuncia de parte importante de las nuevas autoridades electas y presionando para ir a elecciones internas a través del voto de los afiliados. Mientras escribo este artículo (29 de marzo del 2004) se está en ese punto.

Creo que lo más importante que se dijo en dicho congreso, fue enunciado en sus discursos contendientes por Cristina Kirchner y por Hilda Duhalde. El partido Justicialista es una cáscara vacía. No lo son menos el resto de los partidos políticos empezando por la Unión Cívica Radical. Diciembre del 2001 hizo entrar en crisis a todas las representaciones. La consigna nihilista “¡Que se vayan todos!” expresó esa crisis. Pero entraron en crisis las representaciones, no el sistema representativo. De su seno, y a través de elecciones sumamente complicadas surgieron el actual Presidente y su vicepresidente, que no ha renegado de representar lo fracasado. En cambio, se fortalecieron las organizaciones piqueteras y las asambleas barriales. Sin embargo estas últimas, representativas de las capas medias de la ciudad y de los con trabajo, fueron perdiendo fuerza rápidamente. Las pocas que subsisten, son cáscaras vacías sostenidas por algunas sectas de izquierda. Las organizaciones piqueteras mantienen parte de su fuerza, aunque la mejora económica para muchos de su integrantes debida a la moderada mejoría del empleo y la resistencia de los con trabajo a los cortes de calles y de rutas, también las debilitaron. Algunas se volcaron al apoyo al Presidente y su política, otras mantienen una oposición razonable y las encabezadas por Castells, Pitrola y algunos otros, se radicalizaron y aislaron.

En esta situación no hay que perder de vista que la mejoría económica ha sido el resultado de la salida de la convertibilidad, mejor o peor instrumentada durante el gobierno de Duhalde, el consiguiente efecto rebote desde las profundidades a que nos llevaron las políticas de Menem y de La Rua y medidas tomadas por el gobierno actual, particularmente su acertada tozudez en defender el superávit 3%. El arrimarnos a ritmos de producción que superen los de 1999 pone en cuestión las limitaciones a que someten la insuficiencia de insumos básicos (combustibles y en particular gas y energía eléctrica). Limitaciones que tienen como causa la voracidad de las grandes corporaciones que dominan dichos rubros y la necesidad de llevar a cabo inversiones de infraestructura de gran calibre. Para esas inversiones es necesaria la concurrencia de grandes capitales nacionales y extranjeros. Lo que arma un nuevo foco de presiones, forcejeos y negociaciones.

Lo que diferencia a este gobierno de los últimos, con excepción del de Duhalde, es la flexibilidad y amplitud de miras. La transversalidad es lo opuesto del encierro menemista y del autismo de De La Rua. Sus proyectos, adecuados a lo real de la situación mundial y del descalabro nacional o sea, a este momento y punto de la “castración argentina”, es no sólo lo diferente sino también lo contrario de los fundamentalismos de la izquierda rígida y del neoliberalismo cerril. Desde ese atalaya, dependerá de su habilidad para manejarse en las cambiantes correlaciones de fuerza que van y vienen en esta situación el éxito de los planes que se propone. En ese sentido será muy importante que no quede atrapado por arrebatos emocionales que lo capturen en imaginarios inapropiados. Las resignificaciones simbólicas exigen ese manejo de las pasiones para proceder adecuadamente según las circunstancias. Las masas son volubles. Así como hoy se enamoran, mañana odian. No tienen memoria y sólo les importa el presente. No debemos olvidar las enseñanzas que dejó la trágica experiencia de Salvador Allende. Los grandes proyectos exigen para ser llevados a cabo, grandes apoyos no solamente en números, también en disposición a su defensa.



[1] Ver en página principal de www.televerdades.com del 25 de marzo.

¿Será posible "bajar un cambio"?

Psyche Navegante Nº 65 – www.psyche-navegante.com
Dossier sobre Cromañón
Sección: Actualidad

Tema:
El malestar en la Cultura de comienzos del siglo XXI, observado a través de la catástrofe de Cromañón y analizado desde el psicoanálisis.

Pero incluso cuando ésta (la experiencia personal, tratándose de un joven) se prodiga y se destruye sin consideración alguna, hasta el más lúcido ignora el por qué o se cree enfermo. Es incapaz de justificar utilitariamente su conducta y no cae en la cuenta de que una sociedad humana puede estar interesada, como él mismo, en pérdidas considerables, en catástrofes que provoquen, según necesidades concretas, abatimientos profundos, ataques de angustia y en último extremo, un cierto estado orgiástico.

/.../ En este sentido es triste decir que la humanidad consciente continúa siendo menor de edad; admite el derecho de adquirir, de conservar o de consumir racionalmente, pero excluye, en principio, el gasto improductivo.
Georges Bataille. En su libro: La parte maldita- Ed. Icaria
El eterno retorno[1].
Había una vez... un sitio llamado Cromañón... o Niaerdenthal... “sé” igual... Homo sapiens recién diferenciados de otros primates, se mataban a golpes por la posición de un fémur que podía servir de arma o de herramienta. Corría sangre y había muertes[2].

Había otra vez... un sitio llamado Esparta. Funcionó como una de la primeras formas democráticas que recuerda la historia. De tan democrática, hasta era directa. Los grandes asuntos y la elección del Estratega, se decidían votando en asamblea general de todos. Con exclusión de los ilotas[3], claro, y... las mujeres. Funcionaban las leyes del Inconsciente, como en toda época y lugar. Ergo, como los de ahora, los homoioi[4] eran incapaces de representarse a sí mismos directamente. En esa democracia, las mujeres podían andar desnudas por las calles ya que no tenían más valor erótico que un perro. Y los niños, si nacían sin portar las cualidades requeridas por el estado, eran tirados desde lo alto del monte Taigeto para que murieran. A pesar de haber sido el estado más militarmente eficaz, terminó derrotado por escasa densidad demográfica. Ocurrida en razón de la extensión del rechazo a la castración femenina imaginaria y como consecuencia a las mujeres, y por la extensión de las prácticas homosexuales.

Salto tiempos, regímenes políticos y modos de producción. Feudales, y bárbaros asiáticos (según los occidentales), reyes, emperadores, etc. Llegamos a la Revolución francesa que oxigenó Europa y apantalló al mundo occidental: Liberté, egalité, fraternité. Inventó la guillotina. Las cabezas rodaron de a miles, el color de la sangre tiñó el Sena. Primero, reyes y señores. Luego, los dudosos. Entre ellas, la testa de Danton. Un nuevo emperador llevó las ideas liberales a Europa. A su sombra, se levantaron los criollos sudamericanos para arrebatarles a sus padres y tíos las tierras en que los alojaron. Claro, no sin sangre. Mientras en Europa, anarquistas y socialistas preparaban la definitiva redención del hombre. Los intentos comuneros alemanes, franceses, españoles, el levantamiento de Cronwell en las islas de la Gran Bretaña, prometían el paraíso en la tierra. Claro, para eso haría falta otro poco de sangre, pero aún tronaba el grito sadiano: ¡un esfuerzo más republicanos! La dictadura democrático (sic) revolucionaria del proletariado, lograría liberar de sus cadenas a toda la humanidad. Varios centenares de millones de muertos fueron quemados en esa hoguera, hasta que la utopía se dio de cabeza contra una pared llamada: Muro de Berlín. Antes, en el sur de América recientemente liberada; argentinos, brasileros y uruguayos se aliaron para "escarmentar" al primer sudamericano que desarrollaba su industria: Paraguay. Resultó un genocidio. El último ejército paraguayo que resistió en Cerro Corá, estaba integrado por chicos de 14 años y hombres de 70, el resto yacían muertos en los campos de batallas previas. Muchas de las mujeres fueron ultrajadas y violadas. Mientras, los argentinos “aprovechaban la volada” y se deshacían de “sus” negros mandándolos a la primera línea de fuego. Murieron como moscas[5]. Antes, en el norte, el “quemador de naves", muy Hernán y nada Cortés, había arrasado con cientos de miles de indígenas. Era el modelo de lo que multiplicado ocurriría en nuestra campaña al desierto, otro genocidio argentino con 300.000 indígenas NN desaparecidos en las tierras del sur y en parte del norte, especialmente noreste. Siniestramente, anticiparía a miles de jóvenes desaparecidos, caídos en los años de plomo de la dictadura militar de los 70/80.

Volvemos a saltar en el tiempo para entrar a la República de Cromañón, oxímoron por excelencia. Lo último del progreso tecnológico (computadoras, luces, equipos de video y audio, celulares, Éxtasis y otros tóxicos) excitaba a una multitud que sobrepasaba largamente la capacidad del local. Las bengalas se prendieron, a pesar de las advertencias de Chabán[6] y los “Callejeros”[7], para iluminar la manía. De pronto se hizo la oscuridad, sostenida en los humos tóxicos del incendio de plásticos diversos que engalanaban el lugar. Desesperación, corridas, puertas criminalmente cerradas, criaturas muertas en la sección “objetos perdidos” del baño, que los “medios masivos de comunicación” con la complicidad de algunas “madres” nominarían guardería. Casi 200 jóvenes y niños, muertos. Luego la voracidad de los “medios” por vender y una alocada carrera de implicados por derivar culpas y responsabilidades. Dicen que Chabán avisó, lo mismo dicen del grupo musical (pero ninguno interrumpió el recital), el jefe de gobierno de la ciudad se excusó culpando a los bomberos y estos le devolvieron la pelota. El, o los que tiraron las bengalas, no aparecen. ¿Estarán muertos o fugados? Los familiares y las madres se excusan diciendo que no podían pensar que podía ocurrir lo que ocurrió. Eduardo Duhalde, cuidando a su “clientela”, des-responsabiliza a quienes tiraron las bengalas. Ver www.televerdades.com . Lo cierto es que una catástrofe “no natural”, como han dado en llamarla los “medios”, retornó.

Lo mismo y lo distinto. Lo universal y lo singular.

El argumento de los familiares y los concurrentes tiene mucho de cierto. Hasta que el hecho ocurrió, para ellos era imprevisible. No así para bomberos, burocracia de inspectores corruptos, gobierno de la ciudad, autores intelectuales y materiales del lanzamiento de bengalas. Para aquellos era imprevisible porque no disponían del saber necesario para haberlo previsto. Para ellos fue un hecho absolutamente real. No así para los especialistas y los pirotécnicos, que sí disponían o estaban obligados a disponer, de la información necesaria. En los no prevenidos, se jugó típicamente la relación entre los dos únicos universales: la castración del lenguaje, que por estructura impide saber todo y su consecuencia: la pulsión de muerte, ciega ante lo real. Dicho de otra manera y en términos freudianos[8], las magnitudes de excitación externa resultaron imposibles de ser ligadas. Volviendo a la “lalengua” lacaniana, resultó imposible tejer una red de significantes en condiciones de producir la significación necesaria con respecto a dicho “boliche”, su composición, sus medidas de seguridad, la irresponsabilidad de sus dueños y de muchos concurrentes gozosos de jugar con fuego según la tradición pirotécnica de “la banda”. Aquel no saber general, luego se expresó en actitudes singulares. Miles fueron sin pensar y probablemente muchos menos no fueron, por precaución ante lo insuficientemente sabido. De ahí, las responsabilidades que le caben a cada uno.

Lo general y lo particular

De lo que digo sobre el eterno retorno, puede quedar la idea de que considero iguales a todas las épocas de la humanidad y a las diversas etnias. En razón de lo universal de la castración y de la pulsión de muerte, las considero así. Pero eso no significa que no se puedan observar rasgos distintivos según particularidades de cada época, etnia, y contingencias diversas. No me referiré a las anteriores por disponer de un saber escaso y por las “tiranías del espacio”. Hablaré, sobre la que nos toca vivir.

Lo nuevo y distinto que la caracteriza, es que si en la primera mitad del siglo XX se habían producido más del 90 % de los descubrimientos científicos e inventos tecnológicos importantes de la humanidad, en lo que va de entonces hasta ahora eso adquirió una frenética multiplicación geométrica. Lo que trajo resultados agradables, como la prolongación de la expectativa de vida, la facilitación de las labores domésticas, la simplificación vía informática de las actividades productivas administrativas y de archivo, etc. Pero no ocurrió sin contraparte. El caos en los seguros sociales encaminados rápidamente hacia la quiebra por efecto de la ley capitalista de la mayor ganancia y por el desequilibrio entre la mano de obra en condiciones de estar ocupada y la población envejecida. La incorporación de las madres a la producción con el consiguiente abandono prematuro de los niños, sustituidas en general por la captura aislante y masificante de la TV. El nacimiento de la desocupación estructural, y no sólo la coyuntural como en épocas previas. La multiplicación y condensación del trabajo en cada trabajador, con el consiguiente aumento de estrés o simplemente de cansancio. Éste es uno de los comentarios más habituales en los consultorios de hoy en día. El teléfono celular, que lo hace ubicable esté donde esté, el e mail que exige ser contestado “on line”, sin hablar del chateo y las conferencias vías messenger, son algunas de las herramientas que han “subido a la moto”[9] a los seres parlantes. O sea, la multiplicación de lo simbólico, ya que no de otra cosa se trata cuando hablamos de desarrollo científico tecnológico, ha devenido en súper multiplicación de lo real. Lo que no se multiplica es la capacidad neuronal y corporal, para procesar dichos fenómenos. De ahí que resulta lógico que quienes concurrieron a Cromagnon inundada de gadgets, no hayan podido prever lo que iba ocurrir. A eso sumémosle la voracidad sádica (oral canibalística), bien expresada en la ideología neo liberal. Acordémosnos de Cavallo hipomaníaco o maníaco según las épocas, engordando y combatiendo al cap... digo, a la obesidad) Hay que bajar un cambio[10]. ¿Podrán hacerlo los homo sapiens faber sex[11]?

¿Qué puede hacer el psicoanálisis ante dicho cuadro?

He notado que algunos colegas se hacen esta pregunta influidos por ideales políticos que creen que gobernar es posible y que es posible revertir la estructura social hasta hacer cierto los versos de la Internacional cuando se ilusiona con que "La tierra será un paraíso imperio de la humanidad”. Lamentablemente la práctica histórica volvió a mostrar que gobernar es imposible y mucho más, lo que proponen dichos versos. Actuar desde desmedidas e imposibles ilusiones, lleva a graves depresiones cuando el fracaso seguro se produce.

Creo que el psicoanálisis en extensión puede acercarse a hacer lo que Marie Langer le dijo cierta vez a Horacio Etchegoyen sobre el que llamamos en intensión: “El psicoanálisis hace poco por la gente. Ahora, ese poco, ¡cuanto qué es! Para eso, nuestras operaciones[12] se dirigen por escrito o en presencia, apuntando a alguna forma de manifestación del Otro, o sea de discurso inconsciente, para que quienes se sientan provocados a leerlas, las registren. El efecto estará regulado por la transferencia del que oye hacia el saber que le suponga a lo que escucha. Le servirá, hasta donde logre aprovecharlo. Por invitación de Leonardo Moledo, director del Planetario, llevamos adelante en el 2002, grupos operativos [13]sobre los efectos en la subjetividad de la grave crisis que estaba atravesando la Argentina. Trabajamos 2 meses con unas 100 personas que acudieron al llamado. En 1994 hicimos lo mismo con desempleados. Pasado el tiempo, nos ha ocurrido encontrarnos casualmente con algunos de los participantes. Nos agradecieron por lo que les había servido. A los analistas que trabajamos con ellos, sus relatos y observaciones nos dejaron marcas profundas que nos llevaron a producir nuevos puntos de vista en nuestra intelección de los problemas.

El psicoanálisis en extensión, de un modo semejante pero absolutamente distinto, opera sobre quien lo aprovecha y sobre quien lo lleva adelante.
Completamente distinto a la posición de psicoanalistas como Silvia Bleichmar en un artículo publicado en la sección Opinión del diario Clarín, que se limita a repetir frases de sentido común. Como mostraremos, en algunas, ni eso. Haré, por razones de espacio, sólo algunas observaciones. 1) "Y estas emociones (espanto e indignación) constituyeron la persistencia de nuestra moral. Porque en eso radica la ética, en arrancarnos de nosotros mismos, para sentir profundamente al otro." Olvida que no hay La Ética, sino que hay éticas diferentes y que responden cada una a la acción práctica que se proponen. De ahí se podrá saber, de acuerdo a la llevada a cabo, a que moral responde. Pues tampoco hay La Moral del Bien Común, pues éste no existe, lo que es bien para uno, para otro puede ser mal. Por eso las sociedades se rigen por convenios llamados leyes, que tratan de tramitar dificultosamente, los conflictos devenidos de la inexistencia del Bien Común. Creer en su existencia es propio de un sentido común que no advierte ni sus propias diferencias con el otro. No es del sentido común, ni de ninguno decir:"Y hubiéramos queridos ver a nuestros dirigentes políticos que votamos /.../ abrazando a los padres de las víctimas en los entierros, prestos a repartir agua mineral y bancos en las puertas de la morgue..." Propone que no dirijan ni organicen sino que hagan tareas de amigos y familiares. En un momento tan grave, si la articulista hubiera estado en cargos dirigentes, el socorro se hubiera impotentizado. Agrega: "Porque si bien la culpa es a nivel moral la garantía de la responsabilidad...", ignorando algo dilucidado por Freud tempranamente y es que hay quienes delinquen por sentimiento de culpa. Lo diré en pocas palabras. Este tipo de psicoanalistas se pliega al show mediático abandonando la posición a que el oficio los obligaría. ¿Será también en búsqueda de rating?



[1] Inolvidable síntesis de Fredrick Nietzsche
[2] Recuerdo y homenaje a Stanley Kubrick por su inolvidable peli Odisea del Espacio 2001
[3] Reducidos a servidumbre. Este dato y el del pie 4, fueron extraídos de: La historia sin objeto, escrito por el querido e inolvidable Nacho Lewcowicz y Marcelo Campagno.
[4] Libres, que sostenían, defendían la comunidad y usufructuaban sus posesiones: armas, tierras y esclavos
[5] Se me puede objetar con razón, que abuso de generalizaciones. Efectivamente no todos estuvieron de acuerdo en cada uno de los ejemplos que tomo, con lo que sus dirigentes hacían. Pero no hay dirigencia que se sostenga si no es con el consenso de una importante mayoría de dirigidos.
[6] Dueño del local y productor
[7] Nombre del grupo musical que tocaba ese día
[8] “Proyecto de Psicología para Neurólogos”
[9] Expresión de los adolescentes para referirse a la aceleración en que están metidos
[10] Expresión de los adolescentes para significar: desacelerarse
[11] Expresión que acuñé en 1994 en referencia al ser parlante actual, buscando describir sus rasgos diferenciales con el homo sapien recién diferenciado de los primates.
[12] Prefiero este significante a intervenciones, pues su plurisemia sugiere no sólo intervención, sino también corte, obra, táctica, estrategia.
[13] Así llamaba Enrique Pichon Riviere a grupos dedicados a trabajar un tema social y que los suponía coordinados por la misma tarea.

¿Un chico de Cromañón o de Cromagnon?

Psyche Navegante No 69
www.psyche-navegante.com
Sección Práctica
Autores: Cecilia Martínez y Sergio Rodríguez


Tema: Una psicoanalista trabajó con un muchacho afectado por una neurosis traumática pos Cromañón. Dicho trabajo le facilitó al pibe, comenzar a analizar su neurosis constitutiva. Del significado al significante y sus registros: simbólico, real e imaginario.

Gonzalo, de 26 años, consultó a mediados de febrero en un hospital, de la Ciudad de Buenos Aires, presentándose como uno de los chicos afectados por el incendio de Cromañón[1]. Por lo tanto, portando el sentido conque el imaginario de algún Otro: medios masivos, movimientos políticos, estado, etc..., uniformó y masificó con dicho significado a cada ser que resultó afectado de diferentes maneras por la tragedia. “Después de lo que pasó, tengo miedo a morirme, a la oscuridad, a que me pase algo a mí o a mis hermanos. Antes era independiente. Los primeros días no me sentía mal, pero ahora, si no salgo con alguien, no me muevo.” El significante de la transferencia disparado por la situación traumática se desprendió del significado del Otro y se entrecruzó con la lógica temporal del sujeto. La queja del ser parlante afectado fue: re-caí en dependencia.

St Sq[2]
S (S1 S2 S3 .........Sn)

Podemos rescribir así el piso superior de la fórmula precedente:
“Perdí mi independencia” Analista del hospital X

En la primera entrevista, Gonzalo comienza a hablar sin pausa:
Relata que desde el incendio, volvió con su madre, después de diez años de vivir solo. Agrega que tuvo que dejar el trabajo que desempeñaba en un taller. Pudo sostenerlo durante los primeros días después del incendio, pero luego “flasheaba un montón de cosas”. Se refiere con esto a que cuando debía meterse debajo de un auto para arreglarlo, tenía la sensación de que el mismo se le venía encima “por más que supiera que estaba bien asegurado”. A esto se le sumaba que cuando salía a la calle a comprar algo, debía volver antes de llevar a cabo el recado porque lo invadía el temor de que algo le sucediera, sin que pueda dar cuenta de ese algo El trauma desanudó de su anudamiento significante, la ilusión de seguridad a solas, con implicaciones en los registros real, simbólico e imaginario. Lo exterior, el Otro, se le volvió inseguro.

Continúo enumerando sus síntomas: “Me cuesta dormirme, tengo pesadillas, me despierto asustado, hasta que me duermo escucho voces, los gritos, ruidos. Hay imágenes que no se me van: un montón de pibes tirados en la calle, todos en fila”. Gonzalo antepone a su relato este “lo que pasó” como un dato de partida. La analista le dice que si bien sabe que habla de los hechos ocurridos el 30 de diciembre, eso no dice qué es lo que le ocurrió a él en ese lugar. Esta intervención de la analista, ubicada a nivel del sujeto ($), abre paso a una cadena de significantes inconscientes:

“Perdí mi independencia” Analista X
“...eso no dice qué es lo que te ocurrió a vos en ese lugar” (S1 S2 S3.....Sn)

Comienza entonces a desplegar su relato, sobre el que volvió en varias entrevistas.
Cuenta que ese día, en lugar de ir al recital en un colectivo destinado a tal fin, como hacían habitualmente, él y cuatro amigos, fueron en auto y por eso llegaron algo más tarde “si no, hubiésemos estado adentro El adentro “callejero” se le tornó peligroso. Cuando llegaron, se encontraron con mucha gente saliendo desesperadamente del lugar.

Entró varias veces a sacar gente: “Veía todo como en una película. Jamás pensé que se iba a morir gente. Veía los cuerpos, pero no tomaba conciencia de que había muertos. Vi a un chico que conocía sacando gente; a la hora, lo vi tirado en una esquina y me dijeron que estaba muerto: ahí me di cuenta, pero pensaba: no se pudo haber muerto” Esta segunda escena le retrosignificó las primeras y se las tornó traumáticas. Dijo que de esta imagen no se olvida más, que no se la puede sacar de la cabeza.

Al entrar escuchaba gente llorando y pidiendo ayuda: “caminabas y pisabas gente como si nada. Se oían gritos. Afuera, las madres estaban desesperadas”
Comenta que se preocupó muchísimo por él: “me ponía mal pensar que me podían estar buscando sin saber que yo estaba bien. Llamé a casa y me quedé más tranquilo”. Temía que su madre estuviera preocupada. Se le re-presentó un fantasma: si su madre queda afuera o a la inversa: su madre es dañada y en consecuencia él. Como objeto fálico, se ofertó siempre para “salvar a la madre”, cubrir su castración. A veces estando, otras, yéndose para no obstaculizarle su elección de nueva pareja.

Cuenta que uno de sus amigos se desvaneció y que fue esto y el ver tirado al chico que conocía, lo que lo llevó a proponer que dejaran de entrar ya que a ellos también los estaban esperando: “pensé que tenía que volver a mi casa porque si me pasaba algo mi vieja se moría”. La analista le avisa y se va de vacaciones.
El día de su regreso, él falta. Su madre llama el viernes a pedido de su hijo, solicitando un turno que le es dado para el lunes. Él y su madre habían vuelto a ser “Uno”.

Dice que no quiere saber nada de nada, que está cansado y que sigue nervioso. Habla de Chabán, de la falta de justicia. Que lo estafaron los de CTI y que terminó en una discusión a los gritos. Se le pregunta qué le pasa con eso: “siento que me están estafando, que no es lo que habíamos pactado, que no tengo derechos, que son impunes y nadie hace nada”. La ausencia de la analista, lo retrajo inconscientemente al abandono del padre que cuando tenía 6 meses lo abandonó sin volver más. La analista le sugiere lo ancestral de ese sentimiento al decirle que él no se debe haber enterado hoy de estos tejes y manejes de las compañías de celulares, que la novedad es el modo en que reacciona. Dice que sí, que ahora no se calla nada. Le pregunta por este “ahora”. Dice que cuando sentía bronca no decía nada, se la bancaba solo.

Le dice la analista que esta bronca que siente ahora, debe tener su historia. Que da la sensación de que varios de sus dichos (referidos a la falta de justicia, a sentir que lo estafan, que lo traicionan, que nadie se hace cargo, que él no elige), parecen, por su insistencia, estar diciendo de algo más que lo acontecido en Cromañón, algo bastante más atrás en el tiempo y sobre lo cual, en el pasado, él no habría podido preguntarse.

A la semana siguiente, llega y permanece en silencio. Se le pregunta qué pasa: “por ahí un montón de cosas, pero me cuesta hablar. A lo que ya pasó, qué remedio le puedo dar”. Dice: “cosas que yo no pude elegir”. Aparece una nueva versión de su historia. Se evidencia que la analista había producido una reconstrucción fundamental, que inició el análisis de Gonzalo. Dice que no tenía libertad de entrar a su casa cuando quisiera (se salvó de Cromañón porque estaba afuera), etc: “cuando mi vieja se juntó, no me preguntó si yo quería. Saber lo que yo pensaba no importó, no contó”. Relata algo de su historia familiar. Cuando tenía doce años la madre adoptó a Ayelén, por entonces de un año: “A Aníbal (pareja de la madre) no le molestó. Además, mi vieja siempre tiene lo que quiere. Las mujeres siempre tienen lo que quieren. Tienen artilugios. Al principio, Aníbal tenía más poder de decisión, era muy autoritario, capaz que era un poco cómodo de parte de mi mamá, sino era volver a empezar de nuevo sola. Para no generar conflictos, me fui. Se fue para salvar a la madre. Nadie dijo nada. Me costó aguantarme la rabia. Hay cosas que no tuve y lo que tengo me costó demasiado”.

Falta a la siguiente entrevista. Pasados diez días, llama por teléfono para pedir un turno al que llega una hora tarde por lo que se le ofrece uno nuevo.
Llega media hora tarde. Dice que se siente muy desganado y triste. Dice que se siente estático, que antes tenía ganas de volver a trabajar, hacer cosas, que venía relativamente bien y ahora no quiere más que estar encerrado y solo. Se le pregunta por su tristeza: Dice que todo cambió, que él cambió después de lo que pasó, que algo murió en él y que le gustaría volver a tener la vida de antes: “yo antes, venga lo que venga le daba para adelante, contra viento y marea. Ahora, no me encuentro. Me siento como sentado sin entender nada: “por qué nos pasó esto a nosotros, el destino no fue justo con nosotros”. /.../ “tenía que resolver las cosas yo solo. No había tiempo para preguntarse”. Luego: “hace quince días le quería romper la cabeza a cualquiera, ahora estoy así. Es raro”. Está en duelo por el mito perdido de su omnipotencia. Quedó cuestionada su función de falo imaginario. A la próxima entrevista, llega una hora tarde. Se le dice que no es posible atenderlo, pero se le pregunta qué pasó. Dice que se olvidó, que se olvida de todo. Pregunto de qué otras cosas se está olvidando y dice: “en realidad, no me olvidé, me cuesta venir, me pongo a dar vueltas y se me hace re tarde”. Preguntado, dice: “quizás, no quiero enfrentarme con nada”. Se le propone pensar en ello y se le da un nuevo turno.

Busca ser tratado como el chico que no pudo ser, teme enfrentarse con una nueva ausencia. La intervención de la analista lo resitúa en un lugar más propio.
En el último encuentro, comenta que se siente mejor, aunque la semana pasada se le hizo difícil porque el atentado en Londres le recordó la tragedia de Once. De ésta, dice: “fue como si te hubieran cerrado la puerta en la cara, como si te hubieran abandonado a la suerte de Dios”. Dice que eso mismo sintió cuando se fue de su casa, que no tuvo elección. Se le preguntó por qué dice que no tuvo elección. Luego de relatar las restricciones impuestas por la pareja de su madre, dice: “estaba podrido de que me dijeran lo que tenía que hacer. Nunca me gustó que me digan lo que tengo que hacer. Cuando era más chico, mi vieja me enseñó a pensar. Tenía lugar para decir lo que yo pensaba. Me dejaba hacer lo que yo quería”. Interrogado sobre esto explica que cuando su madre le decía que no a algo, le daba una explicación de esa negativa y lo dejaba a él opinar: “Después, no había lugar de nada. Perdí mi lugar como persona, mi derecho a discutir ciertas cosas”. Se le dice que más que perder su lugar parece que quedó cuestionado cuál era ese lugar.
Comenzó el análisis de Gonzalo, dejó de ser uno de Cromañón, pasó a formar parte de la cadena de homínidos que se inició en Cromagnon[3]

“Perdí mi independencia” Analista X
“...eso no dice qué es lo que te ocurrió a vos en ese lugar” (“Después, no había lugar de nada. Perdí mi lugar como persona, mi derecho a discutir ciertas cosas”)

Germán García, en su libro Actualidad del trauma, afirma que la oposición entre fantasía y trauma es falsa. Plantea que a esta confusión se llega cuando se pierde de vista que el trauma no es algo extraño que se enquista, si no algo familiar que se ha vuelto extraño por el encuentro con un acontecimiento exterior. (O, cómo aparece acá, a la inversa pero equivalentemente) Lo traumático del acontecimiento no está ligado a la violencia del mismo sino a la sorpresa, a la contingencia de un encuentro con algo fuera de cálculo. Quedó situado en relación a lo real de un encuentro que desestabilizó el fantasma y rompió una realidad que resultaba consistente.

No se trata de pensar al trauma como algo exterior en lo que el sujeto no estaría implicado: “... no hay fantasma sin trauma, sin acontecimiento que lo despierte o, como diría Jacques Lacan, sin encuentro. A la serie de los acontecimientos externos (...) hay que sumarle otra serie. El problema es que hay que seguir ambas series.”[4]
En este material, mostramos lo que se articula del acontecimiento Cromañon con la historia singular de Gonzalo. No quedó de lado algo del acontecimiento, como encuentro con lo real. Se lo trabajó, avanzando en la serie del mito y la fantasía, sin descuidar el acontecimiento. No sólo hay disyunción. Hay conjunción disyunción <>: el acontecimiento traumático incidió determinantemente en el fantasma.
María Cecilia Martínez Sergio Rodríguez
Agosto, 2005



[1] Boliche de Rock en el que desde el 30-XII-05, fueron muriendo asfixiados cerca de 200 jóvenes
[2] Grafo del inicio de la transferencia escrito por Jacques Lacan en la Proposición del 9 de octubre de 1967
[3] El hombre de Cromagnon, cuyos restos fueron hallados en la cueva del mismo nombre, es considerado uno de los hombres prehistóricos. Iniciador en consecuencia, de la serie de “parlettres” de la que formamos parte.
[4] García, Germán: Actualidad del trauma. Grama Ediciones, Bs. As. 2005.

Psicoanalista no es un título

Psyche Navegante No 68
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Sección: Dossier


Tema: Instituciones, institutos, postgrados, universidades, ministerios, burocracias en general anhelan titular psicoanalistas. Por estructura, es imposible que los produzcan.

Cuando el juicio contra Theodor Reik por práctica ilegal de la medicina, Freud aclaró que el psicoanálisis no era una medicina, ni se enseñaba en la universidad. Luego la Asociación Psicoanalítica Internacional establecería normas para formar analistas. Pasó a ser la pieza maestra, el análisis del analista en sus dos vertientes: el de los goces y la articulación con sus deseos inconscientes, y el de control. Esta nominación, control, y la obligación de que fueran piloteados durante un tiempo preestablecido por analistas didactas titulados por las asociaciones respectivas, manifestó un síntoma clave del movimiento en aquella época. A la vez que se hizo cargo de que no se puede producir un psicoanalista sin que haya pasado al menos por un psicoanálisis, pautó dicho proceso desde la suposición que el trabajo del psicoanalista podía ser garantizado por un control adecuado y era producto de una enseñanza. Dichos ideales del movimiento, resultaron de la identificación a la lógica del discurso de la universidad, y a los paradigmas científicos de la época (observador no participante, deducción, verificación empírica, idealización de las estadísticas). También a las normas de producción de los recientes y pujantes burgueses industrializadores. La eficiencia fabril, “garantizada” por controles de productividad y calidad. Dichas identificaciones obsesivisantes del imaginario psicoanalítico, se estableció importando métodos seguidos en campos que forcluyen al sujeto, lo reniegan o reprimen. El deseo de Freud, al que se identificó parcialmente la práctica del movimiento estuvo causado por la inexistencia de un método para reproducir oficiantes. Inexistencia resultante de la ruptura epistemológica que produjo el descubrimiento del Inconsciente. Éste nuevo, imprevisto e impensado objeto de estudio y operación, no es tratado con métodos provenientes de campos que gestionan y ordenan con la lógica de la Conciencia.

Luego de la muerte de Freud, la segunda guerra mundial, advino la pérdida de brújula en un movimiento psicoanalítico horrorizado de su propio acto. Ana Freud y los psicólogos del yo, trataron de devolver la razón al yo. Melanie Klein intentó reducir el Inconsciente a un catálogo de fantasmas referenciados en la maldad, la bondad, la envidia y la reparación, que danzan sus coreografías buscando externalizar ansiedades internas esquizoparanoides y depresivas transferenciándolas al analista como objeto casi exclusivo. En una parte numerosa de la generación posterior a los 7 Anillos[1], la afirmación de ideales humanistas (marxistas o liberales) los enfrentó contra el trascendental descubrimiento freudiano de la pulsión de muerte y su función radical en el malestar en la cultura.

Allá por 1938, comenzó a afirmarse como psicoanalista Jacques Lacan con su trabajo sobre la familia y su primera formulación del estadio del espejo presentado en 1939 en el Congreso de Marienbad. Los primeros grandes temas que encaró, seguramente movido por reacciones a su mito familiar y por las marcas que le dejaron la investigación del caso Aimeé y del crimen de las hermanas Papin, ya mostraban una tendencia. Discernir que el ser parlante se realiza desde su narcisismo, en lazo social. Sus investigaciones apoyadas en la lectura que hace Kojeve de la dialéctica del amo y del esclavo descifrada por Hegel, de las relaciones elementales de parentesco investigadas por Levi Straus y de la teoría del significante de Ferdinand de Saussure, le facilitan afinar la lectura de Freud y afirmar sus principales conceptos. Lo hace discerniendo la estructura y articulación en tres registros, de la experiencia humana. Abrió así un nuevo campo al psicoanálisis y a los psicoanalistas, más allá del Inconsciente pero no sin él. En ese camino, se le fueron despejando nuevos senderos para la práctica de la cura. El Inconsciente se le había aparecido a Freud como atemporal, tal como se lo mostraban las representaciones oníricas y las compulsiones a repetir. También como retrosignificador para la formación de síntomas. Estas precisiones de Freud, le facilitaron a Lacan advertir los movimientos de una lógica temporal en que se articulan percepción, conjetura y acto. Acto que a la vez que termina dicho movimiento retrosignificando, lo reinicia. Un nuevo sofisma... da cuenta de ese descubrimiento. Estos hallazgos se fueron manifestando en su práctica clínica, que fue saliéndose de los patrones establecidos por la IPA, y no sólo en el manejo del tiempo. Salida que se tornó insoportable para los acomodamientos de carácter obsesivo, alcanzados por la masa de psicoanalistas en la asociación internacional y sus filiales. Lo conminaron a ceder, y como no lo lograron, lo expulsaron. Cinco años antes, en La situación del psicoanálisis francés en 1959, Lacan había escrito una flamígera crítica a la situación en la alta burocracia de IPA y sus socios franceses.

Analizó lúcidamente muchas de las fallas que afectaban al movimiento. Apasionado, enojado, acuñó la boutade SAMCDA (Sociedad de ayuda mutua contra el discurso psicoanalítico -el subrayado es mío SR-) Dicha boutade situó el problema en el terreno conspirativo. Lo imaginario melló el filo simbólico. Según su propia observación[2] sobre aquel registro, el emisor recibe del receptor su propio mensaje invertido. Al comité ejecutivo de IPA le resultó más fácil conspirar y expulsarlo.

Dicha expulsión lo colocó ante lo real, de que la realidad (imaginario / simbólica) de IPA que lo había reconocido como analista y autorizado como didacta, le retiró el banquito y lo dejó solo en medio del ring, como diría Ringo Bonavena.
Fue ante dicho real, que acuñó la frase “un psicoanalista no se autoriza mas que de sí mismo”[3]. La expulsión lo había dejado solo, aunque lo acompañaran unos 500. Un par de años después, ante el aventurerismo que había desatado dicha frase entre algunos, agregó: un psicoanalista no se autoriza mas que de sí mismo y de algunos otros. Este “algunos otros” deja indeterminado, de qué algunos se tratará. Cosa paradojal, articulable a que en La proposición..., al mismo tiempo que reivindica que un psicoanalista no se autoriza más que de sí mismo, propone un órgano para el reconocimiento de analistas que otorgara el título de Analistas Miembros de la Escuela de la Escuela Freudiana de París como garantía (¿?) de que tenían formación suficiente para ejercer el oficio. También un jurado dictaminaría si el analista hizo el pase necesario para quedar en posición de analista, en cuyo caso dicho jurado le otorgaría el título de Analista de la Escuela -con obligación de teorizar sobre la marcha del movimiento- y de Analista Miembro de la Escuela a quien lo hubiera analizado (¿?). Por otro lado cuando propone el jurado de pase, centra la fundamentación en su anhelo de investigar lo atinente al final de análisis. Luego, muchos lacanianos recentraron a éste en una supuesta formulación sobre el final de análisis enunciada como “atravesar el fantasma”. Formulación de por sí no fácilmente objetivable. Pero que si se la cree fundamento único, lleva a un fundamentalismo negador de la inconsistencia como propiedad ineludible de la lógica estructural de los seres parlantes. Se instala como código[4], como ideal de final de análisis. Contradictorio con lo descubierto por el mismo análisis: la función de obstáculo que juegan los ideales para la aproximación de los goces a los deseos inconscientes y negadores del efecto analítico que por lo menos, atenúa dichos ideales.

Esta enunciación, un psicoanalista no se autoriza más que de sí mismo, más allá y más acá de las circunstancias en que fue emitida, merece ser evaluada. 1) Remite a cada analista a su singularidad, tanto para autorizarse como para no autorizar a otros. 2) La autorización queda en poder de una instancia que no es el Inconsciente, menos la conciencia, tampoco el yo, superyo o ello. Sí mismo, enunciado poco usado por Lacan. Inaugurado en psicoanálisis por Freud particularmente en Introducción del narcisismo y en Duelo y Melancolía y referido principalmente a un sentimiento, el sentimiento de sí. Retomado por Helene Deutsch en su definición de personalidades como sí para definir a un tipo de hablante caracterizado por perfiles inconsistentes y que puede desembocar en alguna esquizofrenia. Sostenido durante casi toda su vida por Winnicott en su formulación de falso sí mismo, con sentimientos de vacío resueltos por pasajes a acciones, no actos, en tanto no retrosignifican. El sí mismo no aparece como una instancia, sino como una percepción sentimental del hablante sobre su estar en la vida.

Recordemos en este punto las burlas de Lacan al sentimentalismo, por su ligazón a lo imaginario como obstáculo para conjeturar. Los sentimientos son respuestas a realidades fallidas, que por defecto o exceso, intentan dar cuenta de lo real que interpela al sujeto. Las reacciones especulares y los significantes inconscientes emitidos o reprimidos por acoso de la angustia, ejemplifican. Autorizarse de sí mismo entonces, es hacerlo desde un sentimiento de sí. Dicha autorización puede resultar engañosa, pero es la única valedera. Sólo si está presente positivamente, soporta al hablante en su acto. Cuando la autorización viene de un Otro que aparece como garante, puede ocurrir que no logre inducir dicho sentimiento de sí. Este responde no a la palabra que venga de otro, sino a que ella encuentre apoyo en los significantes que habitan su inconsciente. En la melancolía, mientras más se palmee al afectado más se reforzará su depresión, pues en algún lugar de su tesoro de los significantes sabe que hay algo por lo que merece alguna pena. Si alguien ejerce el oficio sin herramientas mínimas necesarias no habrá garantía venida de Otro que le sirva, pues inconscientemente sabe que dichas garantías no existen. Y si en hipomanía “se la cree”, lo real de su práctica lo descreerá. No es raro saber de colegas con cargos directivos en instituciones, con “sesudas” y abundantes publicaciones y no sólo con la publicación de algún aviso publicitario ofreciendo atención psicoanalítica, que habitan consultorios vacíos y/o no producen efectos de cura psicoanalítica en quienes concurren a ellos.

Se nos presenta entonces la siguiente paradoja: es estrictamente acertada la formulación “un psicoanalista no se autoriza más que de sí mismo”. Sólo el sentimiento de sí aprobando lo que se practica, da la paz necesaria para oficiar psicoanalizando. A la vez, ese sentimiento puede resultar engañoso. En el corazón mismo de la autorización, la castración nos recuerda su presencia universal. Es lo que el movimiento institucional del psicoanálisis ha querido suturar desde Freud a Lacan incluidos. Sostengo que es la sutura a la debemos renunciar. Insisto en señalar que esa misma formulación de Lacan impugna la de “y algunos otros”, tomen la forma de jurados o de currículos parecidos a los que exigen las universidades. Pero entonces qué. ¿Anomia, anarquía? ¿Autoexclusión del psicoanálisis de las coordenadas imaginarias que sostienen el lazo social en referencia a las prácticas profesionales? ¿El Psicoanalista como excepción? No, creo que eso es dañoso para la utilización de las herramientas necesarias en el movimiento de la cura. Tanto porque cualquier aventurero se puede creer con derecho a analizar si leyó algún libro de Freud, de Lacan o de algún otro analista de fuste, como porque introducirse en el psicoanálisis exige haber pasado por una fuerte preparación intelectual. En este sentido, creo que poseer un título universitario previo (particularmente de facultades que tienen relación con prácticas conjeturales[5]) es necesario para la preparación como psicoanalista (no cesa de escribirse, es un síntoma formativo). Se me argumentará que hubo y hay, Heinrich Racker, Germán García, etc., psicoanalistas que no pasaron por facultades. Considero que son la excepción que confirma la regla. Ahora bien, el título universitario será solamente la base previa sobre la que se iniciará la preparación. La preparación se inicia, luego de él.

Y ahí viene mi última aseveración. La formación del psicoanalista no debe estar centrada ni en el control, ni en formas que refuercen el Discurso universitario según el cual un profesor enseña solamente lo que otros publicaron.

La transmisión psicoanalítica debe transitar rutas que vayan instalando desde los inicios la práctica de los tres registros, del análisis del deseo en su relación al goce y de la producción significante. El funcionamiento de seminarios y grupos de estudio tiene que responder a esas premisas. Serán entonces instituyentes de una posición psicoanalítica, y no sólo un venero de saberes psicoanalíticos instituidos. Trato de escribir dicha ruta, con un matema: el De apertura de la partida.

El psicoanalista que oficia en función de agente dando curso a su saber hacer inconsciente, debe semblantear los “a” que causan el deseo de psicoanalizar en sus discípulos. La comunicación de enunciados teóricos provenientes de otros, será hecha a partir de esa premisa básica. Buscará así, llevar al significante por el que se supone representado el discípulo, a producir la escisión que lo ligue al deseo de perseguir ese objeto inaprensible pero practicable, que es el deseo del analista.



[1] El círculo de analistas más cercanos a Freud: Sandor Ferenczi, Otto Rank, Enest Jones, Hans Sachs, Karl Abraham, Max Eitingon.
[2] Apoyada en lo producido por el grupo de Filosofía analítica de Inglaterra
[3] Proposición del 9 de octubre de 1967
[4] Ver el último artículo escrito por Ricardo Estacolchic y publicado en el número 35 de esta revista “Fines y Finales de los análisis”
[5] Psicología, medicina, letras, filosofía, sociología, economía, etc...

Neocambalache siglo XXI

Psyche Navegante No 68
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Área: Actualidad
Sección: Última Hora

Tema: La oleada de atentados terroristas de los sectores fundamentalistas del Islam y la campaña electoral en la Argentina, desnudan nuevos rasgos de la Cultura planetaria.

En el Malestar en la Cultura, Sigmund Freud discernió las raíces básicas que estructuran al ser parlante y sus efectos de condenarlo a dicho malestar. El narcisismo como necesario y paradojal, el deseo como singular y asocial, el goce como personal y egoísta (como especificación y no como adjetivo calificativo), lo condicionan. La necesaria inhibición de las pulsiones y represión de los deseos lo fogonean. Desde Lacan, la pulsión de muerte como pulsión fundamental para bien y para mal, sintetiza las paradojas que determinan ese malestar que no cesa de percibirse en la vida de esos pobres y envanecidos animalitos que somos los seres humanos. Que no cesa de percibirse porque no cesa de no escribirse, alguna correspondencia entre los sexos diferentes y entre el lenguaje, las lenguas y las “lalenguas”[1], con lo real.

La base del desencuentro estructural entre los seres humanos está ahí. Lo que no quita que dichos desencuentros encuentren formas y dimensiones particulares en sociedades dadas. En ese mismo trabajo Freud manifestó su descreencia sobre la fantasía de los comunistas de que cambiando la base material de la sociedad, particularmente la distribución de la propiedad y la apropiación del producto en plus, fuera a cesar el malestar. Lamentablemente, hizo falta menos de un siglo para demostrar, no sólo que eso ocurrió así sino que la explotación interhumana adquirieron formas más crudas aún, no solo en los países tradicionalmente capitalistas sino también en los territorios en que dichos regímenes se vinieron abajo o tomaron formas combinadas como en la China actual. Ni que decir en los que aún se mantienen “puros” como Corea del norte, donde de la mano de los comunistas retornó una sucesión en el poder de tipo monárquica y donde se deja morir literalmente de hambre a una parte de la masa del pueblo, mientras se invierten ingentes sumas de dinero en desarrollar fuerzas armadas dotadas de armas nucleares con las que sus burócratas civiles y militares amenazan el planeta.

Lo nuevo socialmente, o sea como época particular de la Cultura plasmada en sociedades concretas, reside en un explosivo despliegue científico y tecnológico. Éste, al ser procesado por las constantes que estructuran alma y cuerpo, recordadas en el comienzo del artículo, soporta lo peor y lo mejor de los seres hablantes. Automatización, robotización e informatización, aliviaron el peso de los trabajos manuales y multiplicaron a límites impensados la producción intelectual. Pero generaron también las condiciones de posibilidad para la expulsión de mano y seso de obra generando desempleo. Lo que se ve agravado por la globalización posibilitada por el mismo estallido tecnológico, que facilita la des-localización, la transferencia geográfica de empresas. Lo que, sobre la base de multiplicar la explotación de los trabajadores le lleva trabajo a las zonas más pobres del planeta y genera desocupación en las más ricas y desarrolladas. La caída del comunismo más esta nueva base material de producción, le dio alas al neoliberalismo conduciéndolo a suponerse desde Margaret Thatcher y Ronald Reagan el “Pensamiento único”. Ilusión fundamentalista del capitalismo financiero más concentrado que se plasmó en lo que Lacan matematizó con clarividencia con su quinto discurso[2], Discurso capitalista: . El mismo indica que lo que funciona aparentando agenciar dicha estructura de discurso, es la pura escisión del sujeto. Lo que incide en su síntoma de buscar solamente la mayor ganancia dineraria en cada ocasión. Inflado al único significante que mata todas las significaciones[3] Significante que metaforiza la transacción entre su deseo puro, mortífero, y una represión débil del mismo. La que le concede mantenerse en una forma debilitada también pero funcionante, de lazo social. Se constituye así en el lugar del agente un real apenas velado, que incide sobre los significantes que representen en cada ocasión a ese tipo de amo. Real que no lo identifica establemente a ningún otro rasgo que no sea el de pugnar permanentemente por obtener el máximo beneficio. Sujeto que no se relaciona a través de la presencia con sus trabajadores y que muchas veces no llega a conformar ni siquiera la apariencia de una persona – patrón (sociedades anónimas, unidades transitorias de empresas, “joint ventures”, etc.) No se relaciona presencialmente, pero sí presiona a través de la red expulsora de mano y seso de obra sobre ellos para tornarlos cómplices de dicho accionar, de ahí la conjunción indicada por las flechas en el piso superior del matema. Dicho más simplemente, a través del temor de los trabajadores a ser despedidos y entrar a formar parte de las legiones de desempleados estructurales, logra que no se solidaricen y hasta se enfrenten con los desocupados. De donde la confrontación de la “opinión pública” con los piqueteros y la marginación de éstos no sólo por el accionar de los amos sino también por la pasividad cómplice de los que fueron sus compañeros. Claro está que la responsabilidad principal del fenómeno recae en quienes son sus agentes, con otra dimensión que los cómplices pasivos. El objeto “a” producido por el Discurso capitalista no es sólo mercancías, también forman parte del plus producto los desocupados, tomando la función de desecho, de restos de la operación expulsión de mano y seso de obra con la marginación consiguiente del lazo social.

Claro que como cualquier fenómeno humano el neoliberalismo llegó a la falla de su lógica[4]. La expulsión de mano y seso de obra es expulsión de clientes del mercado. Clientes que salen a reclamar su vuelta a la participación en el proceso productivo para poder consumir. Dicho movimiento lleva, a perjudicados por la lógica neo liberal a confluir. Entre ellos se encuentran en primer lugar los desempleados, pero también amos de otro tipo, como los que funcionan según la estructura del amo antiguo o del discernido por mí[5] como Del amo entre encausante y encausado:

A todos esos sectores, el “pensamiento único” no les conviene. De ahí que tiendan a reagruparse desde que se torna evidente el cuello de botella del neoliberalismo.
Los condicionamientos descriptos en la primera parte del artículo están operantes a pleno como efecto del desplome del comunismo y del fracaso del neoliberalismo. Éste reconoce acontecimientos importantes entre sus causas: 1) Los fiascos de las recetas neoliberales en varias zonas del mundo hasta desembocar en el traumático “default” argentino. Traumático no sólo para nuestro país, sino también para el delirio financiero del Discurso capitalista. 2) El empantanamiento anglo yanqui en Irak con el consiguiente combustible para los terroristas del fundamentalismo islámico.

La plenitud operativa de dichos condicionamientos se manifestó o acentuaron en el período que va del Psyche Navegante 67 a éste en los siguientes fenómenos. 1) La cadena de atentados suicidas en Londres, que presentaron algunas características dignas de análisis. La más compleja y amenazante reside en que volvió a mostrar la decisión, en un número no mayoritario pero sí significativo de musulmanes fundamentalistas, de inmolarse para matar a quienes consideran combatientes contra sus creencias religiosas. Se sostienen así en una lógica radicalmente diferente a la militar, guerrillera o militante común. Lógicas que parten del axioma de arriesgar la vida para matar a sus enemigos para anexar tierras ajenas o cambiar o sostener un régimen social y político. En cambio los moujaidines no arriesgan la vida, la entregan, por su fidelidad a Alá y al profeta Mahoma y como consecuencia de eso, para lograr el retiro de los invasores de sus países. Dentro de esa lógica, la distinción entre civiles y militares no cuadra, sólo cuadra la distinción entre pueblos que mayoritariamente sostienen a gobiernos invasores por lo que resultan cómplices de los mismos, y aquellos que no. De ahí que los civiles se tornen blanco, así como lo son también para aquellas tropas occidentales que combaten en medio oriente. La última operación la ejecutaron cuatro jóvenes ingleses, aunque de ascendencia islamita, cultos, pacíficos en su rutina diaria, uno ingeniero, otro excelente maestro de discapacitados, otro eximio jugador de Cricket en plena carrera para profesionalizarse, otro padre de un hijo pequeño y con otro en camino. Sólo uno, hijo de ricos aparecía con una adolescencia fuertemente perturbada. Aparentemente volvieron reclutados por Al Quaeda de un viaje reciente. ¿Qué hizo que en un periodo aparentemente muy breve, su relación con la vida y la muerte haya cambiado tan radicalmente? No valen interpretaciones economicistas o sociológicas. Es absolutamente evidente que la fe religiosa, o sea un fuerte ideal del yo, determinó la decisión superyoica de gozar obscenamente entregando su vida para matar a otros por amor a Alá su Dios. Semejante grado de exasperación nos indica que quedaron entrampados en la lógica binaria de lo imaginario en la cual “el emisor recibe del receptor su propio mensaje invertido”[6]. El sacrificio homicida de esos muchachos vuelve a manifestarnos que el mensaje que reciben de los que dominan occidente es: “vamos a matarlos a todos, a menos que se sometan a nuestra cultura”. Lo dicen explícitamente cuando hablan de llevar la democracia a Irak, tal como lo dijeron los rusos cuando pretendieron llevar el comunismo a Afganistán.

La globalización en la informática y las comunicaciones y el fracaso del comunismo, ha renovado la ilusión en los fundamentalismos cristianos de occidentalizar el planeta. El bushismo ganó las elecciones por escaso margen pero las ganó, con la contribución decisiva de las numerosas sectas evangélicas que constituye el mapa religioso de EE.UU. ¿Estamos ante un choque de civilizaciones como suele leerse y escucharse? Creo que no, que estamos ante un choque de religiones que enfrenta a los fundamentalistas de las judeocristianas, con los fundamentalistas dentro del Islam. Lo que es cierto, es que ese choque puede terminar arrastrando a un choque geográfico arrasador entre occidente vs. oriente. Tony Blair dijo el 11 de julio según recogió www.televerdades.com : "Nosotros estamos unidos en nuestra determinación de que nuestro país no será vencido por esta clase de terrorismo" O sea que teme ser vencido por otra clase de terrorismo. ¿Por el ideal que utilicen, o por las armas que pongan en juego? ¿Está temiendo un ataque nuclear, químico o bacteriológico, llevado a cabo por hombres suicidas en lugar de misiles? El actual no es sólo un terrorismo de distinta calidad por ofrendar su vida, también es siniestramente inteligente desde el punto de vista militar. Los nuevos atentados del 21 de julio en Londres fueron hechos con explosivos de escaso poder. ¿Por escasez logística? Los hubieran postergado. Probablemente hayan tenido como único objetivo, mantener el estrés en la población y el gobierno sin acrecentar la sensación de salvajismo. Y no sólo entre los británicos sino en otros países europeos como Italia en primer lugar. En ese sentido la decisión mayoritaria de la bancada de Berlusconi, el Menem itálico, de mantener las tropas en Irak 6 meses más, es francamente homicida contra los ciudadanos. Creo que hay que computar la Jihad islámica, así como el avance de las izquierdas en Latinoamérica, como un indicio de movimientos regionales que se resisten a ser arrasados y uniformados por la globalización.

Mientras, en nuestra pequeña aldea argentina todos los que no se fueron[7] se aprestan a la próxima batalla electoral. Lo distintivo es que cada uno de los contendientes de peso, la espera como sólo eso –una batalla electoral-. Desde el nombre adoptado por el Presidente para el frente que va articulando eso se lee: Frente para la Victoria. Discepolín vuelve desde el fondo inmortal de la historia: “Vivimos revolcaos en un merengue/ y en el mismo lodo/ todos manoseaos...” Es lo que la Argentina presenta en todas sus provincias pues incluso en Santa Fe, que da posibilidades de ganar a socialistas honrados, no lo hace sin la compañía de radicales que no se distinguieron por su transparencia. Este merengue, que lo único que presenta es una exacerbación del habitual, reconoce en la misma dos razones: 1) el tránsito desvergonzado de un partido a otro según la conveniencia personal de los ofrecimientos que reciben, de los que medran habitualmente con el poder. Así se ve a ex menemistas o duhaldistas de la primera hora vociferar entusiastas en los actos kirchneristas. A macristas volver al redil peronista o a otros menemistas arribar con el guiño del jefe a las huestes López murphystas y a Delarruistas de la primera hora, afirmarse en el primer lugar de la lista capitalina de la contratista moral.

Pero digámoslo también, se ve a gente honrada y a otros que no renunciaron a sus ideales setentistas, aislarse en nombre de una pureza re distributiva para asociarse con aquellos que no han saldado cuentas con el terror comunista.
El cambalache es promovido por el desconcierto que reina a escala planetaria en razón del fracaso de las grandes utopías del siglo XX: comunismo, fascismo, liberalismo, agravado en su neo versión, y la democracia al mostrarse lógicamente fallida, para aquellos ideales que la presentaban como que con ella se comía, se educaba, se trabajaba...

Sergio Rodríguez
Psicoanalista
srodrig@fibertel.com.ar
4776-0959/4773-7354



[1] Neologismo acuñado por Lacan para nominar a las lenguas que efectivamente se hablan como efecto de las transformaciones permanentes que el goce del significante va produciendo permanentemente en las diferentes “capillas” y como efecto de la inmisión de las formaciones del inconsciente metaforizando deseos inconscientes y goces diversos.
[2] Publicado por primera ves en la antigua revista Psyche
[3] Ver Lacan: Seminario de la carta robada
[4] Reafirmando una vez más la lucidez de Göedel con su teorema y de Freud precisado por Lacan con su descubrimiento de la castración del lenguaje.
[5] Ver mis libros: En la trastienda de los análisis I, página 115 y En la trastienda de los análisis II, página 143.
[6] Según dilucidó Lacan
[7] Alusión a la consigna masiva de la masa en posición histérica en los finales del 2001 y año 2002: ¡Qué se vayan todos!

Lo imaginario de la universidad contra el psicoanálisis, lo Real, a favor

Psyche Navegante No 68
www.psyche-navegante.com
Sección: Dossier


Tema: El futuro del psicoanálisis atacado por los imaginarios universitarios y políticos y favorecido por la imposibilidad de encorsetar la reproducción de lo real.

Un mensaje de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires removió el avispero del mundillo psicoanalítico. Dicen en él, que respaldada por la firma del Presidente de la Nación con el aval de la CONEAU, la comisión universitaria que avala o rechaza pretensiones de instituciones y corporaciones empresarias para ser autorizadas a expedir títulos universitarios, obtuvieron autorización para expedir unos cuantos. No es demasiada novedad. Otras instituciones vinculadas a la enseñanza de las concepciones de diferentes autores psicoanalíticos ya lo venían haciendo, menos espectacularmente. Por ejemplo, rubricando acuerdos para sostener postgrados en el seno de universidades públicas y privadas ya existentes. También empresas y servicios hospitalarios, ofrecen postgrados pero sin aval universitario. Varias de las universidades estatales ofertan postgrados fabricados por su propio cuerpo docente (es lo único económicamente rentable en ellas). Muchos colegas participan de la actividad universitaria, como una forma de asegurarse transferencias de alumnos de los respectivos currículos para sostener sus consultorios. En fin, nos encontramos ante un típico fenómeno de mercado. Como tal, ni bueno ni malo. La sociedad hace mucho tiempo, mucho antes de la aparición del capitalismo, consume no sólo sobre la base de la producción sino también de la circulación e intercambio de mercancías. La cual fue tomando formas diferentes, en absoluta relación a las modificaciones que se fueron produciendo en el desarrollo de las fuerzas productivas. La práctica psicoanalítica es una mercancía novedosa (100 años) que se produce y vende como resultado de ningún altruismo, sino del deseo que habita a sus oficiantes y del goce que satisfacen tanto por los efectos que producen en la cura, los descubrimientos que dicha práctica permite, así como por el dinero que obtienen de su ejercicio. Los que reciben sus beneficios, no sólo son pacientes y analizantes, son también clientes. El diccionario de la Real Academia Española da las siguientes definiciones de cliente: Del lat. cliens, -entis.

1. com. Persona que está bajo la protección o tutela de otra.
2. Persona que utiliza con asiduidad los servicios de un profesional o empresa.
3. Por ext., parroquiano, persona que acostumbra comprar en una misma tienda.
4. Por ext., persona que compra en un establecimiento o utiliza sus servicios.
En consecuencia no hay razones para escandalizarse de que la práctica psicoanalítica sea objeto de fenómenos de mercado.

Un fenómeno de mercado evidente en la Argentina y que perjudica a los productores de la mercancía psicoanálisis, está relacionado al menos con las siguientes variables:
1) Aumentó enormemente el egreso de psicólogos y médicos (profesionales autorizados de manera diversa a practicar psicoterapias).

2) No aumenta en la misma proporción el poder adquisitivo de la población como para costear privadamente el usufructo de los servicios de un psicoanalista. El sistema público de salud no sólo no mejoró, sino que se deteriora. Los prepagos, sistemas privados de seguro médico, han retrocedido en el nivel y cantidad de prestaciones de psicoterapia. Tienden a emplear preferentemente cognitivistas conductistas y otras variantes psiquiátricas y psicoterapéuticas que se ofrezcan como oficiantes de psicoterapias breves, las que efectivamente resultan tales en toda la extensión del término, incluso por la brevedad de sus resultados. Pero para la relación costo/beneficio en términos dinerarios, resultan mucho más funcionales que los psicoanalistas para esas corporaciones empresarias que absorbieron también a las obras sociales de los sindicatos. Y la ley de la mayor ganancia manda, sin competencia posible. Peor aún, si el estado la favorece, como ocurre con la resolución presidencial informada por la Asociación del mail. 3) Prácticas psicoanalíticas como la predominante en APDEBA y otros sectores del movimiento, han mellado la eficacia de la cura que ejercen sus titulados[1], lo que redunda imaginariamente, desprestigiando al conjunto de los psicoanalistas y al psicoanálisis mismo. Razonablemente, a la gente poco avisada le resulta difícil distinguir apriorísticamente entre los psicoanalistas, ya que este apelativo cobija a todos los que lo enarbolan. Éste tipo de situaciones, se vienen planteando hace poco más de 15 años a partir de Francia, en varios países de Europa, en Brasil donde la Iglesia Universal de Dios aprovechando su inserción entre los parlamentarios de Lula procura apropiarse de la autorización de títulos de psicoanalista. En nuestro país, antes más veladamente y ahora por “mérito” de apdeba (la prefiero en minúsculas) a cara descubierta, ocurre un fenómeno parecido.

¿Qué hacer ante la ofensiva estatizante sobre el oficio de los psicoanalistas? Algunos viejos franceses, imbuidos de los aires maoistas de 1968, se han lanzado a armar complicadas alianzas con Tirios y Troyanos para combatir dichas ofensivas. Curiosamente, ya que en París VII algunos y en París VIII otros, fueron vanguardia en instalar la enseñanza de psicoanálisis en la universidad. Y acá en la Argentina impulsaron la segunda fractura en la Escuela Freudiana de Buenos Aires como parte de una maniobra destinada a hegemonizar lacaneadoramente la facultad de psicología de la Universidad de Buenos Aires. Coincido con Lacan, en que la protesta lo único que hace es darle entidad a aquello contra lo que se protesta. Lo que en el tema que estamos hablando, lo único que haría es redundar. Creo que mucho más positivo que organizar grandes bloques para impedir algo que está funcionando hace muchos años, resultaría más positivo aprovechar esa fuerza al modo del judo, para desequilibrar dicha ofensiva a favor del desarrollo del psicoanálisis. Para lo cual el psicoanálisis puede contar con un aliado inestimable, lo que no cesa de no escribirse –lo Real-. Ya ocurrió con las terapias alternativas y las de autoayuda. Ante los primeros sufrimientos las masas acuden corriendo a ellas. Pero cuando el síntoma no cesa de escribirse soportado en lo que no cesa de no inscribirse, el sujeto, a ciegas, poseído por un saber que no sabe que lo posee, entra a buscar algo distinto a lo que quiso encorsetar su síntoma y adaptar su malestar, algo que sepa que hacer para reubicarlo ante su sufrimiento. Ese es el momento del psicoanálisis y del psicoanalista capaz de hacerse cargo de su responsabilidad en la transferencia.

Dicho de otra manera. El movimiento psicoanalítico que éticamente se hace cargo de su responsabilidad de confrontar a los sujetos con sus reales, debe responder: 1) Afinando sus herramientas para ampliar la eficacia del psicoanálisis en la cura de las dolencias psíquicas. 2) Trasmitiendo nuestra teoría y práctica, según las condiciones que indica la ruptura epistemológica que significó el descubrimiento del Inconsciente y la estructuración de la experiencia humana entre los registros simbólico, imaginario y real y según la función de anudamiento que juega el síntoma – sinthôme, para desplegar la producción en lazos sociales que funcionan ordenados y desordenados por diferentes discursos[2].

3) Participando con otras disciplinas en los nuevos horizontes que están abriendo las investigaciones neurobiológicas, colaborando para que ayuden a encontrar los puentes neurofisiológicos y corporales en general, por los cuales se trasmiten diferentes articulaciones y movimientos borromeicos, al accionar de los seres de habla.
Un psicoanálisis y psicoanalistas eficaces, son la mejor garantía para superar las maniobras burocráticas de aquellos que tratan de salvar su incapacidad con artilugios burocráticos universitarios.
Más allá y más acá de lo que quienes lean esto piensen sobre el valor de la homeopatía, se hace evidente que armó su espacio, sobre la base de tomar de la medicina los elementos de semiología y clínicos necesarios y de la psicología otros. No perdió tiempo en luchar contra la alopatía. Propuso sus propias estrategias terapéuticas, que llevan adelante con todos aquellos pacientes que se hartaron de sobremedicaciones, aunque no sepan nada sobre la perversión de la medicina que ha ido induciendo el poder de las corporaciones farmacéuticas. La formación de los homeópatas se hace a posteriori del título de médico. Mi planteo con respecto al psicoanálisis va bastante más allá, pero en las formas tiene cierto parentesco con la experiencia homeopática y con la de la configuración actual de los psicoanalistas argentinos.
La validez de cada psicoanalista la dará después, lo que cuenten quienes fueron sus pacientes sobre su calidad como oficiante.



[1] Me refiero a eso en otro artículo de este número de Psyche Navegante, al que nombré: Psicoanalista no es un título.
[2] Ver el artículo referido en la llamada supra.

Lectura del pensamiento de Joseph Ratzinger a través de su polémica con Jürgen Habermas

Psyche Navegante No 67
Sección: Última hora


Habemus Papam ¿Benedictus XVI, sostendrá las ideas Ratzinger, para trabajar con esta época?

El diario La Nación del 14 de mayo de éste año y no Clarín, a pesar de que lo anunciara en la auto publicidad para Ñ, publicó un intercambio de ideas y polémicas llevado a cabo entre el ilustre heredero de la Escuela de Frankfurt, Jürgen Habermas y el entonces Cardenal Joseph Ratzinger, actualmente Papa. Resulta de gran interés leerlo, pues muestra “a cielo abierto” las preocupaciones de dos importantes pensadores sobre los efectos sociopolíticos y culturales, del desarrollo científico técnico y las ideologías acuñadas por posmodernistas de diverso cuño. Desde ese atalaya reflexionan cuestiones atinentes a síntomas actuales de degradación de la Cultura. En función de la actualidad que adquirió debido al peso que devendrá de su nueva investidura para la Cultura de la época, haré algunas puntuaciones según mi lectura, de la exposición llevada a cabo por el entonces Cardenal Ratzinger. Antes de entrar propiamente en tema, no quiero dejar de criticar la necedad de algunas posturas que echaron a andar un rápido veredicto sobre el perfil del nuevo Papa, tomando en cuenta solo aspectos parciales de su biografía. Por ejemplo, su pertenencia juvenil a las filas nazis. Eso fue cierto, así como su deserción del ejército alemán un mes antes de su derrota. También lo fue, su cercanía a los teólogos de la liberación en las décadas de los 60/70 durante un auge de oleadas revolucionarias en diversos puntos del planeta.

También lo es, su reinstalación en posiciones doctrinarias más tradicionales ni bien producido el reflujo de aquellas, remachado con la caída del muro de Berlín. Creo que nos encontramos ante un Papa que es un típico “animal político”, con lo mejor y peor, de todo buen animal político. Particularmente con una captación muy fina de la oportunidad. Eso, que según en que vereda haya quedado cada participante de un hecho político, llamará oportunismo o sentido de ubicación. Pero también, como en todo político de raza, ubicación en función de los objetivos fundamentales a que apuntan sus creencias.

Ratzinger parte de advertir como premisa de los tiempos actuales, lo siguiente: “En (la[1]) aceleración del tiempo de la evolución en la que nos encontramos hay, a mi entender, ante todo dos factores característicos de un fenómeno que hasta ahora se había desarrollado lentamente: por un lado la formación de una sociedad global en la que los distintos poderes políticos, económicos y culturales se han vuelto cada vez más interdependientes y se rozan e interpenetran recíprocamente en sus respectivos espacios vitales; por el otro[2], está el desarrollo de las posibilidades humanas, del poder de crear y destruir, que suscita mucho más allá de lo acostumbrado la cuestión acerca del control jurídico y ético del poder” Hay una vacilación en su entendimiento del fenómeno. Cuando dice: dos factores de un fenómeno no los está planteando en exclusión mutua. En cambio cuando dice: por un lado y luego por el otro produce una disyunción excluyente, a mi modo de ver equívoca, en tanto la globalización y la interdependencia se hicieron posibles y hasta necesarios (sintomáticos) por efecto de lo que Ratzinger nombra como desarrollo de las posibilidades humanas y que como afirma son de poder de crear y destruir, lo que vuelve a suscitar la cuestión del control jurídico y ético del poder. Si suponemos a la globalización e interdependencia en disyunción con el desarrollo científico tecnológico, podemos caer en la fantasía de creer que se puede hacer dar marcha atrás a dicho para utilizar o combatir la globalización, según le convenga a la ética de cada uno.

Desde la invención de la rueda en adelante, pasando por la máquina de vapor, la imprenta, la pólvora o la energía nuclear, la historia muestra que es imposible eliminar inventos que resulten atractivos a los humanos. Lo único que se puede hacer con eso, es tratar de orientar su aplicación hacia los mejores destinos posibles, sin hacerse la más mínima ilusión de que dicho intento no tendrá que entrar en la maraña de egoísmos y negociaciones consiguientes, típicas de los deseos y goces de los animales parlantes. Orientarlos hacia los mejores destinos posibles, cada bicho parlante lo decide según la ética en que se inscribe. O sea: según los intereses a que se identifica en cada circunstancia para su accionar práctico. Resulta sorprendente que sobre éste punto, el actualmente Papa, afirme: “La cuestión de qué es realmente el bien, especialmente en el contexto dado, y por qué hay que hacer el bien, aunque sea en perjuicio propio, es una pregunta básica que sigue careciendo de respuesta.

Me parece evidente que la ciencia como tal no puede generar una ética, y que por lo tanto, no puede obtenerse una conciencia ética renovada como producto de los debates científicos”. El futuro Papa elude aquí una pregunta mayor: ¿el bien, es siempre lo mejor?.
Con excepción del psicoanálisis que no forma parte de las ciencias “duras”, estas cuando investigan, responden solamente a la ética de develar el enigma que acucia al científico en función del objeto investigado en dicho momento. No puede tener presente muchos efectos posteriores del producto de su investigación. Algunos, porque les quedan reprimidos o renegados. Otros, porque sólo la retrosignificación del producto en funciones se los informará. Hasta tanto, sólo pertenecen al campo de lo real, o sea de lo no sabido. Los científicos cuando llevan adelante reuniones de deontología (ciencia o tratado de los deberes) dejan en stand by sus deseos y goces de científico, para intercambiar ideas como ciudadanos responsables sobre como dichas posiciones pueden incidir positiva o negativamente en un contexto dado. Con el psicoanálisis ocurre algo levemente diferente, en tanto su ética lo obliga a ponerse al servicio de confrontar al sujeto con aquellos reales que causan sus deseos, absteniéndose de juicios críticos que obstaculizarían dicha función. Es por esta razón que la ética del psicoanálisis favorece con su práctica la realización del sujeto y en eso se diferencia de las ciencias duras. Pero se parece, en tanto abre la caja de Pandora del infierno que habita dicho sujeto. Será responsabilidad de éste, los actos que lleve adelante como efecto de dicha apertura.

Ratzinger, luego de defender a la democracia como la forma más adecuada del orden jurídico, se apercibe de que “las mayorías también pueden ser ciegas o injustas” advirtiendo que “el principio de la decisión mayoritaria no resuelve tampoco la cuestión de los fundamentos éticos del Derecho” /.../ que se fundamentaría en “valores que se sustentan por sí mismos, que tienen su origen en la esencia del ser humano y que por tanto son intocables para todos los poseedores de esa esencia” Lo dice sin dejar de advertir que “esa evidencia no está reconocida ni mucho menos en todas las culturas”. Luego hace un ajustado recuento histórico sobre la sobrevivencia de la humanidad durante el siglo XX y sobre la aparición del terrorismo pos. 21 de septiembre del 2002 como amenaza. Fundamenta el carácter de aquella, sin dejar de observar “de qué fuentes se alimenta?”. Dice: “... resulta muy inquietante que el terrorismo consiga, aunque sea parcialmente, dotarse de legitimidad. Los mensajes de Ben Laden presentan el terror como la respuesta de los pueblos excluidos y oprimidos a la arrogancia de los poderosos, como el justo castigo a la soberbia de estos y a su autoritarismo y crueldad sacrílegos. /.../ En parte, el comportamiento terrorista también es presentado como defensa de la tradición religiosa frente al carácter impío de la sociedad occidental. En este punto cabe hacerse una pregunta sobre la que igualmente deberemos volver después: si el terrorismo se alimenta también del fanatismo religioso –y, efectivamente, así es, ¿debemos considerar la religión un poder redentor y salvífico o más bien una fuerza arcaica y peligrosa que erige falsos universalismos y conduce, con ellos a la intolerancia y el terror? Subrayo lo de falsos universalismos, porque dicha formulación indica la creencia de Ratzinger en que habría algún universalismo no falso. Luego denuncia a la ciencia como una nueva amenaza contra el ser humano. “Hoy el hombre es capaz de crear hombres, de fabricarlos en una probeta, por así decirlo. El ser humano se convierte así en producto, y con ello se invierte radicalmente la relación del ser humano consigo mismo. Ya no es un regalo de la naturaleza o del Dios creador: es un producto de sí mismo. El hombre ha penetrado en el sancta sanctorum del poder; ha descendido al manantial de su propia existencia. La tentación de intentar construir ahora, por fin, el ser humano correcto, de experimentar con seres humanos, y la tentación de ver al ser humano como un desecho y en consecuencia quitarlo de en medio no es ninguna creación fantasiosa de enemigos del progreso. De acuerdo, pero eso estaba ocurriendo ya por la vía de la automatización y robotización de las tareas que está expulsando mano de obra y circunvoluciones de cerebro, en la mayor parte del planeta.

Si antes debíamos preguntarnos si la religión es realmente una fuerza moral positiva, ahora debemos poner en duda que la razón sea una potencia fiable. Exacto, ambas ofrecen costados positivos y negativos al acerbo cultural. Tanto que Ratzinger, como la ponencia de Habermas que no comento por razones de tiempo y espacio, tiene el mérito de sacar este tipo de debates del enfrentamiento especular, imaginario, dogmático de argumento contra argumento, para llevarlo a un terreno en el que tome peso la apertura significante. La de Ratziger es una ponencia que da para muchos comentarios más, pero sólo tomaré un último párrafo para plantear la que considero diferencia fundamental entre la metodología del psicoanálisis para analizar los problemas de la Cultura, con respecto tanto al método religioso como al de la razón, cuando se intenta modularla sólo por el proceso secundario pre-consciente, consciente.

Dice Ratzinger: “...yo hablaría de la necesidad de una relación correlativa entre razón y fe, razón y religión, que están llamadas a depurarse y redimirse recíprocamente, que se necesitan mutuamentey que deben reconocerse frente al otro.
Es importantes que las dos grandes integrantes de la cultura occidental se avengan a escuchar y desarrollen una relación correlativa también con esas culturas (las grandes culturas no occidentales) Es importante darles voz en el ensayo de una correlación polifónica, en el que ellas mismas descubran lo que razón y fe tienen de esencialmente complementario, a fin de que pueda desarrollarse un proceso universal de depuración.

En el que, al cabo, todos los valores conocidos o intuidos de algún modo por los seres humanos puedan adquirir una nueva luminosidad, a fin de que aquello que mantiene unido al mundo recobre su fuerza efectiva en el seno de la humanidad”
El pensamiento de Ratzinger parte de la ilusión de que complementando razón y fe para incidir en un polifonía intercultural, se lograría depurar universalmente los males que amenazan al planeta y la especie. El psicoanálisis descubrió que es lo inconsciente y sus producciones lo que, para bien y para mal mueven a los humanos. Descubrió que el inconsciente es producto de la incapacidad del lenguaje para recubrir totalmente lo real lo no sabido, y más aún que es reproductor permanente de nuevos reales. De ahí que el psicoanálisis (más allá de las ilusiones de algunos psicoanalistas) parte de la idea de que no hay otro universal posible que el de lo que lo niega: la castración, el agujero en el lenguaje. De ahí que: 1) sabe que toda epopeya salvífica que se proponga la armonía universal, no puede encontrar complementarios. Por el contrario, acentúa los fundamentalismos y su efecto segregante y disgregante, aunque siempre, con las mejores intenciones de buscar el bien a través de depuraciones. 2) que nada puede saberse antes del acto, que sólo en su a posteriori se puede producir la retrosignificación necesaria que conduzca a correcciones que mejoren los efectos. 3) por la misma razón, no operamos tratando de suturar la falta, sino de trabajar a partir de ella para que los sujetos se reubiquen más acorde con sus deseos y goces de una manera que puedan sobrellevar lo mejor posible las necesarias transacciones con los otros, los síntomas para vivir.



[1] En la traducción de La Nación no figura el artículo -la- posiblemente por un error de imprenta
[2] El subrayado en negritas es mío (SR)