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El cuerpo entre la biología y el lenguaje:desea y goza

Autores: Sergio Rodríguez y Alejandro del Carril

Quizás esto plantea esa pregunta que nadie hace, la pregunta acerca de la noción de información, cuyo éxito es tan retumbante que puede decirse que penetra a la ciencia toda. Estamos en el nivel de la información molecular del gen y los enrollamientos de las núcleo-proteínas en torno a los ejes de ADN, enrollados a su vez unos con otros, todo esto ligado por lazos hormonales: mensajes que se emiten, se graban, etc. Nótese que el éxito de esta fórmula tiene como fuente indiscutible una lingüística que no es sólo inmanente; por el contrario, está claramente formulada. En fin, esta acción se extiende hasta el fundamento mismo del pensamiento científico, al articularse como neguentropía.
¿Es eso lo que yo, desde otro lugar, en mi lingüistería, recojo, cuando empleo la función del significante?
¿Qué es el significante?
El significante- tal como lo promueven los ritos de una tradición lingüística que no es específicamente saussuriana, pues se remonta hasta los estoicos desde quienes se refleja en San Agustín- debe estructurarse en términos topológicos. En efecto, el significante es primero aquello que produce efectos de significado, y es importante no elidir que entre ambos hay una barrera que franquear.
Jacques Lacan: Seminario 20: Aún
Clase 2. A Jakobson. 19 de Diciembre de 1972


Desarrollos de estudios biológicos acerca de la incidencia del sistema nervioso en las conductas humanas y específicamente en lo atinente a la actividad sexual, vienen poniendo énfasis últimamente en una supuesta alternativa binaria excluyente: se trataría de establecer si la conducta sexual es libre o está determinada. Una respuesta que suele darse, es que está determinada ya que obedecería a programas genéticos. Los experimentos permiten establecer que determinadas conductas se corresponden con la excitación de determinados circuitos neuronales, atribuyéndoseles a estos últimos el lugar de la causa última de las conductas registradas.

Estas conclusiones mono-deterministas por exclusión, parecen inscribirse en oposición a una supuesta teoría antigua que sostendría la creencia en la libertad humana. El hecho de poder registrar el correlato neurológico de las conductas haga creer en un determinismo biológico, revela que estos biólogos tienen una idea espiritualista de la libertad que se correspondería con la prescindencia del cuerpo como tal, o mejor dicho, de un cuerpo subordinado al psiquismo, entendiendo por éste a las representaciones concientes de un individuo. Poder registrar las excitaciones neuronales, ha dado lugar a una inversión causal según la cual, la mente se encontraría subordinada a la biología.
Nos parece que resulta de sumo interés, para el psicoanálisis, intentar dar cuenta del lugar que ocupa el sistema nervioso en la economía libidinal del ser hablante y dar razones que vayan más allá de esta dicotomía excluyente que se plantea entre psique y soma.

Partimos de sostener lo que nos enseña la experiencia del Inconsciente, respecto de la dependencia absoluta que tiene la criatura humana durante los primeros años de vida, que hace que su desarrollo biológico dependa de los cuidados recibidos y de como hayan sido administrados por los encargados de su crianza (padres u otros) y de cómo el pequeño ser en cuestión reaccione ante los estímulos internos y externos. De ello resulta que el ser hablante no presente homogeneidad respecto de sus congéneres en los modos de experimentar su cuerpo y las relaciones con los otros. A diferencia de lo que pasa en los animales existen en los humanos múltiples formas de gozar y desear. Esta influenciabilidad en la biología humana, que Freud postuló hace más de un siglo, se ha visto comprobada por los últimos estudios llevados a cabo por medio de estudios por imágenes que realizan científicos, médicos y biólogos. Estos suelen decir que la biología se ve afectada por el medio social y cultural en que el individuo se halla inmerso. Lo que no alcanza para dar cuenta de la multiplicidad de efectos distintos producidos en cada humano proveniente de un mismo contexto social, cultural y familiar.

Las experiencias relatadas por Spitz[1] acerca de niños abandonados, criados en hospitales, que morían o sufrían grandes perturbaciones en su desarrollo (psicosis, autismo, etc…) confirman lo que el trabajo analítico enseña. Que en el humano la biología se halla muy sobredeterminada por factores no naturales. Como decíamos antes, necesita de algún o algunos otros, interesados muy especialmente en la criatura por nacer y recién llegada al mundo. El deseo y el goce del Otro primordial es causa necesaria para la puesta en marcha y sostén del desarrollo biológico, que a su vez pondrá sus límites a los deseos y goces referidos. Incluso podríamos pensar a la biología heredada, como influenciada por el asentamiento en ella de las huellas dejadas por las experiencias de los antepasados, como nos lo enseñan los llamados fenómenos psicosomáticos. Postulamos, como también lo hacen neurobiólogos de la talla del premio Nobel Eric Kandel, la necesidad de renunciar a concebir la biología como separada del psiquismo. Nos referimos con éste, al funcionamiento del ser hablante por sobredeterminación de sus registros Real, Simbólico e Imaginario, su producción inconsciente de neo formaciones con la función de sostén principal del actuar humano. La Cultura, es su realización. Formalmente constante en su estructura, cambiante en sus producciones. Con estos tres registros y su hijo fundamental (el Inconsciente) y los complejos bioquímicos, moleculares, genéticos, neuronales y gliales, se hallan en constante interrelación e influencia mutua.

Lo que el trabajo analítico con el Inconsciente nos ha mostrado, es la función fundamental que cumple el lenguaje en la constitución de dicho aparataje. Como no reducimos el psiquismo a lo que es percibido concientemente por el individuo, y hemos podido comprobar que la existencia del psiquismo inconciente no es innato ni se refiere a algo irracional o emotivo, sino a que una estructura como la del lenguaje se instala a través de los agujeros de intercambio con el exterior, de la “relación de piel” con el Otro primordial. La que da lugar a la formación durante los primeros cinco años de vida, de una matriz procesadora de las señales del contexto y del interior del propio organismo, que afectan al futuro hablante. A esta matriz la llamamos fantasma y hemos comprobado las innúmeras derivaciones que tiene. Es el lenguaje según la lengua que se habla en cada cultura, desde los diferentes idiomas, hasta diferencias menores según los dialectos de cada zona geográfica o clase social. Sin ignorar las modalidades de uso en cada familia, grupo de personas y ser hablante singular, que a proposición de Lacan llamamos lalengua, proveniente de la socialización de formaciones del Inconsciente. Estas diferentes formas aportan elementos y modalidades de relación entre éstos, trasmitiendo información de los fantasmas en funciones. Fantasmas, constituidos por un conjunto de significantes (representantes que representan al sujeto del inconsciente para otros significantes), que producirán las imágenes con que el sujeto de linconsciente representa su propio cuerpo, al contexto y su relación con él. Se le brinda así la posibilidad de armar una gestalt que le de unidad y funcionamiento al cuerpo. La dificultad para la constitución de dicho fantasma, por ejemplo en sujetos psicóticos y autistas, produce graves alteraciones en el funcionamiento del cuerpo. En sujetos neuróticos las variaciones son menores y difíciles de captar para quien no observe con atención.

Pero son esas variaciones, ínfimas para el cálculo estadístico, las que conforman los modos singulares de gozar y desear que sostienen con vitalidad a los cuerpos. El desprecio por estos modos singulares no es sin consecuencias, ya que da lugar a gran parte de los sufrimientos del cuerpo y del alma, incluyendo allí, a la mayoría de las llamadas enfermedades mentales.

En el New york times del 14 de abril de 2007 Nicholas Wade publicó un artículo titulado “Los genes dictan la compleja danza de la atracción” en el que intenta dar cuenta de investigaciones realizadas que llegarían a la conclusión que da título al mismo. Comienza diciendo que “En lo que se refiere a cuestiones de deseo, la evolución deja muy poco librado al azar. La conducta sexual no es libre, según van descubriendo los biólogos, sino que obedece a programas genéticos. El deseo entre los sexos no es un asunto de elección. Los hombres heterosexuales tienen circuitos nerviosos que los impulsan a buscar mujeres. Los de los varones homosexuales, por su parte, los llevan a buscar otros hombres”. No dice nada sobre los bisexuales, travestis, transexuales, heteros que se hacen homos y viceversa, etc, que muestran taxativamente lo pobre de esta teoría, que pretende definir la modalidad de goce, solamente por el objeto elegido y dando por entendido que hombre y mujer serían categorías unívocas y naturalmente estables, sin dar cuenta porqué esto debería ser considerado así.

Sigue diciendo que “El cerebro de las mujeres puede estar organizado para la selección de los hombres en mejores condiciones de hacerse cargo de ellas y de los hijos. Todo ello se completa con otros programas nerviosos que inducen el amor romántico, seguido de relaciones estables.
Se trata de una danza muy intrincada, y todo para lograr el éxito en el plano evolutivo: criar el mayor número posible de chicos para que lleguen a la edad adulta. El deseo puede parecer el centro de la conducta sexual humana, pero es sólo el acto central de una obra cuyo libreto está escrito en los genes.” Lo que el periodista llama deseo responde a la fallida representación conciente del mismo, lo que en psicoanálisis llamaríamos anhelo. Él afirma que la conciencia está predeterminada y cree que son los genes la que la determinan totalmente, pero no puede dejar de suponer que los genes obedecen a un plan a su vez predeterminado, que consiste en criar chicos que lleguen a adultos. No advierte que esta suposición es previa a la acción genética y obedece a la creencia en un plan cuya finalidad estaría escrita en los genes. Lo que el periodista no se pregunta pero se halla implícito en su planteo, es quién habría escrito dicho plan. La respuesta está a la vuelta de la esquina. Quien sería sino dios, en tanto imaginarización de un sujeto conciente a quien se le supone que sabe y hace todo. Salvo que se suponga que el plan está inscripto en la naturaleza y que no fue inscripto por nadie. En caso de ser así nada garantiza que dicho plan se mantenga infinitamente y no pueda mutar de un momento a otro, lo que revelaría que dicho plan se halla formado por los prejuicios comunes a un importante número de científicos. No a todos, ya que muchos como Kandel hacen notar la vigencia de las teorías de Darwin para explicar las mutaciones genéticas que dieron origen a diferentes especies, incluyendo la humana.

“El cerebro del hombre heterosexual está orientado hacia las mujeres como objeto de deseo. La prueba más concluyente son casos de accidentes de circuncisión, en que bebés varones perdieron el pene y se los crió como mujeres. De todos modos, al crecer, siguieron deseando a mujeres, no a hombres.” Es subrayable que la pérdida de pene fue debida a un accidente, producido por una operación simbolizante de la entrada a su etnia como varones. ¿Luego se los crió como mujeres? Ese habrá sido el intento. Pero seguramente no fue al margen de los relatos explícitos o implícitos de causas y razones que los llevaron a perder el pene. Además de la dotación genética XY y de la preeminencia de hormonas masculinas, lo que los sobredeterminó, fue la transmisión simbólica inconsciente de padres y abuelos y no los “cassettes” que hayan intentado implantarles las orientaciones médico psicológicas más o menos conductistas y/o cognitivistas que hayan dominado a los padres y a educadores de dichas criaturas.

“Se cree que la masculinización del cerebro conforma determinado circuito nervioso que hace deseables a las mujeres.” Subrayamos que las palabras “se cree”, indican que no hay ningún tipo de verificación. A lo sumo fantasía de algún o algunos científicos. Hace varios años, el diario Clarín publicó que un investigador norteamericano había descubierto el gen de la homosexualidad. Algún año después, el mismo diario informó que se había comprobado erróneo lo que hasta ese momento había sido considerado un descubrimiento. También se publicó que quien lo había “hecho”, era homosexual. Seguramente hubo alguna articulación entre su elección de sexualidad, los efectos que la misma acarreó a su subjetivación y su error en la investigación.
“De ser así, ese circuito tiene conexiones diferentes en el caso de los varones gay. En experimentos en los que se muestra a grupos de hombres fotografías de hombres o mujeres deseables, los varones heterosexuales experimentan excitación al ver a las mujeres, mientras que los homosexuales se excitan al ver a otros hombres.” Como referimos arriba, los experimentadores obviaron de un plumazo, la diversidad de modalidades de elección sexual y de tiempos de la vida en que suelen pasar al acto de variar, lo que hasta ese momento había sido la misma. También, las experiencias de muchas personas de haber pasado del predominio de una modalidad a otra y más adelante volver a la primera.

Se parte en este apartado de una serie de presupuestos que intentaremos dilucidar. En un primer momento se supone que la sexualidad está jugada solo en los genitales y al verificar en la experiencia que esto no es así se la traslada directamente al cerebro. Se produce así una doble reducción, 1º a lo genital 2º a lo cerebral, dejando el resto del cuerpo de lado. Y luego se intenta sostener este supuesto mediante experimentos con imágenes planas que excitan solamente a la mirada especular, sostén principal de lo imaginario dejando de lado las demás senso-percepciones: olfato, oído, tacto, gusto. O sea, que están sacando conclusiones generales a partir de medir los efectos en el cerebro de percepciones visuales planas. A su vez estos estudios por imágenes son vistos por especialistas en diagnóstico por imágenes, lo que continúa sosteniendo la pregnancia escópica en la organización de la experiencia. Además el experimentador se supone poseedor del saber acerca de lo que sería un hombre y una mujer deseables. ¿Cómo lo sabría, a no ser que fuera bisexual (según su teoría) y que hubiera hombres y mujeres universalmente deseables? Se hace evidente que disquisiciones de este tipo no hacen otra cosa que confirmar el fantasma del experimentador.

La última parte del artículo de Wade produce un giro inesperado. Leamos lo que dice: “Una cantidad muy grande de genes relacionados con el cerebro está situada en el cromosoma X. La repentina emergencia de los cromosomas X e Y en el funcionamiento del cerebro es algo que llama la atención a los biólogos evolucionistas. Dado que los hombres tienen sólo un cromosoma X, la selección natural puede impulsar rápidamente cualquier mutación ventajosa que surja en uno de los genes de X. Así, si esas mujeres exigentes buscaran que sus posibles compañeros fueran inteligentes, ello explicaría por qué se acumularon tantos genes relacionados con el cerebro en el X.”

El giro del artículo desmiente lo que venía afirmando. Si los genes mutan en los portadores, de acuerdo a las demandas que reciben de otros, eso estaría indicando que no son solamente los genes los que dictan las conductas y por lo tanto el mono-determinismo genético es erróneo. Según la afirmación de los especialistas lo único que se podría afirmar hasta aquí es un probable determinismo femenino del hombre. El hombre (como especie) se halla determinado por la o las mujeres que lo rodean, capaces de hacer mutar hasta sus genes. Resultará entonces muy difícil no pensar que si la primer mujer de cada hombre o mujer, es su madre o sustituto, dichos científicos reniegan con su mono-determinismo genético, de lo que el psicoanálisis le reveló a Freud hace más de cien años, la influencia enorme que ejerce en la constitución del cuerpo y la psiquis, la primer mujer de cada ser hablante: su madre. La diferencia es que Freud supo advertir la existencia de cierto margen de libertad a esa influencia, cuestión ésta con la que esos científicos no quieren saber nada. A ese margen de libertad, Freud lo llamó elección de defensa, Lacan, responsabilidad del sujeto. De ahí proviene la posibilidad de no ser efectos simples de combinaciones genéticas, y de poder acceder aunque sea parcialmente a deseos propios sin quedar absolutamente pegados a los deseos de los otros. El psicoanálisis se ha mostrado hasta ahora, como el método más eficaz para sostenerlos. Esa libertad del deseo no es espiritual, ya que atañe directamente al cuerpo nutriéndose de él y retornando al mismo (incluyendo al cerebro como parte importantísima) para insuflarle vitalidad.



[1] Spitz, R. "El primer año de vida", 3º reimpresión,
México, 1977

Apuntes sobre el 2002


Los responsables. El 19 de diciembre del 2001 se iniciaba el 2002. Una alianza de ambiciosos por llegar al gobierno, integrada –no lo olvidemos-, por De La Rua, Chacho Alvarez, Alfonsín, Graciela Fernández Meijide y Rodofo Terragno, llevó adelante un programa continuista y agravador de las medidas que venía aplicando su siniestro antecesor Carlos Menem y gobernadores como Duhalde y Rodríguez Saa. Ya de últimas, conchabaron a Domingo Cavallo, inventor y principal sostén del plan de convertibilidad. Nombramiento aconsejado entre otros, por Chacho Álvarez. Decretaron un 13 % de rebaja a los sueldos, facilitaron el aumento más grande del desempleo de la historia argentina y culminaron acorralando los ahorros de los trabajadores.

La responsabilidad. Cada implicado en la defraudación, echa la culpa al antecesor o a algún compañero. De La Rua dice que no lo entendieron. Como si la ambigüedad, la incoherencia y la mentira pudieran ser entendidas. Álvarez, argumentó que su peor error fue haber confiado en De La Rua. Alma de vieja histérica tramposa, siempre se queja de que “lo engañan”. No olvidemos: llevó de candidatos a presidente, primero a Menem, luego a Octavio Bordón, “hombre” de Duhalde y tomador de cuanto puesto burocrático se le ofrezca. Alfonsín, dueño del circo radical, se asoció al pacto de Olivos, facilitándole una segunda presidencia a Menem y asegurándole la Corte Suprema. Usó para los trabajos sucios a monjes negros como Coti Nosiglia, copiloto con Luis Barrionuevo de aquel pacto infausto para la Nación. La profesora de francés Graciela Fernández Meijide acomodó primero a un familiar y luego soportó “la insensibilidad social” de De La Rua[1]. Los grandes banqueros extranjeros y nacionales culpan a los políticos y la calesita sigue, cada uno culpando al otro.

La responsabilidad de los que votaron mentirosos. Una gran parte del pueblo votó a los autores intelectuales y muchas veces materiales del desastre que aqueja a la nación. Confiaron en argumentos diversos. Desde los más estúpidos y por eso más dañinos, como el agitado por De La Rua, Chacho, Meijide, Alfonsín y Terragno, de que vendiendo el avión presidencial y haciendo públicos y redistribuyendo los “fondos reservados”, se daría salida a una quiebra estructural de las dimensiones de la de la Argentina. Hasta los más “sofisticados” como el de que no se podía salir del 1$ = 1u$s, sin afectar seriamente la economía de los ciudadanos. Apretaron el torniquete hasta que la confluencia de piqueteros y caceroleros, con o sin complot de Ruckauf y sus “batatas”, trajeron una ingobernabilidad que arrastró la renuncia del líder radical a la Presidencia de la Nación. Pero muchos de esa mayoría habían votado antes a Menem cuidando ese mismo 1 a 1, en función de que no se les complicaran los créditos que habían contraído. Una gran parte de la masa de clientes, que luego salieron a cacerolear y a cortar vías de locomoción también es responsable de haber cerrado los ojos a lo que observaban. Y así, por puro interés personal, haber llevado a los escaños y jerarquías de gobierno a aquellos a los que luego en la calle les exigirían renunciar en el irrealizable “que se vayan todos”. Vicisitudes de las trampas del “amor propio”. El poder no nace sólo de quien se propone tenerlo sino también de quienes para cobijarse en él, lo delegan a costa de ceder porciones cada vez mayores de plus valía.

La responsabilidad de los que luchan. Siguiendo dichos vericuetos una gran masa del pueblo compuesta por los piqueteros, lo más decidido del movimiento obrero y de los movimientos vecinales (asambleas barriales) se mantuvo y en parte se mantiene en las calles, oponiendo su vigilancia y exigencias a los diversos gobiernos que fueron pasando por “la rosada”. Claro que sin dejar de lado dichas torsiones del amor propio. Fue así, que cuando salió la primer medida de pesificación de las deudas que no superaran los 100.000 u$s, una parte importante de comprometidos con créditos hipotecarios de poco más de 100.000 u$s, salieron a reclamar que se pesificaran todas las deudas. Eso derivó en la licuación de las adquiridas aventureramente, por grupos como Pérez Companc y Clarín. Otro ejemplo prototípico: Nito Artaza. Descubrió la política para defender junto a quienes lo siguieron a la Corte Suprema, simplemente por que lo favorecía con sus decisiones. En el movimiento piquetero es conocido y declarado públicamente, el equilibrio establecido con el gobierno a partir de que el mismo dejó en mano de sus líderes la administración de la mayor parte de los “Planes para jefes y jefas de familia”. Algunos de sus liderazgos los utilizan más en el sentido de los intereses de sus defendidos, otros, los usan más para el financiamiento de objetivos estratégicos de dicha dirigencia y de los cuales, sus dirigidos no se anotician.

Las asambleas barriales fueron decayendo no sólo por agotamiento. Influyó más, el hartazgo que introdujeron en ellas pequeños grupos habituados a manipular reuniones a través de largas listas de oradores pronunciando largos discursos hasta agotar a los participantes, originando su abandono. Para entonces, cuando quedan unos pocos militantes, decidir con su “voto” aquello a lo que la mayoría le había dado la espalda con su retiro. Fue un nuevo ejemplo de cómo, muchas veces, una democracia sin límites, es utilizada para burlar a la democracia.

El desanudamiento fundamental. Está constituido por la caída estrepitosa durante el siglo XX de los principales imaginarios acuñados en siglos precedentes. Fascismos, comunismos, populismos, democratismos. Y en sus finales y comienzos de este XXI, la ilusión neoliberal a la que Margaret Thacher tuvo el tupé de llamar pensamiento único. Ergo, se perdieron ilusiones y se acuñó el desánimo por desesperanza. De ahí la deriva y disgregación que atraviesan sociedades como la nuestra y que ya comienzan a lamerle la piel a la norteamericana y a otras del “primer mundo”. Esto empuja a desintegrarse, o a refugiarse en fundamentalismos dentro de religiones como la musulmana, la judía o la hinduista al estilo de como en la edad media funcionó en el catolicismo la Inquisición, o como el neoliberalismo que endiosa al Mercado, o sea al capital financiero y su fetiche supremo, la optimización del dinero.

Los intelectuales y la formulación de nuevas alternativas. Lo fundamental para que se reordene por un tiempo la sociedad reside en formular nuevos proyectos verosímiles y lógicamente soportables, para sostener por un tiempo a la sociedad por venir. Los psicoanalistas podemos contribuir desde lo que nuestra práctica clínica, nos enseña para extender la utilización del método al análisis de los fenómenos sociales[2]. Solamente podemos aportar un método que básicamente analice las razones del fracaso de los grandes relatos del siglo XX, en su relación con las insatisfacciones sufridas por los sujetos en cada una de esas experiencias, las razones de los encandilamientos de las masas con sus liderazgos en los momentos de auge de esos experimentos, los límites de sus ideologías en relación a la estructura de producción de los sujetos, etc... Otras disciplinas, como la económica, la ecología, la etno-antropología, la historia, algunas corrientes filosóficas, la ciencia militar, etc, en sus versiones no conservadoras, deberán aportar lo suyo. Lo fundamental reside en no dejar en manos de los políticos solos (parlamentarios, sindicalistas y de corporaciones diversas) algo tan importante como la política. Hemos entrado en una época en que, personajes como Bush, Bin Laden, Sharon, o los argentinos mencionados arriba, a los que podemos agregar: improvisados y ambiciosos como Lilita Carrió, o irresponsables como Luis Zamora, muestran diariamente que se mueven sin brújula u orientados nada más que por sus ambiciones personales.
La contingencia exige un nuevo saber que supla el gran agujero actual en el saber político.



[1] Según sus declaraciones en un reportaje de Clarín
[2] Ver “La Proposición del 9 de Octubre de 1967” de Jacques Lacan

Al Maestro con cariño


Fernando Ulloa es un buen tipo. Fuertemente solidario y sagaz psicoanalista. Virtudes que a veces entran en colisión. Su espíritu solidario a veces le complica su sagacidad. Lo prefiero así a aquellos supuestos psicoanalistas que con tal de mantener la cáscara, pueden perder de vista el sufrimiento y hasta alguna meta mortífera de algún paciente.

Siendo su oficio escuchar y leer en lo que escucha, es un gran relator de historias. No tanto fuera del consultorio como dentro de él. Yo, que estaba habituado a una supuesta interpretación lacaniana, seca, desnuda, las primeras veces que le escuchaba algunas de sus narraciones me desconcertaba. ¿A dónde quiere ir? me preguntaba. En sus historias aparecía don Carlos o un viejo peón de campo, o... Luego fui captando que con dichas historias no me daba un sentido, un significado preciso, sino que me facilitaba situarme en un tejido extraño, en una malla que no era la mía pero que me resonaba familiar. En la que encontraba ese enigma que mi relato trasmitía sin saber que lo hacía. Entonces el enigma prendía luces que me impedían no advertirlo. Es su estilo.

Para Ulloa invariablemente fue una ocupación lograr que los psicoanalistas no fuéramos “ianos”. Su escritura siempre fue un esfuerzo, tal vez desmedido, para no ser “iano”. ¿Cuidó demasiado el culo? Tal vez, pero lo prefiero a aquellos que para sentirse dentro de una “camiseta” pierden la posibilidad de conjeturar, de permitirle al psicoanálisis ejercer su función creativa. A mí, que me siento lacaniano me facilitó ser, como dice Emilio Rodrigué en el prólogo del volumen 2 de mi libro En la trastienda de los análisis: “Creo que sos tan ortodoxo que puedes no serlo, ¿understand?”.

Cuando digo que es un buen tipo y solidario podría dar muchos ejemplos, daré sólo uno. Instalada la dictadura militar del 76, un querido y admirado colega fue secuestrado y corría el peligro de desaparecer. Utilizando conexiones familiares que nunca utilizaba, logró entrar al regimiento donde estaba el secuestrado y hablar con la mano derecha del jefe. Este liberó al colega, con la condición de que se fuera del país y... que también se fuera Fernando. Esa fue la razón de su exilio en aquellos malos tiempos. Es todo un mérito que llegue a los 80 años siendo un buen tipo solidario y sagaz psicoanalista. ¿Verdad?.

Tenemos muchas diferencias en el terreno teórico y práctico. Principalmente cuando recorremos los caminos de la extensión del psicoanálisis más allá de los límites de los análisis de una persona. Sin embargo, lo considero mi Maestro. He tenido muchos maestros. Pero Fernando ha dejado en mí una fuerte impronta de libertad, responsabilidad y rigurosidad. Libertad que no es arbitrariedad ni libertinaje, porque en el a posteriori siempre se pregunta si el acto ejercido sirvió, resultó inútil o fue contraproducente. Ahí: responsabilidad y rigurosidad. No la inhibición almidonada de aquellos a los que, por querer ser siempre exactos, frecuentemente se “les escapa la liebre”. El consultorio de Ulloa ofrece calidez, seguridad, sorpresa. Recuerdo una interpretación que me hizo por la vía de un aparente comentario de circunstancias, de saludo de despedida, cuando ya me iba y estaba de espaldas a él y que me clavó los zapatos al suelo. Fue un verdadero tiro por la espalda, que me facilitó vivir.

Ulloa es un importante teórico, lo que suele subestimársele. Comentaré un ejemplo de su importante artículo Herramientas personales y domésticas de mi práctica psicoanalítica publicado en Psyche Nº 7 de marzo de 1987 y con algunas modificaciones en su libro Novela Psicoanalítica editado por Paidos. Hablando de un concepto construido por él y al que llama Estructura de demora dice: “Pueden describirse entonces diferentes aconteceres. Por de pronto los siguientes: siento, quiero o no quiero lo que siento, creo –acerca de este querer o no querer- lo que siento. Luego vendrá lo memorioso y finalmente algo que denomino: lo impensado. Aclaro que sólo estoy estableciendo una cronología por requisitos de exposición. En la realidad no hay tal secuencia. Siento describe un sentir elemental, aquel que señala que todo organismo vivo es reactivo al medio, o sea que lo interpreta para vivir o para sobrevivir. Entonces sentir es placentero o paranoide según lo que interprete. De inicio suele prevalecer el acontecimiento paranoide. Es fácil entender que se quiere o no se quiere lo que se siente. Este quiero o no quiero puede considerarse base de la primera operación elemental clínica en tanto promueve acercamiento o alejamiento espacial o cambios corporales y procesos emocionales. Desde lo anterior surgen en el psicoanalista las creencias acerca de estos movimientos y afectos. Estos verbos: siento, quiero, creo, designan la manera como el clínico “está afectado”, involucrado emocionalmente, diría afectado por contagiado, frente al clinado. Aquí llegamos a una estación importante en la estructura de demora. Estar afectado no sólo significa estar involucrado o contagiado, sino que también tiene el sentido de estar afectado a una tarea. Pues bien, esta vocación, esta tarea, en psicoanálisis es la de la abstinencia, que no es tarea de supresión o purificación sino que se afecta como tarea al estar afectado, involucrado para perfeccionar la acción clínica.

Detengámonos. El creo –tal o cual cosa- suele ser la expresión más frecuente del estar afectado, contaminado. Guarda poca objetividad con lo que el clinado expresa, sino que se refiere a lo que le acontece al clínico frente al estímulo que ha recibido. En este sentido la creencia se emparienta con la sustancia de la cual están hechos los delirios. Si el psicoanalista habla desde su “creo que”, está sólo opinando. Esta opinión significa más que una objetivación acerca del campo, el imperativo de una catarsis emocional. El abstenerse de esta descarga emocional opinante, trasforma el siento, quiero, creo, en algo así como un importante nicho ecológico emocional pronto a albergar una próxima idea aún impensada. Se va estructurando la demora, por el momento emocional, que agudiza empatía clínica. Podría generalizar diciendo que un psicoanalista “no opina” (en el sentido que aquí señalo) y que ésta es la primera estación de la abstinencia.

Toca ahora el turno a las ideas, a lo específico del pensar. Se trata de un pensar memorioso. De cuatro memorias. Próximo a la creencia no opinada, surge la memoria de propias experiencias que evocan en el analista situaciones personales semejantes a las de su analizado. Es la importante memoria que permite poner en nosotros lo del otro. Es la base de la continencia clínica. También la memoria se ocupa de aquellos otros momentos semejantes en la historia del analizado. Es la memoria que permite organizar el hospital del paciente.
Por ahí surgirá la memoria casuística que agrupa al sujeto con otros analizados.
Finalmente la memoria más importante y frecuente: la memoria teórica, que encuadra en determinado capítulo teórico al paciente y su suceder.

Nadie duda de la importancia de la continencia, el historial clínico, la casuística o la ubicación teórica, mas el psicoanalista en el acto psicoanalítico si quiere acceder a la singularidad interpretativa eficaz “no habla de memoria”.
Pero así como no suprimió el registro afectivo tampoco suprime el registro memorioso. Sólo lo demora hasta alcanzar el premio de esta demora. El premio llega en la forma de una idea nueva que se articula con lo que llamé el nicho ecológico emocional. Se estructura una distinta relación ideativa – emocional: lo impensado... hasta ese momento. Lo impensado es el resultado de ambas abstinencias, la de opinar y la de hablar de memoria. Lo impensado es una de esas ideas clínicas que integran el repertorio de las ideas descartables. Se integra en base a dos núcleos: el que resulta de la abstinencia de opinar, que agudiza la intuición clínica y el que resulta de la abstinencia memoriosa que acrecienta la eficacia ideativa de la palabra. Lo impensado que habla al y del inconsciente del analizado disparará en éste otro producto: lo impensable. Pero esto es otra historia”

Ulloa logra discernir las claves de la metapsicología, la estructura estructurante, de la interpretación psicoanalítica “suficientemente buena” y de sus efectos en el analizante.
Leamos: Comienza haciendo una descripción fenoménica de aconteceres habituales en la persona del analista mientras escucha. Desmenuza las pasiones de sus sentimientos y de cuatro formas con que la memoria lo asalta. Propone que hacer con eso para que advenga lo necesariamente esperado: lo impensado.

Discierne como: sentir, querer, creer; afecta al analista, contagiándolo de su paciente y otorgándole pertinencia en el trabajo con él. Y que esa pertinencia se jugará en la abstinencia que pasa a definir: no es tarea de supresión o purificación sino que se afecta como tarea al estar afectado, involucrado para perfeccionar la acción clínica. Le quita a la abstinencia psicoanalítica toda connotación superyoica sacrificial y la torna tributaria del deseo de cada analista de perfeccionar su accionar clínico. Subraya que el siento, quiero, creo; son efectos del acontecer en la subjetividad del analista y no tienen relación confiable con lo que le está ocurriendo al analizante. Acentúa el carácter de creencia de lo que ahí se incuba y su cercanía con el delirio. Y recorta lo que lo causa: el impacto en la castración del analista ante lo que escucha, que lo angustia y lo presiona a la catarsis opinante. El abstenerse de dicha catarsis es lo que: trasforma el siento, quiero, creo, en algo así como un importante nicho ecológico emocional pronto a albergar una próxima idea aún impensada. Se va estructurando la demora, por el momento emocional, que agudiza empatía clínica.

Luego describe las memorias al asalto: 1) Memoria de experiencias en la propia vida parecidas a las del paciente. Facilitará ser hospitalario con el paciente. 2) De casuística que compara al paciente con otros. 3) La teórica, a la que declara la más importante por la posibilidad que brinda de colocar al paciente en algún capítulo de conceptos. Remata esta descripción con esta aseveración fundamental: Nadie duda de la importancia de la continencia, el historial clínico, la casuística o la ubicación teórica, mas el psicoanalista en el acto psicoanalítico si quiere acceder a la singularidad interpretativa eficaz “no habla de memoria”. A la vez que marca la utilidad de dichas memorias subraya desestimarlas, para lograr singularidad y eficacia en la interpretación.

La clave: no opinar, ni suprimir el registro afectivo ni el memorioso. A éstos, demorarlos. Se forja así un nicho ecológico (refugio de conocimientos en equilibrio) emocional que alojará la llegada de lo impensado que dicha demora disparará y hablará del y al inconsciente del analizante para que en él se dispare lo impensable: aquello que sólo el sujeto está en condiciones de advertir en sí mismo. Lo impensado será descartable, cosa que la experiencia cotidiana nos reafirma cada vez que el paciente se refiere a una supuesta interpretación que nosotros ni logramos recordar.

A mi modo de entender esto, Fernando coloca la operación analítica singular y eficaz, en el registro de la comunicación de inconsciente a inconsciente, aludida por Freud, Racker, Lacan, Winnicott y otros. La retira del proceso secundario de los pensamientos pensados, de lo Imaginario; y la lleva a articular una relación entre lo Simbólico y lo Real en que lo inconsciente agujeree a lo real.
Esta descripción, interpretación y propuesta de forma de trabajo, es una producción original de Ulloa. En la cual no hay “iano”, sí: precipitación de maestría en un Maestro.

Su pasión de originalidad hace difícil a veces compartir paneles con Fernando. Toma una dimensión tal, que dificulta a los otros panelistas y al público encontrar un lugar donde situarse. Pero si uno logra demorar el enojo, tomar cierta distancia y observar, puede terminar enterneciéndose (la ternura, otro de los objetivos teóricos de nuestro homenajeado). A uno se le despierta la ternura que despiertan los chicos cuando a toda costa buscan el centro de la escena. Y ese es otro mérito de Fernando, frisando los 80 sigue teniendo algunos rasgos de niño. Rasgos que contribuyen en su estructura de demora a pergeñar intervenciones que sólo la frescura de un niño puede pergeñar.

Tal vez quien lea estas líneas se esté preguntando ¿Sergio se habrá analizado con Ulloa?. Es una pregunta que muchas veces me hice. Informo que con él “supervisé” cuatro años paralelamente al transcurso del último de los tres análisis por los que pasé. También durante un año, un hijo mío y yo hicimos con Fernando una terapia conjunta. Esa es la información. La lectura de dicha experiencia me precipita, al terminar estas líneas, a creer que efectivamente me analicé con Ulloa. Sé que rompo muchos imaginarios. ¿Cómo se sostuvieron dos transferencias paralelas, dos modalidades distintas de intervención sobre mi discurso? Lo que puedo decir es que se sostuvieron y que ambas incidieron en re-anudar mi nudo Borromeo, en acercar mis deseos y mis goces, en transformarme síntomas en “sínthomas”. Por supuesto ninguno de los cuatro análisis logró doblegar algunos de mis síntomas. Pero se me hace evidente que llevo una vida mucho más en paz, que si ellos no hubieran transcurrido. Esta precipitación refuerza una creencia que sostengo hace unos cuantos años de que es preferible, no obligatorio, que el analista se analice y supervise con un mismo analista cada vez. También, que es mejor que los analistas hagan más de una experiencia de trabajo con su inconsciente.

Finalmente: ¿qué creo que he sido para Ulloa? Lo que él me ha dicho más de una vez pública y privadamente: “un amigo extranjero”. Familiar y siniestro. ¿Qué es él para mí? Un sueño inquietante, cercano al despertar a lo real y en el que como nos enseñó Freud las “o”, deben ser interpretadas como “y”.

Big Brother

23 de abril del 2001



El Dios "ráting" mira Big Brother, lo que preocupa a "la Su" y a Marcelo Tinelli.

¿Qué atrapa a esa mirada? Cuando miramos la pantalla, vemos una mercancía terminada tras un denso trabajo de producción. Los "habitantes" de la casa que lleguen a "la" final, habrán trabajado 24 hs diarias durante 112 días. Como parte de ese trabajo buscarán eliminarse mutuamente. Excepto el que se lleve los 200.000 u$s, el resto trabajará de "estrella" (a ser olvidada en su mayoría cuando termine el programa) casi gratis. Además, hay camarógrafos y microfonistas, escenógrafos, personal de mantenimiento, publicitarios, psicólogos, sociólogos, guionistas y muchos más. La fábrica que arma[1] el producto, completa su plantilla con la dirección de Claudio Villarruel, Soledad Silveyra, Marcos Gorban, Sergio Vainman María Cháves Paz (psicóloga) y Beto Quevedo (sociólogo) Más de 100 laburantes. Esta descripción, puede facilitarle al lector captar, que cuando ingresa a la "hinchada" de Gran Hermano, no accede, como publicita el canal, "a la vida en directo", ni "es bienvenido a la vida real".

Mira la apariencia (careteo, packaging, semblant) de la mercancía construida con lo que ocurre entre 12 personas que trabajan 24 hs. diarias en condiciones absolutamente artificiales. En especial por el total aislamiento a que son sometidas. Lo que ha inventado entonces, el señor John de Mol[2], y que atrapa la mirada y los oídos, es una nueva forma de telenovela.

¿Qué la caracteriza? Tres elementos. Uno: transcribo lo dicho por Sergio Vainman, su guionista en jefe, en el cuadernillo que editó la oficina de prensa de Telefé. "El trabajo del equipo de guionistas de Gran Hermano difiere del que hacemos habitualmente en televisión. En lugar de recrear la realidad circundante escribiendo el texto para la ficción, acá tendremos que extraerlo de las historias que sucedan efectivamente dentro de la casa. El espectador necesita ver, en media hora, qué está pasando y para eso se hace imprescindible que ese relato se base en un concepto televisivo, con la misma economía de lenguaje y síntesis de imagen que requiere una telenovela, por ejemplo". O sea, han reducido la vida real que extraían de la realidad circundante a lo que ocurre dentro de la casa, para, con el resumen de eso, construir una telenovela para hacer creer que es real. Dos: la votación con la ilusión "democrática", de que votando podrán incidir en algo. Tres: que la Diosa Fortuna les sonría. En Lacanés: que una de las formas del Otro, los distinga. En este reality show, atraen la mirada y los oídos la novela que los telespectadores esperan, la ilusión democrática y la posibilidad de ganar premios, que alguna vez la suerte los acompañe.

¿Qué esperan de ella? Lo que esperan de cualquiera. Amores, odios, intrigas, traiciones, suspenso, buenos y malos. O sea, lo que ocurre en la cotidianeidad de sus vidas. Pero con una diferencia que tranquiliza, la de que les ocurre a otros. Por lo tanto no es él el que sufre, y además se siente menos desgraciado, al ver que a otros también les ocurre. Un aderezo: La promesa, tecnológicamente "asegurada", de verlo en directo. Muchos ojos para mirar y oídos para oír (30 cámaras, 70 micrófonos). La masa, voyeur, espera escenas de sexo explícito, duchadas al desnudo, etc. Aquello que las telenovelas maquillan. Para estimular esa espera, el merchandising a través de su revista titula: Tamara. SEXO, DROGAS y ESPERANZA[3]. El público espera que algunos de sus propios deseos reprimidos, sea puesto en escena, por otros (los habitantes de la casa).

¿Qué encuentran? Que los varones conspiran para ir echando a las mujeres. Pero también, que "democracia y justicia" - la ley no importa - se dan la mano y Big Brother cambia el reglamento y decide que a uno de los nominados también lo nomine la votación pública. Se refuerza así, la ilusión de "interactividad y transparencia, de democracia y participación". También encuentran alguna "transa" (franeleo, diríamos los del siglo pasado) de más bajo voltaje que lo que pueden fingir actores profesionales. Pero principalmente encuentran confesiones escabrosas. Por ejemplo: Una de las participantes, mientras amaga toqueteos con otro, le cuenta que anduvo con un tipo que tenía otros compromisos. Da a entender que mujer e hijos. Le dice que mientras para ella el amante no significaba demasiado, éste se enamoró y renunció a todo para irse con ella. Que incluso se las había ingeniado para ir con la familia de la "habitante" a las graderías. O sea que lo que decía, lo decía ante la mirada y los oídos del renunciante. Mientras rozaba a su interlocutor con las piernas, le susurraba que lo que a ella le gustaría, es que él (el interlocutor) se enamore de ella. Imaginemos "el buen momento" que estaría pasando el que "había abandonado todo por ella", mientras televeía la escena. El público también encontró al más chico del grupo "confesando" desenfadadamente su bisexualidad. Lo que logra el aplauso entusiasta de varios de los "habitantes" y del sexólogo León Gindin, por hacer esa confesión en esta sociedad "homofóbica y discriminadora". La confesión, como se verá, le ganó puntos en los TVidentes que han hecho de "la transgresión" el "becerro de oro" de la cultura "posmo". En consecuencia: encuentran el libreto de lo que la mayoría no se anima a hacer. Aunque ahora, autorizados por El Gran Hermano, tal vez muchos corran presurosos a imitar[4]. Exhibicionismo, sadismo, masoquismo, etc.

¿Y cómo es esa casa? Surrealista. Tiene 595 m2 de los cuales 248 son de superficie cubierta y 347 de jardín. Living, cocina, dos dormitorios con seis camas, un solo baño y pileta de natación climatizada de 30 m2, establo con vaca, ternero, gallinero con 8 gallinas y una huerta de 24 m2. Por sus dimensiones, es una casa que a la vista del televidente aparece como de clase media "up" para arriba. Es lógico entonces, que como señalan encuestas, el programa sea más mirado por las clases más pobres, las que sólo en TV pueden ver algo así.

Eso lleva a la cuestión del target. Una pregunta pertinente es: ¿por qué tiene más rating El Big..., que El Bar. Se pueden argumentar cuestiones técnicas: antena, llegada, etc. Sin embargo me parece más importante atender que, a pesar de que la edad de los participantes es similar, entre 20 y 35 años, la selección de los perfiles y la escena propuesta es diferente. Todos responden al fenómeno posmoderno de la adolescencia prolongada. Se observa en el tipo de diálogos, tanto en la casa como en el bar. Pero mientras la casa de por sí y las actividades propuestas, llevan a la cotidianeidad de la masa media, en el bar la propuesta es mucho más "hard" e inclinada a "la noche" (o sea un sector que aunque amplio, minoritario). Pero, ¿por qué en ambas se apeló a esa franja juvenil, por qué no se incluyó "gente mayor"?. Porque la sociedad actual, a diferencia de todas las precedentes, le supone el saber a los jóvenes y no como en las previas, a los mayores. ¿Y nuevamente, esto, por qué? Porque la multiplicación tecnológica y la aceleración de sus ciclos reconversivos, son más rápida y efectivamente captados por los más chicos. Ejemplos típicos: padres llamando a los hijos para que los ayuden a programar el televisor, la video, o para resolver alguna dificultad con la computadora. La sociedad confunde saber técnico con saber vivir.

Hace poco se descubrieron pinturas rupestres, muy anteriores a la escritura, en las que hay gente bailando. El espectáculo ha convocado la mirada y los oídos de los seres parlantes desde tiempos inmemoriales. Independientemente de cómo haya surgido, de cómo surja en cada acto creativo particular, lo evidente es que juega una función muy importante: evitar que los sujetos estén confrontados permanentemente con lo real. Cierta vez un sociólogo chileno recorría callampas con una encuesta sencilla que preguntaba: "¿ud, por qué mira televisión?" El habitante de una casilla lo tomó de la mano y lo hizo atravesar el piso de tierra y los pocos metros que separaban la entrada de la pared posterior en la que había un ventanuco. Lo abrió, le mostró que lo único que se veía era la pared miserable de la otra casilla y le preguntó: "¿qué quiere, que mire esto todo el día?". El espectáculo facilita sublimar las pulsiones, también las agresivas, y en términos relativos, acota la tendencia al suicidio/asesinato que constantemente pulsiona en los seres humanos.

Pero por eso mismo, el predominio de determinados géneros y tramas, metaforiza las épocas de la Cultura. No fueron lo mismo las maratones en la Grecia de Pericles, que el circo romano en la época de Calígula y Nerón; la quema de "brujas" en la edad media, que los artistas de la legua en las plazas de los burgos renacentistas.
Big Brother, y en general realitys y talk shows, se parecen más al circo romano. El aullido de la gente (que era una forma de votar y participar en esa época) inclinaba el sentido del pulgar del emperador. Los gladiadores recibían raciones de subsistencia. Y todo era transparente, el César no ocultaba su amor por la sangre.

Así como por el tipo de espectáculo, las épocas de la Cultura se distinguen por si predomina el cinismo, o la hipocresía, la trasgresión o el acatamiento a las leyes. Ninguna augura el paraíso, que está perdido para siempre sin haber existido nunca, a pesar de la creencia antropo/religiosa. Pérdida debida no sólo, a que el deseo siempre es egoísta y no piensa en como afecte al otro. También porque por eso mismo, a veces menos veladamente (cinismo) otras más veladamente (hipocresía) el humano busca efectivizarlo para gozar, cuidando del prójimo con el que goza, un poco menos o un poco más, pero siempre poco. No obstante es importante percibir una diferencia. Las Culturas más hipócritas, suelen corresponder al momento de "ascenso" de una época. Las más cínicas, a cuando la degradación comienza a destruirlas al validar el "vale todo". En esas circunstancias suele ocurrir que el cinismo, que nació para denunciar la hipocresía, se transforma en arma para sostener la degradación. La mitomanía de la transparencia y la trangresión con el que alardea nuestra farándula (ciertos políticos, deportistas, periodistas, y miembros del "show bussines") no es más que el intento de contagiar su degradación al resto de la sociedad, para que sumada, ésta los sostenga. Por ahora, Dios Ráting y Encuesta de Opinión parecen indicar que lo logran.

¿Por qué digo mitomanía? Porque la verdad sólo puede ser dicha a medias. Todo discurso intenta sostener la verdad del que lo agencia, pero como el efecto de sentido del mismo va provenir de la significación que le den aquellos a quienes va dirigido, la verdad emergerá a medias y según el punto de escucha y de vista de quienes crean interpretar el sentido de la misma. Esta es la razón de fondo por la que nadie tiene acceso a la verdad, ni aún en los vínculos reales: ni El Gran Hermano.

Big Brother realiza la fantasía de George Orwell de una forma muy particular. Para quienes no leyeron la novela 1984 el folletito de prensa de Telefé aclara que en ella: "Un dictador impersonal podía controlar cada palabra y cada movimiento de los habitantes de una de las grandes naciones en que había quedado dividido el mundo". Este programa, a través de diseminar la creencia de que la "masa del circo romano" controla desde su pantalla lo que hacen 12 perejiles, genera las mejores condiciones para que millones de teleespectadores sean observados en sus gustos, sus reacciones, etc. por un dictador impersonal: El Mercado. Sin gastar en encuestas y ganando millones de dólares, se enterará a través de votaciones y dichos: sobre qué vender, cómo vender, a quién vender, y hasta dónde "tirar del hilo".



[1] Con insumos de Endemol productora originada en Holanda
[2] Productor holandés
[3] Nº 2, del 2 de abril del 2001
[4] Ver: Enamoramiento e hipnosis en Psicología de las masas y análisis del yo de Sigmund Freud.

Solidaridad -hija inhibida, por la represión de la deuda recíproca-

Escuchando a Facundo Cabral: "De visita en España con el turco Cafrune un funcionario del ayuntamiento madrileño nos presentó a una condesa diciéndonos -la condesa fulana de tal, benefactora que ha dona'o una parte de sus tierras, pa' que se construya la plaza X. A lo que el turco respondió -¿Donó o devolvió?"

Es un lugar común en los discursos de izquierda, la queja, la denuncia, por la pérdida de los vínculos de solidaridad en la sociedad actual (la del eficientismo, la desregulación y la protección a los grandes grupos económicos) En ella, los amos lograron acentuar el desplazamiento de las luchas de: la pugna de los expropiados por limitar la voracidad de los expropiadores, a los enfrentamientos anómicos entre los marginados, y de los marginados contra los orgánicos al sistema.(Sistema, de ideas, propio del registro imaginario. Consistente, por suponérselo de un sentido cosmovisionario)

¿Se puede formalizar una metapsicología, una conceptualización psicoanalítica de solidaridad? ¿Se puede diferenciar solidaridad de compasión, altruismo, beneficencia? Estas preguntas generaron este pequeño escrito, con el telar de fondo del grupo de los viernes, en el que las estuvimos trabajando.

En un primer movimiento, quiero hacer notar que en los textos de Freud insiste mucho más el concepto de culpa y en los de Lacan el de deuda. Ambos convocan al pago, a saldar. Para Freud el primer gran sentimiento de culpa es el que sienten los hermanos por el asesinato del padre primordial y produce la paradójica introyección de la ley del padre, prohibidora del acceso sexual al cuerpo de la madre y posibilitadora, no sin fallas ni malestar, del funcionamiento social. El de deuda aparece con el "hombre de las ratas" y su identificación imaginaria a las deudas del padre. En otro registro, la de los hijos por haber recibido la vida de los padres, conformando la fantasía pagadora de salvar a estos y/o de darle un hijo a la madre. Advertido por estos descubrimientos freudianos, Lacan sitúa en el registro imaginario, la deuda que es herencia de los pecados del padre. En lo simbólico la de ser sujeto del lenguaje aprehendido en el vientre del Otro. Y, en mi opinión como real, la posibilidad de vida, por acción de los padres. Para estas dos últimas no hay otro pago que trasmitirlas. La culpa en cambio, la centra en la renuncia del sujeto al propio deseo.
En un segundo movimiento, con Lacan, reencontramos la deuda en el propio funcionamiento de la lengua. La metonimia adeuda un resto sin significar, manteniendo la represión, repitiendo la precipitación de la causa del deseo y sosteniendo la indestructibilidad de este. La metáfora atraviesa la represión y produce un plus de sentido que significa al sujeto, dejándolo deudor de plus y de significación. De esa deuda, la metáfora paterna fundamenta y sostiene la estructura borromeica del ser, con tal fortuna, que donde falla podrá haber cuarto nudo, sinthôme, que anude la estructura más allá de la versión del padre. Este hecho de que no se es poseído por el lenguaje ni se apropia el ser parlante de él sin deuda, se expresa transparentemente en el discurso del amo

S1----S2
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El amo adeuda al esclavo el plus de goce (plusvalía en Marx) que el saber del esclavo produce y del que el amo se apropia, y el esclavo adeuda al amo el deseo que el significante de este representa, agenciando la marcha de la estructura. Ambos quedan en las costas del goce, unos por lo que gozando pierden, otros porque encadenados a su deseo de amo no acceden al goce de producir. Este es el discurso que funda al inconsciente, dejando reprimida la mutualidad de la deuda. Dicha represión se produce como cualquier otra, por sustitución con sentidos que velan y develan lo reprimido. El más propio, a través de un significante que en estos últimos años para las mayorías dejó de ser discutible: propiedad privada. Que vela y que devela? se aclara por la pregunta: ¿privada a quien? Nacho Lewckowicz nos explicó que es un significante que proviene de los romanos significando: "-privada a la propiedad comunal" Podríamos decir entonces, que la propiedad privada es lo que que no cesa de escribirse de la apropiación por los amos del plus de goce del trabajador, pérdida de este que por no cesar de no escribirse, soporta a la propiedad privada como "sínthôme" social.

Etimológicamente solidaridad proviene de sueldo, paga, salario. La represión de la deuda recíproca constituye la condición necesaria para que la solidaridad vaya en un sólo sentido. Los esclavos para trabajar, le pagan con plusvalía (plus de gozar) a los amos. Por lo tanto no son sólo los analizantes los que pagan por trabajar, según dijo alguna vez Lacan. Hace a la estructura del lenguaje, o sea de la Cultura, que el que trabaje, pague por ello. Le paga al amo con exceso, su función de agente que sostiene, en su disposición a la lucha a muerte, al discurso de producción de valores. El amo le paga al esclavo con defecto, su saber hacer que le da significación al deseo inconsciente del amo, a la vez que produce el plus del que este se apropia. Al quedar reprimida la deuda mutua, queda inhibida la lógica de la solidaridad, o sea del pago a cada parte. Dicha represión se sostiene por la captura imaginaria entre la imagen de la disposición a la lucha muerte del otro lado del espejo y la resignación a una paga insuficiente por el lado del trabajador. Como ocurre con la lógica del imaginario, en ese eje se bascula de la fascinación a la agresividad y viceversa. Efectos reforzados por la vuelta de lo reprimido pulsional. A través de desplazamientos, el amo se ve surgir como objeto-instrumento del goce del Otro, resultando sádico por estructura, y el trabajador por el mismo efecto, queda en posición de goce masoquístico.

Trabajando el tema me encuentro con la sorpresa de que la solidaridad faltante es un efecto de la represión constituyente-constituída, por el discurso que funda al inconsciente, en tanto elide la reciprocidad de la deuda. La recuperación en acto, o sea puntual de la misma (*) puede suceder cuando fallas en el discurso del amo generan condiciones de posibilidad para el giro al discurso de la histeria

$---S1
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en el que la demanda agencia, reclamando al amo producir un saber sobre el objeto que causa su deseo, lo que le invierte la lógica de su discurso. En ese punto, históricamente, respondió un tercer discurso, el de Marx el científico, el que a partir de un quinto discurso escrito por Lacan, propongo escribir así: S2--------a Discurso del científico

$ S1

Sostenido en la verdad del sufrimiento del sujeto, de su demanda, el científico hace incidir su saber sobre el objeto, logrando nominarlo, conceptuarlo -plusvalía/plus de goce, lo que devela la deuda recíproca y establece otras condiciones para tramitar la solidaridad.
Como señalé al comienzo, esas condiciones no se resuelven según a quien represente el significante amo en el lugar agente, pues es la articulación entre significante y lado del discurso, lo que condiciona al viviente a ser amo y a que se reinstale la represión de su deuda de amo.

La solidaridad por lo tanto, sería una resultante contingente del reconocimiento de la deuda recíproca entre desiguales, amo y esclavo. Contingente, puntual, parcialmente recuperable, sólo cuando condiciones particulares histerizan al discurso social, abriéndose lugar para girar al discurso del científico. Entonces, el efecto solidaridad puede destrabarse entre el discurso de la histérica y el del científico. Buscarlo por la compasión, el altruismo, o la beneficencia, es tomar el camino de las identificaciones y en consecuencia del mantenimiento de la represión en sus diferentes articulaciones a las viscitudes de las pulsiones, particularmente la transformación en lo contrario, uno de los disfraces que suele encubrir a la pulsión de muerte.

(*) Según advirtió en una de las reuniones, Raquel Jaduszliwer.

Seamos realistas, pretendamos lo imposible

SEAMOS REALISTAS, PRETENDAMOS LO IMPOSIBLE (1)


Es habitual en la política, que desde el llano se prometa y desde el poder no se cumpla. Es erróneo pensar que esto le ocurre sólo al centro del espectro (Perones y Alfonsines mediante). Le ocurre también a las izquierdas (Fideles y Felipillos) y a las derechas (Reaganes y Alsogarayes).
Producida la rectificación, surge la protesta, ante la cual los acólitos dan la explicación debida y los opositores aprovechan la brecha para acusar de demagogia (¡vieja palabra griega!), de trampa, de incumplimiento.

Esas acusaciones presuponen en el acusado una mente lúcida y perversa que sabiendo que no podría cumplir, prometió para ganar. Sostengo que, si bien esto siempre, en parte es cierto, no es lo principal. Lo principal es que el actor político está convencido de que su accionar es portador del máximo bien. Por lo tanto cree en la esencialidad de sus promesas, aunque sepa que en ellas hay paradojas que en algún momento optará por su verdad, o sea por lo que considera fundamental en su programa. Promete entonces lo imposible, porque construye sus promesas tratando de dar cuenta de lo real de la sociedad, que cuestiona a lo establecido. Y cuando intenta desde el poder, realizarlas, se encuentra con la resistencia de lo establecido.

Frente a lo real, o sea a lo no significado de la sociedad, se producen a grandes rasgos, dos situaciones posibles.

1) Las crisis. Lo real emerge desnudo, denunciando la ausencia de una significación eficaz. La sociedad no se queja pero hace síntomas. Ejemplos paradigmáticos son las sociedades más estables del socialismo de estado, o lugares que atraviesan crónicas miserias sin queja social. Suele comprobarse ahí, que un sentido político, o religioso "explica" lo real y mantiene el inmovilismo social, pero sin lograr evitar los síntomas. Es más, estos en parte, pueden ser leídos en articulación al sentido en que dichas sociedades se sostienen. Pero si esas sociedades, son paradigmáticamente ejemplares del aplastamiento prolongado de lo real por lo establecido, en toda sociedad, lo establecido domina, aunque fallidamente, a lo real.

Creo que esta lógica de prometer lo imposible, para luego realizar lo posible, es inherente a la política. Y no por intereses mezquinos, sino por efecto de la estructura discursiva. La posibilidad de un discurso anticipatorio es ilusoria. Todo discurso opera retroactivamente, resignificando, y sosteniendo o corrigiendo, según lo indique la experiencia, lo realizado.
Pero también es inherente a la estructura de la práctica, que no pueda haber una experiencia de realización sin una propuesta discursiva que la anteceda. Y que por lo tanto se sitúa anticipatoriamente, destinándose a errar. (2).

Hace poco un filósofo, tomando en cuenta la caída de las grandes utopías del siglo XX se solazaba, planteando que eso llevaba a proponerse sólo lo posible. No se daba cuenta que estaba proponiendo una nueva utopía, o sea, un nuevo imposible.
Ahora bien, si estas reflexiones son válidas para la política en su conjunto, ¿cómo plantearse, las diferencias entre políticas? Dicho planteamiento es clave, para la ubicación de quienes sostenemos la utopía de producir una sociedad que se sostenga en la ética de la democracia política y la solidaridad social.

Sostener este planteo exige partir de un axioma: rechazar cualquier tipo de disyunción entre democracia y solidaridad social. Nos proponemos entonces, un imposible. Podemos suponer que en la realización práctica, habrá tendencia a la disyunción (3). Es lo que históricamente se le ha planteado al marxismo desde la derrota de la Comuna de París en adelante. Los comunistas se propusieron lo posible, priorizando hasta absolutizarlo, al término socialismo de la disyunción, identificándolo a la vez con erradicación del capitalismo privado. Intentándolo, hasta en su versión cooperativa, para eliminar cualquier asomo de competencia que amenazara con el temido fantasma de la acumulación desigual y su corolario de desigualdades sociales. Fue la culminación de una utopía que supuso posible racionalizar absolutamente la sociedad.

Transcurrida la experiencia, comprueban que se re-produjeron desigualdades en el mismo seno de lo que tenía que alumbrar al comunismo, la propiedad estatal. Paralelamente decayó la iniciativa y se rutinarizó y disminuyó eficiencia la producción en general. Y lo que es peor se acható el pensamiento y se perdió la creatividad por efecto del centrismo piramidal. Tímidamente hoy van retomando el camino de darle un lugar aunque muy limitado, a la iniciativa privada. Y aún en medio de contradicciones y vaivenes, experimentan las reformas económicas. En cambio, llamativamente, excepto las experiencias Nagy en Hungría 1958 y Dubceck en Checoeslovaquia 1966, reprimidas violentamente por el ejército ruso, y alguna temida alusión en la revolución cultural china, nunca dichos partidos intentaron democratizar ni siquiera islotes, de la vida política en esos países. Esto es efecto de la confluencia, de una ideología economista, que piensa a la sociedad como efecto simple de la estructura económica y de una reacción conductista que, cuando padece el fracaso de la simplificación, intenta superarla por la vía de estímulos y castigos. Adhiriéndose, a la falsa conciencia que el capitalismo tiene de sí, cuando supone que la iniciativa se engendra principalmente en el afán de lucro y en la competencia.

Los socialdemócratas en cambio, optaron por la democracia. De sus resultados es mucho más difícil hablar, pues el propio carácter de la opción hizo de la experiencia algo mucho más desigual y multiforme. Por dar un solo ejemplo, se torna muy complejo comparar la experiencia del partido laborista inglés con la de la socialdemocracia sueca. No obstante hay un elemento común, ha quedado fuera de la época el "estado de bienestar" y su articulación entre economía y sociedad ha sido puesta duramente en cuestión, de diversas maneras, y especialmente, por el desempleo.

Es notorio que un momento de perplejidad abarca a esta área de la izquierda. Pero también lo es, que efecto de la opción por la democracia está recorriendo un camino confuso, complicado, lleno de idas y vueltas, pero también mucho más rico y creativo, que las aburridas recurrencias entre estímulos materiales o ideológicos y con la constante omnipresencia represiva, en el Este.

Un punto aparte merece el Partido Comunista Italiano. No ha producido renunciamientos espectaculares como el de la Socialdemocracia alemana al marxismo en el congreso de Bad Godesberg. Sí, se desalineó del Este y tensó al máximo la democracia en su seno. Dejó de lado fórmulas previas y pre-juicios y fue construyendo una alternativa compleja y aún contradictoria que responda a la contradicción de ser en la nación poder y oposición, en razón de la distribución desigual de su influencia por regiones. No presenta ninguna teoría total de su política, sino fundamentaciones variadas referidas también por variados dirigentes, si bien algunas son centrales como en su momento "el compromiso histórico" de Berlinguer, o ahora la "democracia de masas" de Ingrao para resolver la relación comunistas en el poder-comunistas en los movimientos de masas. Lo característico es el abandono de las certezas y el sostenimiento experimental de las proposiciones. En ese marco no reniegan de los conflictos, a la vez que les buscan un encuadre normativo que permita que los trabajadores defiendan incluso por la vía de las medidas de fuerza sus reivindicaciones, pero de tal manera que se perjudique lo menos posible a la sociedad en su conjunto. Lo más interesante de ellos, es que prefieren pagar el precio de la "incertidumbre" (4) y de la solución parcial, al deslumbramiento de las soluciones totales".

Lo resultante, en un país arruinado por la guerra, y lidiando con una poderosa Democracia Cristiana apoyada por las tropas norteamericanas y la iglesia, es que han sabido hacer de las zonas gobernadas por ellos las más ricas de la península, sin pagar con empobrecimiento obrero ni recortes a la democracia y contribuyendo al mejoramiento general del país, que es hoy una de las potencias en ascenso en Europa.
Concluyo entonces, que confrontando las tres experiencias (comunista clásica- socialdemócrata y comunista italiana), queda claro que, empujados a la disyunción, hay que optar por la democracia sin perder en el camino las metas socialistas.

En la Argentina de hoy, estamos sobradamente en la tensión disyuntiva. Desde el gobierno, lo más habitual es plantear para el priorizamiento de la democracia el desmedro del nivel económico social del país. Digo país, porque no es solamente de la clase obrera y los sectores más desposeídos. Se están vaciando ya no sólo instrumental sino también ediliciamente, universidades, escuelas y hospitales. Como en un país cercado, lo que se rompe no se repone. El deterioro salarial desborda a la clase obrera alcanza a profesionales, militares y cuerpos judiciales. Cuando la justicia repara el viejo incumplimiento de la ley de jubilaciones, el estado amenaza con transgredir. Así, un gobierno que ha hecho de la ética de la solidaridad uno de sus sostenes, se enfrenta a una paradoja. Desde esa ética, ¿por qué lo sería más, pagar puntualmente a los banqueros que pagar la deuda a los jubilados?

La crisis es profunda. El vaciamiento nacional que orquestó el "proceso" es descomunal, remontarlo no es sencillo. La propuesta de convergencia democrática de Alfonsín plantea una serie de puntos de llegada altamente deseables. Está atravesada además por una consecuente concepción democrática para el funcionamiento de la sociedad.

Como socialista y demócrata comparto ambas cuestiones. Como pensador político no puedo dejar de preguntarme como hacerlas posibles. Ahí creo que, instrumentar la marcha hacia los primeros y crear condiciones de posibilidad para la segunda tensa a la disyunción, esa es la paradoja argentina. Se lo quiera o no, es ahí que la cuestión de la deuda externa aparece como un tope a lo posible. Frente a ella se esbozan tres posiciones: 1) No pago. 2) Pago puntilloso.3) regateo con diversas modalidades de moratoria. El gobierno, batallando por el tratamiento político de la misma, se ha mantenido más cerca de la prolijidad en el pago. La izquierda "revolucionaria" sueña con que el no pago lleve a la ruptura con el bloque capitalista y al ingreso a la división internacional del trabajo en el CAME o sea quedar bajo la hegemonía soviética. Además de la siniestra amenaza a la democracia que de ello resultaría (lo que en realidad tiene que ver con el ideal de esa izquierda), es una ilusión, pues ese sistema no está para nada en condiciones de cubrir lo que un cerco económico retaliativo del sistema capitalista supondría para nuestra economía. No hace falta más que ir a Cuba para comprobarlo de visu. Por lo tanto, desde una posición socialista para la cual es clave la ética de la solidaridad, el mejor camino es el de un obstinado regateo con diversas formas de moratoria. Ello dejaría una mayor disponibilidad para una serie de inversiones que comiencen el camino hacia algunos de los objetivos propuestos por el presidente.

Esa política exige un fuerte bloque nacional que haga posible el respeto del pacto democrático. La fortaleza de ese bloque es impensable si además del partido gobernante no lo integran importantes segmentos del peronismo. Ante la dificultad que opone a ello la anarquía en el mismo y la ausencia en la mayoría de dichos segmentos de un programa claro, la propuesta de convergencia debe ir acompañada por la voluntad del partido gobernante de integrar a posiciones de gobierno a sectores de ese movimiento, tanto en la cúspide como en cortes transversales a diversas alturas. Alrededor de esa alianza principal seguramente se nuclearían otras corrientes. Por otro lado, si propuestas de ese estilo y para esos fines fueran rechazadas, se crearían otras condiciones y correlaciones de fuerza en la opinión pública que donarían una nueva plataforma para una política de cambios en el país.
Seamos realistas, pretendamos lo imposible, para que la frontera de lo posible caiga del lado de la ética de la solidaridad.



REFERENCIAS
1) Consigna del mayo francés (1968)
2) En el doble sentido de equivocarse y circular
3) Esta idea está presente en "Acerca de la democracia en América Latina". Albert Hirchsman, "La ciudad futura" Nº 1.
4) Ver artículo citado en 3).

¿Qué sapa, Señor? Que en el siglo XX cambalache...

En primer lugar debo comunicarles que esto que les voy a leer no lo escribí yo, sino Otro que firma Gilito Enbarra'o e inicia la S (G). Él es el sujeto que me demandó representación.
"Que el mundo fue y será una porquería/ ya lo sé..." (1); el "ya lo sé", del segundo verso marca, por la articulación entre ya y lo sé, un tránsito en la posición subjetiva de Discepolín, en su saber. ¿Qué? "¿Que el mundo fue y ser una porquería?". Él sabe que eso fue y ser así (En el 506 y en el 2000 también!). ¿Lo supo siempre? ¿Se desayunó en la época en que escribió esa letra? Del tango en sí, es difícil concluirlo. No obstante, hay un pero que nos da una pista: "Pero que el siglo veinte es un despliegue/ de maldad insolente/ ya no hay quien lo niegue/ Vivimos revolcaos/ en un merengue/ y en un mismo lodo/ todos manoseaos..."

El pero, indica, que si todo eso siempre fue así, hay algo que cambió. Y es entonces, que al comienzo de la segunda estrofa, encontramos el significante que en ese contexto le dé significación al "pero". "Hoy resulta que es lo mismo/ ser derecho que traidor!...". Ese significante es hoy, y quiebra la cadena del pasado al futuro (506- 2000) para recortarla en el presente: HOY. Pero entonces, ¿qué es lo nuevo que ocurre hoy? Que "Todo es igual!/ Nada es mejor!", "...los inmorales/ nos han igualao". La primera persona del plural indica que la consecuencia de ello ha sido una pérdida para Don Enrique y quienes mantenían valores morales. Esa es la razón para él, de que vivamos "...en un mismo lodo/ todos manoseaos...". Esa es "la maldad insolente" que ya no hay quien la niegue. Esa maldad hiere el amor propio del autor que se siente así, dolorosamente manoseado.

Insolencia de la maldad, falta de respeto, aluden a una caída de las diferencias, como problema en sí. Tan es así que los dos versos siguientes dicen: "Cualquiera es un señor!/ Cualquiera es un ladrón!". Como se ve, ya el problema no es tan sólo la mezcla de lo "malo" y lo "bueno" sino además la pérdida de los referentes jerárquicos, del "escalafón". La cuestión ya no es solamente la existencia del ladrón y que sea lo mismo ser tal, que haber nacido "honrao", sino, y peor, que cualquiera es un ladrón.

En esos versos dice, lo que a mi modo de ver marca su principal sorpresa: el siglo XX atropella a la razón. ¿A qué razón? A la razón bíblica: "...y herida por un sable sin remaches/ ves llorar la Biblia/ contra un calefón...". La lógica de esa sorpresa tiene un axioma que termina de voltearlo: Dios no es justo, "Que allá en el horno/ nos vamo a encontrar!". "...que a nadie importa si naciste honrao!". Si en el horno (el infierno), nos vamos a encontrar todos los igualaos, no cabe duda que a "nadie" en el texto, está en lugar de Dios injusto. Eso justifica y sobradamente el colapso del sujeto -"No pienses más/ sentáte a un lao,...". Mientras escribo esto adviene a mi conciencia la última frase de Jesús en la cruz:"¡Padre, por que me abandonaste!".

Discepolín, "adelantado del postmodernismo", registró lúcidamente el fracaso de dos de los grandes relatos de la modernidad; el cristiano y el racionalista. Su desgracia residió en que lo hizo desde sus ilusiones modernistas, que resultaron entonces fracasadas.
Antes dije: "Eso justifica y sobradamente el colapso del sujeto", ahora me corrijo, pues caigo en cuenta que esa frase me identifica a la posición discepoliana (restos de mi propia melancolía), me corrijo y digo: "el colapso de 'ese' sujeto". Sujeto producido por exceso de creencia en Dios y la Razón y porque, al ser horadados ambos por lo real de un cambalache que los terrícolas tratan de arreglar como pueden, ordenados por la única razón eficaz, la del deseo, y por la muerte como único límite, real, al goce, siente que caen las "verdades naturales", denunciadas ya en los siglos XVIII y XIX, pero sin poder ser sustituidas con éxito por las promesas racionales de aquellas centurias. El exceso de creencias le impidió reinterrogarse, quedando preso de la lógica binaria del todo o nada: o se cree o no se cree. La falla entonces, no es tal, es fracaso. Y junto con Dios y la Razón cae el sujeto, sentado a un lao e impedido de pensar.

Claro, que tal vez eso, le pasa porque por ser hombre, está marcado por la obligación fálica. Discépolo sobre lo mismo, no dice lo mismo, cuando canta desde una mujer.
Por suerte todavía podemos escuchar en "Qué Vachaché" la voz de Tita Merello cantándonos (si, a nosotros los hombres) desde esa mujer que se encuentra con los mismos problemas que don Enrique insistiría en enunciar casi diez años después: "...Si aquí ni Dios rescata lo perdido...". "...El verdadero amor se ahogó en la sopa,/ la panza es reina y el dinero Dios". "...la razón la tiene el de más guita .../...la honradez la venden al contado/ y a la moral la dan por moneditas.../...Que no hay ninguna verdad que se resista/ frente a dos pesos moneda nacional...Hoy ya murió el criterio,/ vale Jesús lo mismo que el ladrón".

En su mensaje hay tres diferencias con Cambalache. 1) Ella ha "asumido" (diría la jerga psicologista, barrio norte) que ya "ni Dios rescata lo perdido". 2) Por eso se puede burlar del "gilito embanderado" y 3) avivarlo de que su error está en haber "piyao la vida en serio".
Pero, como el que escribe desde esa mujer es Discépolo, no puede desligarse de su ser de objeto atrapado en la lógica binaria, y entonces, a la vez que zafa del colapso del "sentáte a un lao/ no pienses más", propone como salida la identificación al "mal", "vender el alma, rifar el corazón,/tirar la poca decencia que te queda,..." para acceder al goce y a la inflación narcisista, "Lo que hace falta es empacar mucha moneda"..."Así es posible que morfés todos los días,/ tengas amigos, casa, nombre...lo que/ quierás vos".

Hombre del siglo, más específicamente de la crisis de los años 30, su lectura de la misma lo anticipó a la de los 70/80. Pero se soportó en una estructura subjetiva que a la vez que le permitió una extrema lucidez sobre lo que le pasaba, le impidió seguir el consejo que escribe por su pluma esa mujer -no piyarse la vida en serio-. Lo que probablemente tuvo que ver con algo que en "Duelo y melancolía" (1915) llamaba la atención a Freud, y que consiste en que, en los melancólicos "Tiene que haber existido por un lado, una fuerte fijación en el objeto de amor y, por el otro y en contradicción a ello, una escasa resistencia a la investidura de objeto"(1). Gracias a ésta, son críticos lúcidos e implacables, pero en razón de "la fuerte fijación" que no les permite resignar el vínculo a pesar del conflicto, encuentran como única salida "la identificación narcisista con el objeto" ("No pienses más/ sentáte a un lado", o "vender el alma, rifar el corazón,/tirar la poca decencia que te queda").

¿Cuál es el objeto que perdió Discépolo? Recurro a su biografía y encuentro su propia respuesta "De mi infancia conservo pocos recuerdos. Mejor dicho, procuro no conservarlos. Tuve una infancia triste. Nunca pude decir aquello de cachurra monta la burra ni hallar atracción en jugar a las bolitas o a cualquiera de los demás juegos infantiles. (Como se ve, nunca pudo dejar de piyarse la vida en serio. SR) Vivía aislado y taciturno. Por desgracia, no era sin motivo. A los cinco años me quedé huérfano de padre, y antes de cumplir los nueve, perdí a mi madre. Entonces mi timidez se volvió miedo y mi tristeza desventura./.../ Recuerdo que entre los útiles tenía un pequeño globo terráqueo. Lo cubrí con un paño negro. Me parecía que el mundo debía quedar así para siempre".(2) "El mundo fue y ser una porquería ya lo sé..."

Puedo recurrir a su biografía, pero no me conforma, pues subsiste la siguiente pregunta: ¿en los que podríamos llamar los "tangos sociales" de Discépolo, parafraseando lo de los "escritos sociales" de Freud, ¿qué es lo perdido? Después, psicoanalistas, podremos decir que eso es desplazamiento de objetos mucho más primarios. Pero si pretendemos "interpretar" sus tangos, ser importante que delineemos las máscaras que dibujan sus letras y por cuya pérdida Discépolo se lamenta. A esta altura debo una explicación al lector. Cuando empecé este trabajo tenía en mente analizar solamente "Cambalache", pero el seguimiento letra a letra me fue llevando a otros tangos y a elementos de su biografía hasta encontrarme con el horror (desde saber cómo fue su muerte), de que por lo menos ya en 1933, en el tango que, paradojalmente lleva por título "Tres esperanzas", anuncia que no le queda ninguna duda y preanuncia con bastante precisión cual va a ser su final, bajo el repiqueteo incesante de un significante que se repite en varias de sus letras -"gil".

1933: la crisis del 30 había levantado "Villa Cartón" en el puerto, tal vez la primera villamiseria de nuestra historia, los desocupados "yiraban" como linyeras en los techos de trenes de carga buscando changas por todo el país, se estaba tres años después de la inauguración de la "década infame" y de la cadena de golpes de estado que arruinarían al país. En Alemania, Hitler ascendía al poder, en la URSS, el régimen se había "stanilizado" establemente.

En ese contexto escribe: "No doy un paso más,/alma otaria que hay en mí,/me siento destrozao, murámonos aquí!/ Pa' que seguir así, padeciendo a lo fakir,/ si el mundo sigue igual.../ si el sol vuelve a salir.../La gente me ha engañao/ desde el día en que nací./ Los hombres se han burlao,/ la vieja la perdí.../ No ves que estoy en yanta y bandeao por ser un gil.../ Cachá el bufoso...y chau.../ vamo a dormir!/ -/Tres esperanzas tuve en mi vida,/ dos eran blancas y una punzó.../ Una mi madre, vieja y vencida, otra la gente, y otra un amor./ Tres esperanzas tuve en mi vida/ dos me engañaron, y una murió...

La que murió, él mismo lo dice en el tango, fue la vieja, que fue una de sus esperanzas (seguramente la más importante) entre sus cinco años en que muere el padre y los nueve en que muere ella. Pero por la letra nos enteramos que era "vieja y vencida". ¿Desde siempre o a partir de la muerte del marido? No lo sabemos. Lo que sí podemos entender es que Discepolín la recordaba como una esperanza "vieja y vencida" desde antes de su muerte. Las otras dos lo engañaron. ¿Cuáles? La gente y un amor. Estas son dos, las recurrentes de sus tangos sociales. En: ¿Qué "sapa", señor?, "La tierra está maldita/ y el amor con gripe, en cama.../ La gente en guerra grita, bulle, mata, rompe y brama".

En "Yira...Yira...": "Verás que todo es mentira,/ verás que nada es amor,/ que al mundo nada le importa...". En: ¿Qué Vachaché? insiste: "El verdadero amor se ahogó en la sopa". En Cambalache se queja: "El que no llora no mama/".
Lo perdido entonces fue su fe en la gente y en el amor. Pero esa pérdida acompañó a la del Dios que le faltó a la cita y a la de la madre que lo engañó. Es así que en "Tormenta" relata: "Aullando entre relámpagos,/ perdido en la tormenta/ de mi noche interminable, Dios!/ busco tu nombre.../ No quiero tu rayo/ me enceguezca entre el horror,/ porque preciso luz/ para seguir.../ Lo que aprendí de tu mano/ ¿no sirve para vivir?/ Yo siento que mi fe se tambalea,/ que la gente mala vive, ¡Dios!/ mejor que yo..." Y en "Desencanto" denuncia: "oigo a mi madre aún,/ la oigo engañándome.../ (porque la vida me negó/las esperanzas/ que en la cuna me contó)".

Discépolo que en los años 1917-18-19, había frecuentado a artistas de la talla de Fascio Hebecquer, Riganelli, Quinquela Martín, Juan de Dios Filiberto y escuchado sus ideas anarquistas, en el año 1951 decide tomar partido públicamente a favor del peronismo creando su extraordinario personaje radial "Mordisquito", látigo implacable de oligarcas, "niños bien" y señoras gordas y que fascinaba hasta a los que éramos "contreras" de izquierda. Eso precipitó de parte del gorilaje en formación un aluvión de calumnias contra el maestro.
Herido en su amor propio volvió a sentirse engañado por "la gente" y carente de su "amor". Se sintió abandonado una vez más y se hundió en las sombras.

Dejó hablar a Tania, su compañera: "Poco a poco mi Chachi se fue muriendo de ganas, de amargura. Suspendió abruptamente la temporada de Blum. Renunció al placer de la redada tanguera de la madrugada, a que me acostumbró toda la vida. Se recluyó en el silencio. Dejó de comer. /.../ Aquel resplandor se iba consumiendo lentamente... Llegço a pesar 37 kilos y a revivir en aisladas ironías: "Pronto las inyecciones me las van a dar en el sobretodo", fue una de las más risueñamente patéticas. Hasta que se apagó del todo en aquel fatídico 23 de diciembre de 1951". En la cárcel de la lógica binaria y a manos del verdugo pulsional oral, encontró su final. Recordemos: 1933 -"No doy un paso más,/ alma otaria que hay en mí,/ me siento destrozao, murámonos aquí!". Observemos -primera persona del plural-, su muerte es la de los otros, la de los que lo han engañado. Su muerte mata a los hipócritas. "Pa' que seguir así padeciendo a lo fakir"/.

Nuevamente recordemos, murió anoréxico y caquéctico, en una época en que en Buenos Aires, uno de los espectáculos de más éxito eran los fakires haciendo ayuno dentro de transparentes cajas de vidrio.
1930 (nuevamente recordemos -crisis del 30-) Yira...Yira"...Verás que todo es mentira,/ verás que nada es amor,/ que al mundo nada le importa...". 1926. En su segundo tango: "El verdadero amor se ahogó en la sopa". Y, en la musa inspiradora de este análisis, Cambalache, 1935: "El que no llora no mama/" 1951, como nos cuenta Tania, Discepolín no llora más, hace ironías. Si todo es mentira, mejor tragar nada de amor e interés de la gente.

Mejor que yo, todo ésto lo dice este diálogo entre Gardel y Discépolo. "Gardel: Decime, Enrique...que has querido hacer con el tango "Yira...Yira..." -Discépolo: Con "Yira...Yira..." Gardel: Eso es. Discépolo: -Una canción de soledad y desesperanza... Gardel: -Hombre! Así lo he comprendido yo. Discépolo: -Por eso es que lo cantás de una manera admirable. Gardel:-Pero el personaje es un hombre bueno,¿verdad? Discépolo: Sí, es un hombre que ha vivido la bella esperanza de la fraternidad durante cuarenta años. Y, de pronto, un día, a los cuarenta años, se desayuna con que los hombres son unas fieras. Gardel: ¡Pero dice cosas amargas!. Discépolo: -No pretenderás que diga cosas divertidas un hombre que ha esperado cuarenta años para "desayunarse" ...(4). A pesar de lo analizado, no puedo dejar de emocionarme al transcribir este diálogo entre la "transparente ingenuidad" gardeliana y la amarga lucidez discepoliana. Pero en esta oportunidad la emoción no me "embarga" y su sombra no me aplasta. Puedo continuar el análisis. El "los" y el "son", nos informan que a la vez que se colocaba por fuera de la categoría, universalizaba el carácter de "fieras" para los hombres. Y su acto final, encadenado a la lógica binaria, fue: no tragarlos.


UN EPÍLOGO DEL MÁS ALLA.

Como final, una pregunta interesante a hacerse es, por la, hasta ahora, vigencia inmortal, en Buenos Aires y otras zonas de la Argentina, del mito discepoliano. ¿En qué nos representa, qué tanto lo amamos?
Si en Cambalache, la ausencia de Dios a la cita, es causa del desorden del mundo, en los otros es la grela (la mujer), que fayando y fayando, larga parao.
El mito fundador de nuestro país reconoce la anterioridad de una madre -España- y por inmigración, desplazamiento y seducción -Europa-. A posteriori un padre: San Martín.
¿Cuál fue el legado parental? De la madre: por razones políticas, económicas y de objetivos de inmigración: "una suerte q' es grela y fayando, fayando, nos larga parao".

La madre nos parió tras el aborto genocida de los hijos de la tierra. En realidad, lo que afectó de una nueva cultura, nos pareció piratesco, criminal, incivilizado, de la dictadura de los militares del proceso, la "política de desaparición de personas" con su secuela de miles de "N.N.", era la norma en los representantes de la madre España. Norma que adquirió el estatuto de natural y que fue continuado por los Rosas y los Rocas. Por eso Videlas, Masseras y demás fanáticos que habitan el "gheto" de las fuerzas armadas tienen tradición en la que inscribirse. Luego vendrían otros representantes de la madre: los inmigrantes. Exiliados económicos y/o políticos, trajeron ideas de liberación social y aún, nacional.

Pero arrastraban también otra idea, venían a "hacerse la América". Esta contenía modificada, la de los filibusteros de la conquista. Entre sus medios no se contaba ya la guerra, el esclavismo, las masacres; pero, persistían sus fines. Discépolo, descendiente de italianos, fue como todos los hijos de "este" país, tributario de esa paradoja. Las naciones de las que amamantamos, procuran "hacerse" la nuestra. Por lo tanto sus promesas para nosotros, no resultaron más que engaños, como no podía ser de otra manera. Si las promesas se cumplían era porque "la América" se la hacían ellos, y si no, el fracaso lo heredaban los hijos. En la otra vertiente, el destino de las ideas anarquistas y socialistas, también dejaron incumplidas las ilusiones. Analizando retroactivamente, es difícil suponer que el "Desencanto" no fuera un destino probable para los argentinos.
"Oigo a mi madre aún,/ la oigo engañándome.../ (porque la vida me negó las esperanzas/ que en la cuna me contó)".

El tema de la mentira y del engaño femenino es el gran recurrente en el tango.
La mentira es fundante para la historia de la América hispano-portuguesa, aunque originada por una equivocación, la creencia de Colón en que había llegado a las Indias Orientales.
En nuestra historia funda, ya que la Revolución de Mayo se hace en nombre de Fernando VII y no sin consecuencias. Prometer un camino y seguir otro, es una insistencia repetitiva. Los federales acentuaron el centralismo porteño y los que los derrotaron supuestamente hegemonizados ideológicamente por los unitarios coronaron su epopeya con una constitución federal. Más cercanos abundan los ejemplos en esta segunda mitad del siglo.

Podemos pensar así, que la "avivada" porteña, una de nuestras lacras sociales, es efecto de marcas de nuestra historia que transmiten un algo de verdad, no somos quienes creemos y deseamos ser otra cosa que lo que somos.
Sólo una rebelión sostenida contra ciertos legados de los padres puede hacer posible un cambio y para que "ello" ocurra, ser decisivo reposicionarse ante la singularidad de la falla en la función del padre, en la singularidad de nuestra historia.

Para trabajar esta cuestión partir de citar algunas cuestiones planteadas por el psicoanalista Héctor Rúpolo en su trabajo "Los no tan simples bordes de una carta". Lo hago porque, que yo sepa, es el primer psicoanalista argentino, que trata algunas claves de las marcas dejadas por San Martín en nuestra cultura y de una manera, que considero de utilidad. Dice por ejemplo: "Quiero destacar lo que fue uno de sus valores mayores, ese que de alguna forma nos legó. Tal vez ocupa para nosotros ese lugar de padre por el siguiente valor: nunca confundió el lugar que ocupaba -en función de su campaña- con su persona. Y esto es de mucho peso, pues su objetivo era liberar a los pueblos, y que éstos se dieran los gobiernos que quisieran. Las glorias no eran para él; por el contrario siempre renunció a todo tipo de exaltación de su persona. Lo cual ustedes ven hace un legado ético. Pero a diferencia de los héroes sofocleanos, que de alguna forma terminan pasando ese límite sostenido por los pilares de la piedad y el temor, nuestro héroe -a mi entender- no atravesó ese límite.
Es que allí donde se enfrentó con ese límite, allí es donde se jugó lo que denominaremos: su salida de escena.

Pero su renuncia fue siempre interpretada en la Argentina como uno de sus más grandes valores: ante la posibilidad del enfrentamiento y derramar sangre hermana, renunció. /.../
Su renuncia es lo que hizo decir a nuestro héroe: "Serás lo que debas ser y sino no serás nada".
Estaremos contestes, en que esta frase de San Martín nos devuelve a algo ya trabajado en ese artículo, la lógica binaria que condenó a Discépolo.
Agrega Rúpolo: "Se sabe que el líder es tal porque funciona como el ideal del yo de la masa. El proceso de idealización es absolutamente imprescindible para que la masa se constituya.
Ahora bien: el análisis de la idealización puede llevar a establecer otros caminos distintos que el de la simple idealización implicada desde cierta moral, inclusive cierta moral común para nosotros. Esta moral común para nosotros podría ser: el enaltecimiento. Lo que se significa como, la grandeza de ciertos hombres que frente a una partida que están por ganar, para no enfrentarse con su rival renuncian". En este punto se arremolinan en mi memoria Yrigoyen frente a Alvear, Eva Perón cuando su candidatura a la vicepresidencia, Discépolo en el mismo año, con su anorexia suicida, Perón en septiembre de 1955, Frondizi en 1958, Alfonsín en semana santa de 1987, Menem ni bien asumida la presidencia.

Agrega Rúpolo: "Al final de su campaña su renuncia fue ceder en su deseo frente al Otro con mayúscula, y no al pequeño otro que era su adversario".
Desplegar esta afirmación para facilitar su comprensión y para continuarla con una interpretación propia. Estas renuncias siempre aparecen encubiertas por la idea de que se producen para evitar el choque entre hermanos (la gente que engañó a Discépolo, por ejemplo). Pero en verdad se producen ante crisis en anudamientos imaginarios de la sociedad, para resolver los cuales se hacen necesarias resignificaciones que reestructuren esos anudamientos. Por ejemplo, Yrigoyen tendría que haberlo hecho ante la alvearización liberal-conservadora de "La Causa". Juan Domingo Perón y Eva Perón en 1951 ante el machismo oligárquico en las FF.AA. y en otros estratos de la sociedad; Juan Perón ante el gorilismo en ascenso dentro de las FF.AA. en 1955; Frondizi ante los planteos militares, Alfonsín ante la idea de resolver con todos, las secuelas del genocidio ejecutado por las FF.AA. como institución, ante la hegemonización de la economía por los bancos acreedores y los grupos económicos monopólicos.

Como se ve, suele renunciarse a la razón, por temor al efecto que produzca sostener el deseo. Deseo que es efecto a su vez, del espacio vacío que deja lo que falla en lo simbólico. Por ejemplo: el deseo de una gran patria latinoamericana pregonada por Bolívar se obturó, con su no aceptación, de que los dos grandes jefes se unieran para conducir los tramos finales de la lucha. Lo mismo cuando "La Causa" es taponada por alvearización, la "justicia sexual" por el machismo oligárquico, la "justicia social" por el gorilismo en ascenso, y el "Nunca más" por el avance complementario de los "carapintadas" y de los "caralavadas". Estoy diciendo entonces que, a través de las generaciones, se heredó aquel pecado original del "Padre de la Patria": cuando una falla en la cultura desata el deseo, la renuncia a él por piedad y/o por temor al fraticidio, y la lógica del todo o nada que también nos legó, nos lleva a ser: nada. Renunciantes, caemos aplastados por la sombra de ese objeto materno tan paradojal. El día que estoy terminando de escribir este artículo aparece un reportaje a Astor Piazzolla en el que repite el vacuo sonsonete materno arcaico,"...el problema mayor de los argentinos es que no les gusta trabajar".

Viejos temas sobre el apostolado, el deber y la deuda, son puestos permanentemente en circulación. Por ejemplo, últimamente con la huelga de los maestros. En el contexto de la solidaridad social producirían una significación. En el del sometimiento a los poderosos otra: el de ofrecerse en sacrificio a dioses implacables. Creo que tiene algo que ver con eso, el clima de melancolía que se extiende entre algunos sectores de nuestra sociedad.

En conclusión, pienso que la trascendencia que Discépolo y particularmente su tango "Cambalache", mantienen sobre nosotros, se debe a que como muy pocos lograron expresar el cruce de caminos de nuestra tragedia nacional. En el cual sólo un cambio en nuestra posición subjetiva, podría transformarlo en drama, con distinto desenlace al de los trágicos "desencantos" repetidos.



REFERENCIAS:
(1) Cambalache.
(2) En "Como nacieron mis canciones" de Enrique Santos Discépolo.
(3) Tania: "Discepolín y yo".
(4) Cortometraje filmado por Gardel y Discépolo en 1932.